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|Esquemas electrónicos y técnicas para la investigación en Parapsicología ||||||||||||||||||Portada|

Técnicas básicas para Psicoimágenes
Por Carlos G. Fernández

 

Algunos las llaman transimágenes, suponiendo que son la imagen del mundo donde viven los muertos. Otros prefieren utilizar el término psicoimágenes, presuponiendo que es la propia mente del experimentador quien las produce. Son las imágenes paranormales en vídeo, obtenidas a través de un método desarrollado por el alemán Klaus Schrieber a mediados de los años ochenta. Desde aquellas primeras imágenes paranormales obtenidas en la pantalla del televisor, las técnicas han evolucionado incorporando nuevas equipos y procesos. Ofrecemos en este artículo todas las claves para la experimentación  


El método de obtención de imágenes paranormales más extendido entre los investigadores, es el que primeramente utilizó el alemán Klaus Schrieber. Debido a una larga cadena de fallecimientos en su entorno familiar, Schrieber comenzó a buscar, en las psicofonías primero, y en las imágenes después, un medio para comunicarse con sus seres qu
eridos. Guiado por algunas voces registradas en su magnetofón, decidió realizar algunas experiencias con una cámara de vídeo. Grabó los lugares donde acostumbraba estar su madre fallecida, las paredes y otros rincones de su casa sin obtener ningún resultado. Pero una psicofonía que decía "canal vacío" le puso en la pista. Dirigió su cámara de vídeo hacia la pantalla del televisor, logrando algunas imágenes en las cuales creyó reconocer a su hija: Más tarde perfeccionó su método hasta lograr imágenes de mayor calidad, donde pueden reconocerse incluso algunos personajes históricos.
Para comprender mejor el método de Schrieber -también conocido como de realimentación o Larsen, comenzaremos describiendo el material necesario para la experimentación, y sobre la marcha repasaremos los pasos a seguir.
El equipo mínimo necesario para realizar esta experiencia es el siguiente:
-Una cámara de vídeo de buena sensibilidad.
-Un receptor de TV.
-Un vídeo de buena calidad (4 cabezales), capaz de reproducir las secuencias cuadro por cuadro sin distorsionar la imagen.
-Un trípode para la cámara

Una alternativa al televisor y el vídeo, consiste en utilizar un ordenador equipado con una tarjeta de entrada de vídeo. En caso de elegir esta segunda opción -desde todo punto de vista recomendable- tendrá que tenerpor lo menos estas características.

-32Mb de memoria RAM, por lo menos.
-Disco duro de alta capacidad (Mayor de 8Gb)
Tarjeta de entrada de vídeo
166 MHz de velocidad o mayor.

El ordenador tiene la ventaja de que permite grabar las sesiones directamente en el disco duro y, lo que es aun más conveniente, posibilita el correcto visionado de cada una de las imágenes.
Situaremos la cámara de vídeo a aproximadamente dos metros de la pantalla, montada sobre un trípode para conseguir la suficiente estabilidad. El objetivo de la cámara debe estar enfocado a la pantalla del televisor.
El televisor (o la pantalla del ordenador) lo colocaremos sobre una mesa o una estantería, de modo que quede a una altura ligeramente inferior a la de la cámara.
Una vez situados los elementos, los conectaremos entre si de la siguiente manera: En primer lugar uniremos la salida "vídeo" de la cámara a la entrada correspondiente en el vídeo o en el ordenador. Es importante comprobar el tipo de conectores en las entradas y salidas de cada uno de los dispositivos.
La mayoría de las cámaras tienen salida “AV” (Audio/Vídeo), la cual se conecta a la entrada del vídeo a través de clavijas tipo RCA y/o euroconector. Si el vídeo solo tiene entradas y salidas de radiofrecuencia, deberemos utilizar un cable adaptador de RF. En todos los casos es conveniente consultar los manuales correspondientes.
Además de estas conexiones, es importante que ni el vídeo ni el TV estar conectados a ninguna antena, de modo que no se produzcan imágenes de emisiones no controladas procedentes de estaciones de TV comerciales o privadas.
Por otra parte, es conveniente realizar algunos ajustes en el televisor, que deberá estar sintonizado en el canal del vídeo. El color puede estar ajustado al mínimo, para que las imágenes aparezcan en blanco y negro. En cuanto al control de contraste, este conviene colocarlo al máximo. Es aconsejable además que la habitación donde vayamos a realizar las experiencias, esté algo iluminada, aunque veremos más adelante algunas variantes a este detalle.
Una vez configurado y preparado todo el sistema, procederemos a realizar la experiencia.

