ELIZA
NOVIEMBRE 1996
Cada año en la ciudad de Guanajuato se lleva a cabo el Festival Internacional Cervantino, fiesta de cultura, expresiones internacionales y... algo más.
II. LA POSADA DE MADAM LEBLANC
III. EL CUARTO N° 6
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(Guanajuato, 7/oct/96)
- Llegas puntual.
- No quería que te impacientaras y te fueras a ir sin platicar
conmigo.
- Ni lo pienses amigo, pero dime, ¿qué te trae a esta
ciudad?
- Es que mi hija Eliza va a venir para el Festival Cervantino y me
preocupa mucho.
- ¿Por qué?.
- Este va a ser el 6° año consecutivo que viene y me preocupa
su salud; mira, que cuando regresa a casa luego de esas vacaciones, llega
pálida, desganada, débil; aun cuando ella dice disfrutar
mucho de su estancia aquí.
- ¿Qué piensas que le pueda le pasar? - Pregunta mientras
lo mira directamente a los ojos.
- No sé, por eso quiero que me ayudes, he llegado a pensar que
ella esté experimentando con drogas; o algo que la lleve a un ritmo
agitado de vida aquí, no sé, me preocupa mucho.
- Ya veo, ¿deseas que consiga a alguien quien la cuide?.
- Sí, ya sé que conoces a todo mundo en esta ciudad y
podrás contratar a algún detective privado o algo así,
no te detengas por los gastos, yo pago lo que sea.
- No te preocupes, ya sabes que como amigos puedes confiar en mí,
haré lo que este de mi parte, haré lo que este de mi parte
para hacer de la estancia de tú hija algo placentero.
- Confió en ti.
(Guanajuato, 9/oct/96)
- Qué bueno que viniste “Mictla”, te tengo una encomienda, se
trata de un trabajo especial para una de tus “Sombras”.
- Dime “Padre”, ¿qué hay de la “Luz” ?.
- Mujer, 24, culta, posible “underground”, asunto muy personal para
mí; gustos: danza, museos.
- Tenemos poco de donde ofrecer, ¿para cuándo?.
- El Cervantino, la fecha te la confirmaré 3 días antes.
- Eso cambia, para entonces todos están en el pueblo... en especial
alguien a quien me interesa darle un trabajo bajo en riesgo y creo será
apropiado, sólo que me tendrás que respaldar.
- ¿Quién?.
- “Sentinel”; luego de que mataron a “Reptil” está como fuera
de tiempo, en parte se culpa por no haberlo ayudado.
- Pero se supone fue al sur.
- Él regresará al Cervantino, hay cosas que rigen el
subconsciente y tú lo sabes bien.
- De acuerdo, ya te contactaré.
(Guanajuato, 10/oct/96)
- ¿Bueno?, ¿”Lira”?.
- Sí, “Padre”, di lo que hay.
- Algo se adelantó, cita a “Sentinel”, sábado 11:58,
Pípila.
- Bien.
(Guanajuato, 12/oct/96)
Gente de todas las naciones este octubre se han
reunido en Guanajuato como cada año desde la década de los
años cincuenta; lugar de reuniones, cuna de estudiantes, sitio cultural
y punto de diversión. Guanajuato, ciudad de minas y templos, de
lo pobre y lo rico, de lo impío y lo pulcro. Tiempo del Festival
de Cervantes en teatros, museos, cementerios místicos y en las calles,
esos estrechos caminos de cantera que un día fueron escenario de
guerra e independencia, hoy patrimonio cultural de la humanidad y orgullo
nacional.
El XXIV Festival Cervantino en marcha, las calles llenas
de visitantes, cada gusto tiene su lugar, su atmósfera especial;
en una ciudad minera, patrimonio cultural de la humanidad, esa cultura
que se respira aquí y allá, en cada piedra en cada cantera
y en el viento frío de otoño.
