| Algunos las llaman
transimágenes, suponiendo que son la imagen del mundo donde viven
los muertos. Otros prefieren utilizar el término psicoimágenes,
presuponiendo que es la propia mente del experimentador quien las produce.
Son las imágenes paranormales en vídeo, obtenidas a través
de un método desarrollado por el alemán Klaus Schrieber
a mediados de los años ochenta. Desde aquellas primeras imágenes
paranormales obtenidas en la pantalla del televisor, las técnicas
han evolucionado incorporando nuevas equipos y procesos. Ofrecemos en
este artículo todas las claves para la experimentación
El método de obtención de imágenes paranormales
más extendido entre los investigadores, es el que primeramente
utilizó el alemán Klaus Schrieber. Debido a una larga
cadena de fallecimientos en su entorno familiar, Schrieber comenzó
a buscar, en las psicofonías primero, y en las imágenes
después, un medio para comunicarse con sus seres queridos.
Guiado por algunas voces registradas en su magnetofón, decidió
realizar algunas experiencias con una cámara de vídeo.
Grabó los lugares donde acostumbraba estar su madre fallecida,
las paredes y otros rincones de su casa sin obtener ningún
resultado. Pero una psicofonía que decía "canal
vacío" le puso en la pista. Dirigió su cámara
de vídeo hacia la pantalla del televisor, logrando algunas
imágenes en las cuales creyó reconocer a su hija: Más
tarde perfeccionó su método hasta lograr imágenes
de mayor calidad, donde pueden reconocerse incluso algunos personajes
históricos.
Para comprender mejor el método de Schrieber -también
conocido como de realimentación o Larsen, comenzaremos describiendo
el material necesario para la experimentación, y sobre la marcha
repasaremos los pasos a seguir.
El equipo mínimo necesario para realizar esta experiencia es
el siguiente:
-Una cámara de vídeo de buena sensibilidad.
-Un receptor de TV.
-Un vídeo de buena calidad (4 cabezales), capaz de reproducir
las secuencias cuadro por cuadro sin distorsionar la imagen.
-Un trípode para la cámara
Una
alternativa al televisor y el vídeo, consiste en utilizar un
ordenador equipado con una tarjeta de entrada de vídeo. En
caso de elegir esta segunda opción -desde todo punto de vista
recomendable- tendrá que tenerpor lo menos estas características.
-32Mb
de memoria RAM, por lo menos.
-Disco duro de alta capacidad (Mayor de 8Gb)
Tarjeta de entrada de vídeo
166 MHz de velocidad o mayor.
El ordenador tiene la ventaja de que permite grabar las sesiones directamente
en el disco duro y, lo que es aun más conveniente, posibilita
el correcto visionado de cada una de las imágenes.
Situaremos la cámara de vídeo a aproximadamente dos
metros de la pantalla, montada sobre un trípode para conseguir
la suficiente estabilidad. El objetivo de la cámara debe estar
enfocado a la pantalla del televisor.
El televisor (o la pantalla del ordenador) lo colocaremos sobre una
mesa o una estantería, de modo que quede a una altura ligeramente
inferior a la de la cámara.
Una vez situados los elementos, los conectaremos entre si de la siguiente
manera: En primer lugar uniremos la salida "vídeo"
de la cámara a la entrada correspondiente en el vídeo
o en el ordenador. Es importante comprobar el tipo de conectores en
las entradas y salidas de cada uno de los dispositivos.
La mayoría de las cámaras tienen salida “AV”
(Audio/Vídeo), la cual se conecta a la entrada del vídeo
a través de clavijas tipo RCA y/o euroconector. Si el vídeo
solo tiene entradas y salidas de radiofrecuencia, deberemos utilizar
un cable adaptador de RF. En todos los casos es conveniente consultar
los manuales correspondientes.
Además de estas conexiones, es importante que ni el vídeo
ni el TV estar conectados a ninguna antena, de modo que no se produzcan
imágenes de emisiones no controladas procedentes de estaciones
de TV comerciales o privadas.
Por otra parte, es conveniente realizar algunos ajustes en el televisor,
que deberá estar sintonizado en el canal del vídeo.