A la captura de imágenes

Tal como están dispuestos los elementos, en la pantalla deberá observarse la imagen que esté captando la cámara de vídeo. Apuntando el objetivo de la cámara hacia la propia pantalla, preferentemente al centro de la misma, veremos en el televisor la imagen que se repite una y otra vez como si fueran espejos paralelos.
Utilizando el zoom de la cámara, iremos cerrando poco a poco el plano, como si el objetivo se estuviese acercando. En la pantalla se verán cada vez más imágenes que se repiten una y otra vez; y si nos seguimos acercando, llegará un momento en que veremos un grupo de manchas que se mueven rápidamente. Estas manchas son producidas por un fenómeno conocido en TV como realimentación, donde se produce una especie de “bucle” luminoso.
Si utilizamos una cinta de vídeo, conviene que esta sea de la mejor calidad, y de corta duración (30 a 90 minutos) para facilitar el arrastre. Es importante conseguir que la imagen no se estabilice. Cuando hayamos conseguido esta inestabilidad, comenzaremos a grabar. El tiempo de grabación no debe ser muy largo, entre diez y treinta segundos son suficientes. No conviene realizar registros demasiado largos, ya que cada segundo de grabación, está formado por 25 cuadros fijos, los cuales deberemos visionar uno por uno. Diez segundos de grabación están compuestos por 250 cuadros, y treinta segundo de grabación equivalen a 750, por lo cual repasarlos todos nos llevará un tiempo considerablemente mayor.

Revisando las imágenes

Esta es quizá la mayor prueba de paciencia de todo el proceso. Para revisar el material grabado, reproduciremos la grabación cuadro por cuadro.
Si no se ha utilizado un ordenador, es preciso insistir en la importancia de la calidad del reproductor de vídeo, así como de la cinta utilizada, ya que para visionar correctamente el material grabado, la perfección de la imagen debe ser máxima, sin que esta tiemble o se produzcan rayas u otros defectos.
Las imágenes grabadas con este método se asemejan a “nubes” que forman figuras aleatorias, a veces caprichosas, en las cuales nos podemos imaginar muchas cosas. Tal como si fuera un “Test de Rorschach” de los que se utilizan en psicología, las imágenes pueden sugerirnos muchas y muy variadas formas (rostros, animales, objetos, etc.) por un fenómeno de Ideoplastia proyectiva, donde nuestro cerebro puede completar una imagen que le resulte conocida con la sola referencia de algunos trazos o puntos.
Por este motivo, no debemos confundir este tipo de formaciones casuales con auténticas imágenes paranormales. Aunque el criterio para distinguir una imagen casual de otra que no lo es, es tan amplio como el número de experimentadores, resulta difícil definir objetivamente cuando se trata de una verdadera imagen paranormal. En todo caso estas deben ser claras y de formas concretas.
Es la práctica y la experimentación la mejor herramienta para buscar los procedimientos idóneos. Dada la naturaleza del proceso que propicia la formación de éstas imágenes en la pantalla del televisor, se deduce que en el proceso se ponen en juego muchos factores (características y sensibilidad de los equipos, condiciones de luminosidad de la habitación, ángulo de la cámara, reflejos, y un largo etc.). Por este motivo, es conveniente realizar un número considerable de pruebas utilizando diferentes ángulos de la cámara con respecto a la pantalla del televisor, y distintos grados de iluminación hasta lograr los valores idóneos que se traduzcan en resultados.