Todo tipo de gente reunida en las estrechas calles, gente
alegre, gente viva, gente muerta, gente misteriosa, misteriosa como aquella
dama quien camina sola por las calles que irradian frescura de cantera,
vestida de negro va por la Obregón, caminando cadenciosamente, se
detiene a ver por un instante al hombre quien ejecuta su obra con el Chelo
placidamente, lo observa con esos ojos negros que poseen un raro brillo,
su aspecto juvenil se resalta por entre tanta gente; sigue hasta la plaza
de La Paz, luego baja al restaurante siendo admirada por las miradas masculinas;
cada año ella viene al Festival desde el otro lado del mar, sin
falta.
- ¿Qué le servimos señorita?.
- Un café negro, caliente por favor.
- En un momento se lo traigo.
Los mimos ofrecen su mudo dialogo a los espectadores que
observan sin perder detalle las rutinas cómicas.
- Aquí tiene señorita.
- Gracias.
Extrae de su bolso negro una cajetilla de Benson &
Hedges, saca un cigarrillo delicadamente sin perder detalle de los mimos,
luego busca algo sin encontrarlo.
- ¡Ah!, se me olvidó el encendedor.- voltea, detrás
de ella está un joven absorto en la mímica, ella le toca
el hombro - ¿podrías facilitarme fuego?.
Él lleva su mano a la cintura, colgando de su cinturón
está el encendedor en una funda de cuero café, lo toma y
sin voltear lo ofrece, la dama hace una mueca de molestia.
- Podrías molestarte en atenderme, ¿no?.
Él voltea, acciona el encendedor, el fuego se refleja
en los lentes polarizados; ella se inclina levemente para encender su vicio;
nota la pulsera de calaveras en la muñeca del joven de apariencia
impasible, por un momento ella toca aquella mano fría y firme, sus
ojos negros se fijan en los cristales polarizados mientras él retira
el encendedor ella retoca su peinado reflejándose en aquel espejo
oscuro.
- La muerte parece no asustarte sino atraerte, ¿no?.
- Si hay vida debe haber muerte, siempre- Responde él
seco.
- No obstante, puede haber existencia sin muerte, la inmortalidad-
Ella afirma en tono un tanto intrigante, él sonríe escéptico,
termina su Tequila, se levanta y deja unas monedas sobre la mesa, añade
mientras se despide con un ademán:
- La existencia es sólo una pausa en la eternidad; y uno de
los placeres de existir es conocer jóvenes tan bellas como tú,
adiós.-
- Me llamo Alma Leblanc, nos veremos luego- él no responde,
se pierde entre la gente que va y viene hacia la Plaza de los Ángeles
impregnándose de la magia ancestral que emana de las paredes guanajuatenses.-
sentí en él tanto odio y amargura que creo que me interesa
conocerlo más.
Folclore, rock, todo se entremezcla ante la vista oculta del joven vestido en mezclilla, se interna entre los extraños para observar la música y la protesta callejera. El color de la gente no es pigmento de la piel sino el ánimo que exteriorizan al socializar.
La noche cae lenta sin perturbar al festival y no es secreto
que el hombre siempre ha gustado de la luz y satanizado la noche, ese otro
lado que existe y se niega, criaturas viviendo en las penumbras, algún
ángel blanco o el mismo Belcebú detrás de cada sombra.
En la reflexión de la noche aquel joven permanece de pie, alguien
se detiene junto a él.
- ¿Todo bien?.
- Es el mismo camino.
- Faltando dos minutos para la medianoche tu cita esperará bajo
la antorcha heroica.
- No sé, quisiera descansar.
- Es “Padre” quien te busca.
- ¿Trabajo?.
- Ya sabes que sólo yendo comprenderás.
- Está bien, confirma mi asistencia.
El hombre siempre ha gustado de la claridad, viviendo su
mundo en luz, ahuyentando la oscuridad por cualquier medio a su alcance;
hasta se le ha dado un tinte misterioso y satánico a la noche; si
alguien vio aquella sombra deslizándose por la estrecha empinada
escalinata hacia la terraza panorámica, pudo pensar en algún
ladrón, algún demonio o cualquier ser maligno anexo.