El color puede estar ajustado al mínimo, para que las imágenes
aparezcan en blanco y negro. En cuanto al control de contraste, este
conviene colocarlo al máximo. Es aconsejable además
que la habitación donde vayamos a realizar las experiencias,
esté algo iluminada, aunque veremos más adelante algunas
variantes a este detalle.
Una vez configurado y preparado todo el sistema, procederemos a realizar
la experiencia.
A
la captura de imágenes
Tal
como están dispuestos los elementos, en la pantalla deberá
observarse la imagen que esté captando la cámara de
vídeo. Apuntando el objetivo de la cámara hacia la propia
pantalla, preferentemente al centro de la misma, veremos en el televisor
la imagen que se repite una y otra vez como si fueran espejos paralelos.
Utilizando el zoom de la cámara, iremos cerrando poco
a poco el plano, como si el objetivo se estuviese acercando. En la
pantalla se verán cada vez más imágenes que se
repiten una y otra vez; y si nos seguimos acercando, llegará
un momento en que veremos un grupo de manchas que se mueven rápidamente.
Estas manchas son producidas por un fenómeno conocido en TV
como realimentación, donde se produce una especie de “bucle”
luminoso.
Si utilizamos una cinta de vídeo, conviene que esta sea de
la mejor calidad, y de corta duración (30 a 90 minutos) para
facilitar el arrastre. Es importante conseguir que la imagen no se
estabilice. Cuando hayamos conseguido esta inestabilidad, comenzaremos
a grabar. El tiempo de grabación no debe ser muy largo, entre
diez y treinta segundos son suficientes. No conviene realizar registros
demasiado largos, ya que cada segundo de grabación, está
formado por 25 cuadros fijos, los cuales deberemos visionar uno por
uno. Diez segundos de grabación están compuestos por
250 cuadros, y treinta segundo de grabación equivalen a 750,
por lo cual repasarlos todos nos llevará un tiempo considerablemente
mayor.
Revisando
las imágenes
Esta
es quizá la mayor prueba de paciencia de todo el proceso. Para
revisar el material grabado, reproduciremos la grabación cuadro
por cuadro.
Si no se ha utilizado un ordenador, es preciso insistir en la importancia
de la calidad del reproductor de vídeo, así como de
la cinta utilizada, ya que para visionar correctamente el material
grabado, la perfección de la imagen debe ser máxima,
sin que esta tiemble o se produzcan rayas u otros defectos.
Las imágenes grabadas con este método se asemejan a
“nubes” que forman figuras aleatorias, a veces caprichosas,
en las cuales nos podemos imaginar muchas cosas. Tal como si fuera
un “Test de Rorschach” de los que se utilizan en psicología,
las imágenes pueden sugerirnos muchas y muy variadas formas
(rostros, animales, objetos, etc.) por un fenómeno de Ideoplastia
proyectiva, donde nuestro cerebro puede completar una imagen que le
resulte conocida con la sola referencia de algunos trazos o puntos.
Por este motivo, no debemos confundir este tipo de formaciones casuales
con auténticas imágenes paranormales. Aunque el criterio
para distinguir una imagen casual de otra que no lo es, es tan amplio
como el número de experimentadores, resulta difícil
definir objetivamente cuando se trata de una verdadera imagen paranormal.
En todo caso estas deben ser claras y de formas concretas.
Es la práctica y la experimentación la mejor herramienta
para buscar los procedimientos idóneos. Dada la naturaleza
del proceso que propicia la formación de éstas imágenes
en la pantalla del televisor, se deduce que en el proceso se ponen
en juego muchos factores (características y sensibilidad de
los equipos, condiciones de luminosidad de la habitación, ángulo
de la cámara, reflejos, y un largo etc.). Por este motivo,
es conveniente realizar un número considerable de pruebas utilizando
diferentes ángulos de la cámara con respecto a la pantalla
del televisor, y distintos grados de iluminación hasta lograr
los valores idóneos que se traduzcan en resultados.
La
importancia de la iluminación
La
iluminación de la habitación donde vayamos a realizar
las experiencias, tiene considerable importancia en el proceso de
producción de imágenes.
