Secretos
de la fotografía Kirlian
Carlos
G. Fernández
La fotografía
Kirlian consiste en una curiosa forma de impresión fotográfica
en la que cuerpos orgánicos y objetos aparecen rodeados de
una curiosa luminosidad. Desde siempre se ha asociado esta luminiscencia
a una especie de recubrimiento energético o aura, que rodearía
a todos los seres orgánicos e incluso a los objetos inanimados.
Después de sesenta años de investigaciones, la duda
sigue acechando sobre la utilidad de estas fotografías.
Desde
que las fotografías Kirlian se hicieron populares dentro
del mundillo de la parapsicología, se le atribuyen -casi
por definición- dos características fundamentales:
En primer lugar existe la creencia de que la luminosidad que acusan
estas fotografías es el aura o alguno de sus conceptos equivalentes
(cuerpo bioplásmico, energético, etc.). En segundo
lugar se le arroga la capacidad de predecir con precocidad determinadas
enfermedades.
Para tratar de descubrir que puede haber de cierto y de falso en
estos "dogmas" de la fotografía Kirlian, es conveniente
que analicemos desapasionadamente la evolución del fenómeno
desde su descubrimiento.
Descubrimiento
de las fotografías
Corrían
los años treinta y el matrimonio formado por Semyon y Valentina
Kirlian experimentaban en su casa de Krasnodar (Moldavia), sobre
la posibilidad de fotografiar cuerpos sometidos a intensos campos
eléctricos de alta frecuencia. El sistema que utilizaron
para sus experimentos se basaba en un aparato que el propio Semyon
había construido, y que proporcionaba las características
eléctricas necesarias. Tras numerosas pruebas, comprobaron
que cuando colocaban un cuerpo en íntimo contacto con una
película fotográfica y en presencia de un intenso
campo eléctrico de alta frecuencia, la película registraba
una luminosidad que rodeaba a los objetos. Este fenómeno
aparentemente desconocido motivó al matrimonio moldavo a
realizar multitud de pruebas utilizando diferentes objetos y bajo
diversas condiciones.
Los trabajos de los esposos Kirlian abarcaron objetos inanimados,
vegetales y seres humanos, llegando a comprobar -no sin asombro-
que las fotografías de plantas sanas diferían de las
enfermas; y que en seres humanos, la luminosidad de las fotografías
variaba según el estado anímico de las personas. A
pesar de estos descubrimientos, los trabajos de los investigadores
soviéticos no fueron tenidos en cuenta por las autoridades
de su país hasta bien entrados los años sesenta; momento
en el cual recibieron del Ministerio Soviético de la Salud
Pública una subvención, con la finalidad de que centraran
sus investigaciones en la diagnosis médica.
Otros soviéticos siguieron las investigaciones del matrimonio
Kirlian. Victor Adamenko -famoso por sus múltiples investigaciones
en el terreno de lo paranormal- publicó un ensayo titulado
"Sobre investigaciones de los objetos biológicos en
los campos eléctricos de alta frecuencia", dando cuenta
de las posibilidades de este fenómeno. Otro investigador,
Vladimir Inyushin, siguió los pasos de los Kirlian y formuló
hipótesis muy arriesgadas sobre la naturaleza del fenómeno,
que luego harían escuela.
Los Kirlian aseguraban que la luminosidad reflejada en las placas
fotográficas se debía a propiedades no eléctricas
de los cuerpos, es decir, que el resultado de las fotografías
era independiente de las características eléctricas
del objeto fotografiado. Inyushin fue aun más allá
y aseguró que el contorno brillante de los fotografías
correspondía con la "energía vital". Sus
afirmaciones se basaban especialmente en el llamado "efecto
fantasma", fenómeno mediante el cual era posible fotografiar
el "aura" de por ejemplo un trozo de hoja que hubiera
sido previamente amputado.
En occidente las investigaciones sobre este fenómeno comenzaron
de la mano de la norteamericana Thelma Moss. La lectura de un libro
titulado "Descubrimientos Psíquicos tras el telón
de acero", motivó a esta psicóloga a viajar a
la entonces Unión Soviética para conocer personalmente
a quienes investigaban sobre "Las fotografías obtenidas
por medio de campos eléctricos de alta frecuencia".
A su regreso, Thelma Moss realizó intensos estudios sobre
este fenómeno, dando pie a que nuevos estudiosos se adentraran
en la investigación.
LA
NATURALEZA DEL FENÓMENO
A pesar
de los casi sesenta años de estudios, sigue habiendo opiniones
dispares sobre la naturaleza y posibilidades de la "electrofotografía".