Quizá nadie hubiese pensado en un ser lleno de
resentimiento buscando un porqué en su vida; bajo la mirada del
pétreo Pípila protector, él se recarga en el barandal
de piedra a observar la quietud de un anochecer entre cerros, la tranquilidad
de la reina noche reina; la quietud es rota por el ruido casi silente del
motor de un Shadow negro, el automóvil se detiene a un par de metros
de aquel ser enfundado en mezclilla decolorada, se acerca un anciano
para entregarle un sobre amarillo.
- ¿Cómo has estado “Sentinel”?.
- Yendo sin dirección.
- Te perdí la huella luego de lo de “Reptil”.
- Creo supondrás lo difícil que ha sido, tenía
que alejarme de la ciudad para buscar tranquilidad, he pensado debería
dejar también el trabajo contigo.
- Huir nunca ha sido una solución, tú lo sabes bien,
no eres tonto.
- Es sólo que me siento cansado, no únicamente del cuerpo
sino también del alma.
- Para eso estoy aquí, te tengo un trabajo adecuado para ti,
es de bajo riesgo teórico; dama, 24, posible dopaje, seguridad 3,
personal, fuiste requerido; ¿Qué dices?.
- Solo por esta ocasión, pero te advierto este año será
el último.
- Aquí está tu "Luz", toma, hay dinero dentro, buena
suerte "Sentinel".
- ¿Todos están en el pueblo?.
- Sí, toda la familia reunida, nos veremos cuando termine el
trabajo, y recuerda que el hogar siempre llama.
El anciano se aleja en su auto mientras “Sentinel” abre
el sobre, de su chamarra extrae una lámpara – pluma; saca del sobre
una foto.
- Parece ser hermosa... veamos... aquí están los datos...,
Eliza, no veo el problema aún, ya saldrá. - Enciende un cigarro
para relajarse, la luz de la flama deja ver el rostro por un instante,
es el mismo joven que hablara con Alma Leblanc en el centro de Guanajuato,
devora los datos memorizando cada palabra, el sentimiento de emoción
por el juego comienza a fluir en la sangre; y es que para él no
es tanto el dinero a ganar sino la adrenalina corriendo en el cuerpo; camina
en silencio hasta su carro estacionado junto a la panorámica, abre
el sobre bajo la luz del interior, mira con detenimiento la fotografía
de la chica una vez más, extrae el dinero sin contarlo y lo mete
en su cartera. - Bien Eliza el juego ha iniciado, tienes tu sombra.
9 AM. , Domingo 13 de octubre, en la central camionera a las afueras de la ciudad minera, arriba un autobús proveniente de Celaya, la joven Eliza Alvarado pasa por debajo del detector de metales muy despreocupada, sale a donde un auto negro le espera, "Sentinel" está ahí, observándola cuidadosa y discretamente; de ahora en adelante él será su "Sombra" y ella su "Luz"; el contrato firmado por él dice que es sólo un trabajo, pero para él es algo personal, un ser humano al cual resguardar. "Sentinel" es uno de los llamados "Sombras", ellos, quienes únicamente obtienen el nombre y mantienen a salvo a la persona.
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II. La Posada de Madame LeBlanc
Eliza es llevada hasta la entrada de una vieja casona que
funge como posada, entra un poco cansada por el viaje de 2 horas desde
el sur, se registra y un mozo la lleva al cuarto 27; luego entra "Sentinel",
toca la campana en la barra de la recepción.
- Un cuarto por favor.
- Lo siento señor, hemos dado el último que nos quedaba.
- ¿Estás seguro?, chécalo- una voz melódica
irrumpe -Está bien Raúl, dale el cuarto 13, claro, si el
joven no es supersticioso- es Alma Leblanc.
- Disculpe señorita Leblanc, pero el cuarto está ocupado.