Como es obvio, el tipo de luz ambiente, los reflejos y los niveles
de luminosidad se traducen en el tipo de imagen que se registra finalmente
en el vídeo. La realimentación conseguida resulta afectada
por estos factores, por lo cual diferentes experimentadores han ensayado
con diferentes tipo de iluminación.
Las luces de tubo fluorescente son frecuentemente utilizadas en estas
experiencias, ya que tienen la característica de variar su
luminosidad unas cien veces por segundo, contrariamente a lo que ocurre
con lámparas incandescentes. Esto produce un efecto aleatorio
cuando se desincroniza con los barridos de la pantalla del televisor
que añade diversidad a las imágenes.
Otro tipo de iluminación utilizada con frecuencia, sola o en
combinación con otras, es la producida por las lámparas
de luz ultravioleta. Este tipo de lámparas produce radiaciones
luminosas que se sitúan entre las de mayor frecuencia, especialmente
las violetas y superiores, es decir, ultravioletas.
Aunque este tipo de iluminación está fuera del espectro
visible por el ojo humano, si interviene activamente en los procesos
que hemos descripto, por lo cual es utilizada por numerosos investigadores
de este campo, aumentando especialmente los contrastes. Esta iluminación
tiene la desventaja de -si no se toman las medidas adecuadas- de ser
perjudicial para la vista humana por la intensidad de las radiaciones
que emite y que el ojo humano no es capaz de ver. Si el lector desea
experimentar con este tipo de lámparas, es conveniente que
utilice unas gafas de protección especiales, a fin de no dañar
la vista.
Un sustituto para las lámparas ultravioletas son los llamados
tubos de “luz negra”. Estos reciben su nombre de su recubrimiento
que le otorgan un aspecto negro cuando están apagados. Contrariamente,
cuando están en funcionamiento, despiden una ingente cantidad
de radiaciones en el espectro ultravioleta, lo cual puede servir igualmente
para la experimentación que nos ocupa. Este tipo de iluminación
es ampliamente utilizada en las discotecas y otros lugares de espectáculo,
por lo cual no es difícil encontrarlos en tiendas de iluminación,
disponibles en varios tamaños y potencias. Su efecto visible
más evidente es el de resaltar los colores blancos. En la pantalla
del televisor, el efecto que produce es el de aumentar el contraste,
lo cual es siempre beneficioso.
Finalmente se puede experimentar con luz infrarroja. Como su nombre
lo indica, este tipo de radiación emite en la banda de frecuencias
de ondas inferiores al rojo, por lo tanto también invisibles
a la vista humana; pero si intervienen en el proceso de formación
de imágenes. Muchos transcomunicadores utilizan este tipo de
iluminación debido a la analogía que presenta con las
sesiones espíritas. En este contexto, es frecuente ver que
los médiums utilizan luz ambiente de color rojo con la convicción
de que esta iluminación propicia el contacto con espíritus.
Hasta ahora hemos repasado el método de obtención de
imágenes más extendido, basado en las experiencias del
pionero Klaus Schrieber. Pero tanto él como otros posteriores,
utilizaron métodos más complejos para lograr sus imágenes.
Algunas
variantes
Partiendo
del sistema ideado por Klaus Schrieber, muchos investigadores han
ideado algunas variantes a este proceso con el fin de conseguir mejores
resultados.
Durante sus años de experimentación, el propio Schrieber
fue agregando otros dispositivos a la configuración básica
y afinando la disposición de los elementos. Para ello se hizo
asesorar por el ingeniero Martin Wenzel, en principio escéptico
frente a estos fenómenos, pero que más tarde seguiría
experimentando por cuenta propia. Para lograr una imagen inestable
durante el proceso de realimentación, Wenzel utilizaba lo que
el llamaba "estructura básica". Ésta consistía
en un pequeño trozo de papel cuadriculado, que colocaba en
una de las esquinas del monitor. Seguidamente apuntaba la cámara
hacia el papel, provocando en el resto de la pantalla una imagen oscilante.
Rápidamente retiraba la estructura básica, y comenzaba
a grabar.
Otros investigadores, como los franceses Guy Gruais, o Pascal Jouini,
posicionan la cámara formando un ángulo que puede llegar
hasta los 90 grados. Con este sistema consiguen que la imagen vaya
rotando por cada vez que se refleja en la pantalla, consiguiendo así
imágenes paranormales.