La mayoría de los investigadores coinciden en aceptar que
la luminosidad que impresiona la fotografías Kirlian, es
un fenómeno perfectamente estudiado por la física
y conocido con el nombre de "efecto corona". Y es que
según la física, todo elemento rodeado por un intenso
campo eléctrico produce una luminosidad por un efecto de
ionizacion y una emisión de radiaciones en el espectro visible.
Este fenómeno, aunque no se encuentra presente en nuestra
vida cotidiana, se puede contemplar con relativa frecuencia en los
tendidos de Alta Tensión por las noches, donde si las condiciones
atmosféricas son propicias se puede observar una especie
de resplandor violáceo que rodea a los cables. Este mismo
fenómeno sería el "alma mater" de estas
fotografías.
Para Oscar Barros Barbeito, Director del Laboratorio de Investigaciones
Parasensoriales de Buenos Aires, el fenómeno reflejado en
las "Kirlian" está íntimamente ligado a
las características eléctricas del cuerpo humano,
como por ejemplo la resistencia eléctrica de la piel. Barros
Barbeito ha construido él mismo docenas de "cámaras
Kirlian" de diferentes características (portátiles,
de visión directa, etc), y ha realizado cientos de pruebas
con diferentes filtros controlando los diversos parámetros
que pueden influir en las Kirlian; y está convencido de que
la luminosidad reflejada en las fotografías nada tiene que
ver con el aura.
Sin embargo, la fotografía Kirlian podría ofrecer
otras muchas posibilidades si se consiguiese relacionar -con la
debida rigurosidad- las características de la fotografía
con el estado psicofísico del sujeto fotografiado. Y es que
ya que desde los mismísimos esposos Kirlian, hasta la psicóloga
Thelma Moss, pasando por más de una docena de investigadores;
coinciden en afirmar que el estado físico y psíquico
de las personas se refleja indefectiblemente en los colores y en
la forma en que se distribuye la luminosidad captada por estas fotografías.
Si fusionamos estos conceptos, podríamos definir un hipotético
"efecto Kirlian" como un potencial método de monitoreo
de las constantes biológicas y psíquicas, basado en
la interpretación de las fotografías obtenidas bajo
campos eléctricos de alta frecuencia; siempre que se hubiese
establecido previamente una relación entre los colores y
formas con el estado físico y/o psíquico del sujeto
analizado.
Como es de imaginar, la dificultad estriba en la interpretación
de las fotografías. La práctica demuestra que las
relaciones entre las formas y colores y el estado psicofísico
del sujeto, no son sencillas de establecer. Además, es necesario
tener en cuenta múltiples factores internos y externos al
fenómeno, ya que la variación de cualquiera de las
características del campo eléctrico en que se realiza
la fotografía (intensidad, frecuencia, forma de onda, etc.),
modifica el resultado de la fotografía, por lo que para establecer
una relación entre la salud psíquica o física
de una persona y la forma y los colores de la luminosidad, es necesario
controlar las condiciones en que se obtiene la fotografía,
con el fin de evitar errores. Es importante tener en cuenta estos
conceptos, porque muchos personajes que ofertan sus "fotografías
del aura", ofrecen junto a la fotografía Kirlian un
completo "diagnóstico" físico, psíquico
o espiritual (?), basando sus predicciones en la experiencia ajena,
libros de dudosa seriedad, visiones de supuestos videntes o simplemente
recurriendo al fraude. Y la verdad es que cada "cámara
Kirlian" tiene características eléctricas diferentes,
por lo que cualquier diagnóstico debería estar documentado
por un completo trabajo de investigación, cosa que normalmente
no suelen hacer estos "fotógrafos de auras".
Hemos hablado hasta ahora del fenómeno y de las investigaciones
que se han realizado al respecto, pero conviene detenerse para analizar
un concepto que esta íntimamente ligado a las fotografías
Kirlian: El aura.
¿Qué
es el Aura?
La práctica
totalidad de las culturas coinciden en creer que existe una especie
de halo luminoso que rodea a todos los cuerpos. Este recubrimiento
brillante, que popularmente se conoce con el nombre de Aura, estaría
presente en todos los objetos, no solo en los organismos vivos y
sería de mayor intensidad en personas sanas o de buenas costumbres.
Es así que en la cultura cristiana, a los santos y beatos
se los representa con una especie de disco luminoso alrededor de
la cabeza; como podemos observar en la práctica totalidad
de la iconografía religiosa. Asimismo, muchos videntes y
mediums aseguran poder ver e interpretar las diferentes tonalidades
de esta supuesta luminosidad.
Por otra parte, la mayoría de las creencias orientales mencionan
a una especie de energía vital que recubriría especialmente
a los seres vivos, y que según las diferentes filosofías
recibe distintos nombres y matices. Este concepto llegó a
occidente de la mano de los diferentes movimientos espirituales
de clara raíz oriental; y se popularizó adoptando
el nombre grecolatino de aura.