- No es así, mi hermana me comentó que la joven que lo
tenía se marchó anoche, por la hora no te has de haber dado
cuenta.- Su voz suena ahora firme y segura.
- Si usted así lo dispone así se hará.
- Gracias.
Guían a "Sentinel" por un pasillo melancólico, la posada es una construcción de tres niveles estilo neoclásico, 9 habitaciones en cada nivel; otrora lar de reyes hoy es lugar de descanso para visitantes, es tan fácil respirar que hay un secreto dentro de las paredes de cantera y mármol.
Al mediodía Eliza sale a caminar por las otoñales
calles coloridas, ella es tan alegre, tan llena de vida, ¿cómo
alguien así podría tener problemas de salud, ni mucho menos
con drogas? ; súbitamente un tipo surge corriendo, roba su bolso
sin que nadie pueda detenerlo, pero a la vuelta de la esquina alguien lo
está esperando, lo golpea en pleno rostro; cae el ladrón
y suelta el bolso; Eliza viene acercándose corriendo, "Sentinel"
da el bolso a un niño.
- Toma, dáselo a aquella rubia - luego desaparece entre la gente.
- Tenga señorita - dice el niño sonriendo.
- Gracias niño, ¿quién te lo dio?.
- Un señor de lentes negros, pero ya se fue- Eliza ve al ladrón
correr y decide seguir su camino, este incidente no le impedirá
seguir disfrutando.
La joven se desplaza de un lugar a otro siempre seguida
discretamente por aquella sombra, que en ocasiones va detrás, en
otras de frente. Realiza sus primeras compras: un libro de
poemas en la Plaza de la Unión, incienso con los hipíes,
por un momento pensó en las rastas, pero desistió.
Por la noche Eliza descansa en su cuarto, "Sentinel" permanece
de pie junto a la ventana de su habitación mientras observa la penumbra...
- Eliza, su sonrisa, es como esa luz estelar que brilla tiernamente,
tengo una extraña sensación al oírla hablar, como
si la conociera de tiempo ya; pero debo concentrarme más para no
involucrarme tanto... - algo llama su atención en el jardín
interrumpiendo su pensamiento, 3 sombras se mueven lentas hasta desvanecerse
en la oscuridad - sombras en la oscuridad, debo dormir para mañana
estar preparado.
El alba despunta entre el frío de la sierra y
"Sentinel" despierta llevándose una agradable sorpresa: un buen
desayuno y una botella de vino tinto servidos en una bandeja de plata junto
a la mesa de centro, primero le agrada el detalle, luego se molesta consigo
mismo; camina hasta la bandeja de madera con una precaución anormal,
ahí hay una nota: "A quien no teme a la muerte los placeres de la
vida", firma Alma Leblanc.
- ¿Cómo entro sin darme cuenta?, definitivamente si estoy
fuera de concentración - un tanto molesto se dispone a desayunar.
Una hora después baja hasta la recepción, ahí encuentra
a Raúl, el recepcionista...
- -Disculpa, ¿qué es aquí Alma Leblanc?, si no
es mucha indiscreción.
- No lo es, ella es la hermana menor de la propietaria Lourdes Leblanc,
Alma viene cada año a visitarla desde Suiza, suya es la cabaña
al final del jardín- Raúl guiñe el ojo maliciosamente
como insinuándole una visita – y parece le agrada su estancia aquí.
- Gracias, aquí tiene la llave, y ya no te duermas para que
no niegues habitaciones.
- Podría jurar que no salió la muchacha, sólo
me separé un momento en mi turno para ir al baño... - afirma
el recepcionista llevándose la mano a la nuca.
Eliza irrumpe en escena y Sentinel se desvanece iniciando así otra ardua jornada en la ciudad minera, cada uno en su mundo, la muchacha estará protegida tanto de día como de noche, tanto en la calle como en los museos o en algún bar, pues el festival ofrece de todo y para todos como un buen anfitrión, que brinda un banquete cada año esmerándose en agradar a todo aquel que guste asistir al festín.
