Polémica tradición
Una mañana de
domingo amanece en Robledo; no es un domingo cualquiera, es el
domingo de Resurrección. Como cada año se celebra la
tradicional fiesta de “El judas” y no se sabe muy bien de
donde
ni de cuando procede esta tradición, pero se cree que proviene
desde los inicios de esta Villa (Tiempos ancestrales, allá por
las postrimerías del siglo XI). La tradición en si consiste
en colgar de un tronco de pino de cerca de 20 metros de altura
un muñeco que caracterice al “judas del año”, que pobrecito de
el, suele ser un personaje que ha dado mucho que hablar a lo
largo del año. El desdichado muñeco va acompañado de botijos
cargados de pintura, confetis y alguno hasta con palomas que,
si sobreviven a la pedrada remontan vuelo hacia el campanario
de la iglesia.
Pues bien,
como todo, con el paso del tiempo y el avance de la sociedad
(no nos paremos a discutir si acertado o no) las tradiciones
que mejor se adaptan perduran y seguirán existiendo a lo largo
de la historia; sin embargo, las que por el contrario se
niegan a ajustar un ápice de su composición a los tiempos que
corren, tienden a desaparecer cual lince de la carretera de
los Pantanos.
Decir que
sobradas quedaron las protestas que centenares de vecinos
lanzaban sin fundamento alguno hacia los que, bajo acertada
orden del correspondiente responsable, trataban de adaptar la
tradición a los nuevos tiempos y con una grúa pretendían posar
suavemente el palo del judas sobre el esplendoroso suelo
granítico que nos han dejado en la nueva plaza.