La iluminación es otro de los factores que ayuda a conseguir
las imágenes. Direccionando correctamente las fuentes de luz,
incluso utilizando papel de aluminio para este propósito, puede
modificarse sustancialmente la calidad de las imágenes obtenidas.
El madrileño Luis de la Fuente utiliza en sus grabaciones un
segundo televisor completamente desintonizado. La pantalla de éste
la coloca de modo que se refleje en la principal, cambiando así
la estructura de las imágenes.
Algunos investigadores prefieren los antiguos televisores, incluso
los a válvulas; otros hacen sus grabaciones solo en blanco
y negro. Al igual que ocurre con las psicofonías, cada investigador
parece tener su propio método.
Procesando
las imágenes
La
utilización de un equipo informático para la experimentación
en psicoimágenes puede ser doblemente útil a la hora
de procesar el material grabado. La sencillez y la claridad de la
presentación de las imágenes en la pantalla de un ordenador,
es algo que el experimentador agradece a la hora de visionar, fotograma
a fotograma, siendo esta la parte más tediosa de todo el proceso.
Pero hay que añadir otras ventajas a la utilización
del ordenador.
Existen en el mercado programas informáticos de retoque fotográfico,
como el Corel Photo Paint, o el Photoshop; que permiten mejorar sensiblemente
la calidad de las imágenes. No se trata de "manipular"
sino de resaltar aquellas zonas que pudieran tener una imagen paranormal.
Para ello, resulta muy útil regular los valores de brillo,
intensidad y contraste -especialmente este último- con el fin
de lograr una mayor nitidez.
Otra de las técnicas que permite la informática es resaltar
las zonas interesantes, en detrimento del resto. Ello se consigue
delimitando la zona con una "máscara" y realizando
luego un "fundido". Con esto se consigue fijar la atención
sobre la hipotética psicoimagen, sin que el entorno la perturbe.
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1
Las
imágenes de Raffaela Gremese
La
italiana Raffaela Gremese fue una de las primeras experimentadoras
en conseguir imágenes paranormales registradas en vídeo,
aunque no utilizaba el método de realimentación. Comenzó
-como tantos otros- experimentando sobre el fenómeno de las
psicofonías, impulsada por el deseo de contactar con sus seres
queridos ya fallecidos. En el caso de Raffaela, deseaba oír
a través del magnetofón la voz de su padre.
En el transcurso de su paciente experimentación, una de las
voces le sugirió que orientara la cámara de vídeo
hacia uno de los extremos de la habitación, captando en vídeo
una imagen de especial calidad.
Después de esta primera imagen, en la que creyó reconocer
el rostro de su padre, Raffaela Gremese continuó intentando
conseguir otras imágenes, pero con infructuosos resultados.
Las imágenes no volvieron a la pantalla de su televisor.
Luego de varios meses sin conseguir resultados, una vez más
fueron las voces quienes le pusieron nuevamente en alerta. Una voz,
que Gremese identificó como la de su padre le aseguró
que las imágenes volverían seis años después,
en una mañana de noviembre.
Tal como había preconizado aquella voz, en noviembre de 1986,
Raffaela Gremese comenzó a recibir nuevamente imágenes
en la pantalla del televisor. Según su propio relato, las voces
le aconsejaron por aquel entonces sobre los medios técnicos
a utilizar, sugiriéndole que cambiase el vídeo y que
orientara la cámara hacia determinados rincones de la sala.
Otro de los consejos que le dieron las voces fue el de cambiar su
cámara fotográfica Polaroid -con la cual extraía
de la pantalla las imágenes- por una "reflex". Le
sugirieron además que le colocara determinados filtros para
obtener un mayor contraste en determinados tonos, y lograr así
unas reproducciones más nítidas.
Las imágenes que Raffaela Gremese presenta como testimonio
de sus "contactos" supera ampliamente el centenar.
Sus fotografías, extraídas de la pantalla de la televisión,
reflejan rostros entremezclados con los objetos propios de su casa
y son, al menos para ella, una prueba de la supervivencia de sus seres
queridos tras la muerte.
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