Al final del día, Eliza regresa a la posada de Madame Leblanc para dormir temprano, "Sentinel" espera la medianoche de pie junto a la ventana de su habitación observando aquellas sombras otra vez desvanecerse en el jardín como si se tratara de algún ritual.
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Es martes, mediodía, Eliza sale un tanto disgusta,
"Sentinel" siente algo raro dentro al verla aparecer en la calle; la sigue
paso a paso hasta un auditorio donde se lleva acabo una convención,
ahí pasan la mayor parte del día. Caída la noche Eliza
va a la danza, siempre por su "Sombra" acompañada, ambos gozan de
la danza europea.
11:00 PM., la joven regresa admirándolo todo, suspiros
escapan de vez en vez; calle tras calle, cada una ofreciendo un escenario
para la creatividad y la espontaneidad, en una de esas se une a una callejoneada
de la Alhóndiga al Callejón del Beso, unas 20 personas quienes
son guiadas a través de los angostos callejones coloniales escuchando
música de rondalla; plazas y callejuelas románticas a su
paso, tanto que apreciar para distraerse y disfrutar que parece que al
día le hacen falta horas; en cambio, nada existe para su “Sombra"
sino su "Luz", sabe que un descuido puede costarle al caminar entre tanta
gente.
1 AM. , Eliza sola regresa a la casa LeBlanc, un grupo
de alcoholizados la molestan al pasar junto de ellos, pasando de los piropos
soeces a tratar de sujetarla, su "Sombra" surge de entre la oscuridad
con paso firme mirando al suelo, como descuidado, de súbito golpea
a un tipo, se hacen de palabras y termina luchando contra todos,
haciéndolos correr, sorprendidos por su habilidad de puños,
parece salir ufano e ileso de su victoria, pero ha sido herido, las piernas
se le doblan al querer retirarse rápido, Eliza le ayuda a incorporarse.
El momento en que ella ha tocado su brazo se ha detenido el tiempo, se
ha roto el equilibrio de la naturaleza, pues nadie debe levantar su sombra.
- Estoy bien señorita, siga su camino.- dice él rompiendo
el momento.
La luz rauda de un coche ilumina por un instante el rostro
de la "Sombra", Eliza se lleva la mano al rostro para cubrirse del destello;
aprovechando él se pierde entre la gente para apurarse a llegar
primero a la posada, la muchacha se sorprende al no verlo en el suelo,
en su mente una frase surge inspirada "Sólo en Guanajuato, ¿dónde
más?".
Alma Leblanc ve entrar a la posada a aquel
joven con sangre en el pantalón.
- ¿Qué ocurre?, ¡estás herido!, ven, vamos
a mi cuarto.- En otras circunstancias esa sería una agradable propuesta.
- Es una propuesta interesante pero no debo aceptar... - la pierna
no le responde y el dolor lo hace morderse un labio.
- Los héroes también sangran, y hasta los inmortales
sienten el dolor, no creo debas hacerte el valiente conmigo.
- No creas, todo es posible Alma.
- Eso es algo que sé yo mejor que tú.
Alma lo lleva hasta la cabaña al final del jardín,
a él le parece conocida la escena; entran y con extremo cuidado
ella le cura la herida, la sangre moja uno de los finos dedos de ella haciéndole
sentir una extraña sensación como de afinidad.
- Veo que no te asusta la sangre Alma.
- Claro que no, nunca me ha gustado mostrar debilidad ante nada, ahora
vete a dormir para que te repongas pronto y me puedas invitar un trago.
- Sí, será lo mejor- es lo que dice de la boca hacia
fuera pues sabe que debe velar el sueño de su "Luz", sale rumbo
a su habitación reflexionando... He cometido un grave error, quizá
ella vio mi rostro y pueda recordar nuestro encuentro si nos volvemos a
ver.