La importancia de la iluminación

La iluminación de la habitación donde vayamos a realizar las experiencias, tiene considerable importancia en el proceso de producción de imágenes.
Como es obvio, el tipo de luz ambiente, los reflejos y los niveles de luminosidad se traducen en el tipo de imagen que se registra finalmente en el vídeo. La realimentación conseguida resulta afectada por estos factores, por lo cual diferentes experimentadores han ensayado con diferentes tipo de iluminación.
Las luces de tubo fluorescente son frecuentemente utilizadas en estas experiencias, ya que tienen la característica de variar su luminosidad unas cien veces por segundo, contrariamente a lo que ocurre con lámparas incandescentes. Esto produce un efecto aleatorio cuando se desincroniza con los barridos de la pantalla del televisor que añade diversidad a las imágenes.
Otro tipo de iluminación utilizada con frecuencia, sola o en combinación con otras, es la producida por las lámparas de luz ultravioleta. Este tipo de lámparas produce radiaciones luminosas que se sitúan entre las de mayor frecuencia, especialmente las violetas y superiores, es decir, ultravioletas.
Aunque este tipo de iluminación está fuera del espectro visible por el ojo humano, si interviene activamente en los procesos que hemos descripto, por lo cual es utilizada por numerosos investigadores de este campo, aumentando especialmente los contrastes. Esta iluminación tiene la desventaja de -si no se toman las medidas adecuadas- de ser perjudicial para la vista humana por la intensidad de las radiaciones que emite y que el ojo humano no es capaz de ver. Si el lector desea experimentar con este tipo de lámparas, es conveniente que utilice unas gafas de protección especiales, a fin de no dañar la vista.
Un sustituto para las lámparas ultravioletas son los llamados tubos de “luz negra”. Estos reciben su nombre de su recubrimiento que le otorgan un aspecto negro cuando están apagados. Contrariamente, cuando están en funcionamiento, despiden una ingente cantidad de radiaciones en el espectro ultravioleta, lo cual puede servir igualmente para la experimentación que nos ocupa. Este tipo de iluminación es ampliamente utilizada en las discotecas y otros lugares de espectáculo, por lo cual no es difícil encontrarlos en tiendas de iluminación, disponibles en varios tamaños y potencias. Su efecto visible más evidente es el de resaltar los colores blancos. En la pantalla del televisor, el efecto que produce es el de aumentar el contraste, lo cual es siempre beneficioso.
Finalmente se puede experimentar con luz infrarroja. Como su nombre lo indica, este tipo de radiación emite en la banda de frecuencias de ondas inferiores al rojo, por lo tanto también invisibles a la vista humana; pero si intervienen en el proceso de formación de imágenes. Muchos transcomunicadores utilizan este tipo de iluminación debido a la analogía que presenta con las sesiones espíritas. En este contexto, es frecuente ver que los médiums utilizan luz ambiente de color rojo con la convicción de que esta iluminación propicia el contacto con espíritus.
Hasta ahora hemos repasado el método de obtención de imágenes más extendido, basado en las experiencias del pionero Klaus Schrieber. Pero tanto él como otros posteriores, utilizaron métodos más complejos para lograr sus imágenes.

Algunas variantes

Partiendo del sistema ideado por Klaus Schrieber, muchos investigadores han ideado algunas variantes a este proceso con el fin de conseguir mejores resultados.
Durante sus años de experimentación, el propio Schrieber fue agregando otros dispositivos a la configuración básica y afinando la disposición de los elementos. Para ello se hizo asesorar por el ingeniero Martin Wenzel, en principio escéptico frente a estos fenómenos, pero que más tarde seguiría experimentando por cuenta propia. Para lograr una imagen inestable durante el proceso de realimentación, Wenzel utilizaba lo que el llamaba "estructura básica". Ésta consistía en un pequeño trozo de papel cuadriculado, que colocaba en una de las esquinas del monitor. Seguidamente apuntaba la cámara hacia el papel, provocando en el resto de la pantalla una imagen oscilante. Rápidamente retiraba la estructura básica, y comenzaba a grabar.
Otros investigadores, como los franceses Guy Gruais, o Pascal Jouini, posicionan la cámara formando un ángulo que puede llegar hasta los 90 grados. Con este sistema consiguen que la imagen vaya rotando por cada vez que se refleja en la pantalla, consiguiendo así imágenes paranormales.
La iluminación es otro de los factores que ayuda a conseguir las imágenes. Direccionando correctamente las fuentes de luz, incluso utilizando papel de aluminio para este propósito, puede modificarse sustancialmente la calidad de las imágenes obtenidas. El madrileño Luis de la Fuente utiliza en sus grabaciones un segundo televisor completamente desintonizado. La pantalla de éste la coloca de modo que se refleje en la principal, cambiando así la estructura de las imágenes.
Algunos investigadores prefieren los antiguos televisores, incluso los a válvulas; otros hacen sus grabaciones solo en blanco y negro. Al igual que ocurre con las psicofonías, cada investigador parece tener su propio método.