El llamado espiritismo moderno, tan popular en el siglo XIX y en
los primeros años del XX, introdujo también conceptos
equivalentes al aura, a veces cargados de excesiva complejidad,
que pretendían dar un enfoque "científico"
a un fenómeno inaceptado por la ciencia. Por otra parte,
la espiritualidad de los años sesenta y los nuevos movimientos
conocidos como de la "Nueva Era" revitalizaron también
este antiguo concepto.
Para muchos es un hecho incuestionable que una especie de campo
electromagnético envuelve a los seres vivos, producto de
las pequeñas corrientes eléctricas que gobiernan todos
los movimientos musculares. Técnicamente hablando, lo cierto
es que estas corrientes eléctricas son demasiado débiles
como para ser tenidas en cuenta y resulta cuando menos indemostrable
la existencia de cualquier luminosidad susceptible de ser captada
por los sentidos. A la luz de la ciencia la existencia de un aura
se reduce simplemente a una creencia, aunque a veces se la disfrace
con nombres pretendidamente técnicos como ser "campo
bioplásmico" o "cuerpo bioenergético".
Por otra parte, existen varios estudios donde se le pedían
a videntes que observasen el "aura" de determianda persona
para luego realizar una fotografía Kirlian y comparar ambos
resultados. Los resultados apuntaban hacia una disparidad de entre
ambas "auras". Siempre se puede poner en duda la calidad
del vidente, o se puede argumentar que se tratan de diferentes "auras".
O que están en diferentes "planos"(?). Opiniones
hay para todos los gustos.
Aun nos queda por revisar otro de los dogmas de la fotografía
Kirlian: el diagnóstico precoz de enfermedades.
La
Kirlian como diagnóstico
Sería
una duda razonable el pensar que si después de más
de setenta años de investigación, la fotografía
Kirlian no ha sido explotada masivamente como método para
el diagnóstico de enfermedades; es que no es eficaz, o por
lo menos no lo es a niveles prácticos. Pero cosas más
importantes se han desestimado con argumentos menos consistentes.
Por ello vamos a obviar esta premisa y dándole un voto de
confianza al fenómeno, buscaremos indicios -si existen- sobre
la efectividad de la fotografía Kirlian como diagnóstico.
Mencionábamos las relaciones que existen entre el estado
psicofísico de las personas y los resultados de las fotografías
Kirlian. La ya mencionada psicóloga norteamericana Thelma
Moss, comprobó que -por ejemplo- cuando un sujeto aumentaba
su nivel de alcohol en la sangre, las sucesivas fotografías
iban acusando una variación notable en la luminosidad.
Estos resultados no deben interpretarse como algo misterioso, ya
que tanto los cambios físicos como los psíquicos producen
variaciones en la química del cuerpo humano y esto indefectiblemente
se refleja en las características eléctricas que modificaran
a su vez el efecto corona reflejado en la fotografía.
Tampoco parece tener nada de misterioso la multitud de colores que
aparecen en las fotografías. Ya hace más de veinte
años, las investigaciones realizadas por el Instituto Brasileiro
de Pesquisas Psicobiofísicas, reflejaban una explicación
clara de los diferentes colores, basándose en las diferentes
capas de emulsión de las películas en color, y de
como afectaban en ella las radiaciones ultravioleta emitidas por
el cuerpo fotografiado.
De cualquier manera, aun existe un abismo entre estos hechos y la
predicción de alteraciones en la salud; y solo algunos investigadores
apuntan esta posibilidad en el curso de sus trabajos. Para Mario
Marini -quien desde hace años investiga las posibilidades
del fenómeno Kirlian, en colaboración con un homeópata-
asegura que "la falta de luminosidad en determinadas áreas
de la manos, indicaría bajas defensas y la proximidad de
alguna enfermedad. Las gripes, por ejemplo, suelen notarse con anterioridad
en las fotografías".
Aun teniendo en cuenta opiniones como esta, la fotografía
Kirlian está lejos de ser la panacea que muchos proclaman.
Investigadores de todo el mundo, la mayoría de ellos a título
privado, siguen buscando la fórmula que permita darle una
utilidad a este tipo de fotografías, y trabajos como los
de Marini o los de Thelma Moss, apuntan hacia ese objetivo.
Más allá de todo lo dicho, el fenómeno Kirlian
posiblemente no tenga nada de paranormal, ya que como hemos visto
se trata de un fenómeno estudiado por la física, y
que en su parte experimental, quizá se convierta en una herramienta
útil para el diagnóstico precoz de enfermedades.
Las puertas de la investigación siguen abiertas.
Carlos
G Fernández