Procesando las imágenes

La utilización de un equipo informático para la experimentación en psicoimágenes puede ser doblemente útil a la hora de procesar el material grabado. La sencillez y la claridad de la presentación de las imágenes en la pantalla de un ordenador, es algo que el experimentador agradece a la hora de visionar, fotograma a fotograma, siendo esta la parte más tediosa de todo el proceso. Pero hay que añadir otras ventajas a la utilización del ordenador.
Existen en el mercado programas informáticos de retoque fotográfico, como el Corel Photo Paint, o el Photoshop; que permiten mejorar sensiblemente la calidad de las imágenes. No se trata de "manipular" sino de resaltar aquellas zonas que pudieran tener una imagen paranormal. Para ello, resulta muy útil regular los valores de brillo, intensidad y contraste -especialmente este último- con el fin de lograr una mayor nitidez.
Otra de las técnicas que permite la informática es resaltar las zonas interesantes, en detrimento del resto. Ello se consigue delimitando la zona con una "máscara" y realizando luego un "fundido". Con esto se consigue fijar la atención sobre la hipotética psicoimagen, sin que el entorno la perturbe.

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Las imágenes de Raffaela Gremese

La italiana Raffaela Gremese fue una de las primeras experimentadoras en conseguir imágenes paranormales registradas en vídeo, aunque no utilizaba el método de realimentación. Comenzó -como tantos otros- experimentando sobre el fenómeno de las psicofonías, impulsada por el deseo de contactar con sus seres queridos ya fallecidos. En el caso de Raffaela, deseaba oír a través del magnetofón la voz de su padre.
En el transcurso de su paciente experimentación, una de las voces le sugirió que orientara la cámara de vídeo hacia uno de los extremos de la habitación, captando en vídeo una imagen de especial calidad.
Después de esta primera imagen, en la que creyó reconocer el rostro de su padre, Raffaela Gremese continuó intentando conseguir otras imágenes, pero con infructuosos resultados. Las imágenes no volvieron a la pantalla de su televisor.
Luego de varios meses sin conseguir resultados, una vez más fueron las voces quienes le pusieron nuevamente en alerta. Una voz, que Gremese identificó como la de su padre le aseguró que las imágenes volverían seis años después, en una mañana de noviembre.
Tal como había preconizado aquella voz, en noviembre de 1986, Raffaela Gremese comenzó a recibir nuevamente imágenes en la pantalla del televisor. Según su propio relato, las voces le aconsejaron por aquel entonces sobre los medios técnicos a utilizar, sugiriéndole que cambiase el vídeo y que orientara la cámara hacia determinados rincones de la sala.
Otro de los consejos que le dieron las voces fue el de cambiar su cámara fotográfica Polaroid -con la cual extraía de la pantalla las imágenes- por una "reflex". Le sugirieron además que le colocara determinados filtros para obtener un mayor contraste en determinados tonos, y lograr así unas reproducciones más nítidas.
Las imágenes que Raffaela Gremese presenta como testimonio de sus "contactos" supera ampliamente el centenar.
Sus fotografías, extraídas de la pantalla de la televisión, reflejan rostros entremezclados con los objetos propios de su casa y son, al menos para ella, una prueba de la supervivencia de sus seres queridos tras la muerte.


Carlos G Fernández