Con ese pensamiento pasa por enfrente del cuarto # 6 en
el nivel 1, cuando de pronto, ve venir a Eliza bajando las escaleras; busca
a donde desvanecerse, en la puerta del cuarto está el nombre "Lourdes
Leblanc", él la abre y entra, las luces están encendidas
y él busca a alguien dentro pero pronto se percata que está
solo en la habitación; una gran pintura en la pared llama su atención,
son dos mujeres muy hermosas cabalgando corceles blancos, el paisaje le
parece europeo, una de las mujeres le parece es Alma Leblanc, más
la fecha en el lienzo reza: 7 de julio de 1777. Súbitamente le duele
la cabeza, todo su cuerpo también; entrecierra los ojos un instante
y algo le golpea el rostro, escucha una risa burlona, ve a todos lados
pero no hay nadie, siente ser golpeado en todo el cuerpo por manos invisibles
sin poder defenderse pues le sujetan los brazos fuertemente, y cuando cae
inconsciente la paz reina nuevamente en la habitación.
Cuando el sol ilumina la ciudad minera nuevamente "Sentinel"
despierta en su cama, su primer pensamiento es Eliza, sale en busca de
ella, su cuerpo aún le duele; al pasar frente a la habitación
# 6 le parece escuchar aquella risa burlona otra vez y cree que fue parte
de una pesadilla lo que recuerda que le pasó ahí dentro,
después de todo, al final del siglo XX no existen los fantasmas.
Al pasar por el comedor Lourdes Leblanc lo llama a su mesa.
- Buen día joven, venga a acompañarme a desayunar, y...
¿ qué hay acerca de... la muerte?.- su voz es suave y relajante.
- No creo entender su pregunta señora.
- Esta mañana te encontramos en mi cuarto desmayado, luego te
llevamos a tu habitación, allá comenzaste a reaccionar, balbucías
algo acerca de la muerte, del cielo y del infierno.
- Entré a su habitación por error, no encontré
a nadie dentro y luego no sé que pasó.- él busca con
la mirada cualquier gesto en aquel rostro maduro pero atractivo.
- Yo andaba en las callejoneadas a esa hora, pero tengo la costumbre
de dejar las luces encendidas- Lourdes lo ve fijamente a los ojos como
tratando leer su mente.
- Discúlpeme por haber entrado así.- él trata
también de indagar en la mirada profunda de Lourdes, pero sólo
hay oscuridad.
- No hay cuidado.
- Me tengo que ir, debo asistir a una cita, pero en otra ocasión
me complacerá aceptar su amable invitación, con permiso.
- Pase joven.
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La semana continua, Eliza divirtiéndose y gozando del Festival y sus eventos, "Sentinel" vigilando que nada le ocurra; de día oculto en las sombras pues él mismo lo es, de noche velando junto a la ventana viendo aquellos dos seres moverse en el jardín mientras él espera a que Eliza apague la luz. Al dormir, sueños cruentos lo invaden, son como visiones de una verdad, sangre y misterios llenan los sueños en los que aparecen las hermanas Leblanc... mas no lo inquieta, 16 horas al día él sigue a la muchacha que le han encargado cuidar, en ella hay algo que le atrae; sin embargo, sabe que debe mantener distancia porque hay sombras que nunca deben tocar el cuerpo que las proyecta; pues cuando eso ocurre...
- -¡Hola!, ¿no eres tú quien me ayudó la
otra noche?.- es Eliza.
- -¿Otra noche?, no sé que noche me habla, creo me confunde
señorita, yo no olvidaría tan bello rostro de haberlo conocido
antes.- Él trata de mantenerse inmutable, sólo se distrajo
un momento para comprar el periódico "El Nacional" y fue suficiente.
- Estoy casi segura de conocerte.- insiste ella sonriente.
- Quizá me haya visto por ahí entre la gente en el Festival,
es común encontrar en el mismo lugar a las mismas personas estos
días.
- Él ve sus ojos por un segundo, extraño sentimiento
dentro, nuevamente puede ver esa luz que rodea a las personas y que algunos
le llaman karma o aura, aunque él no está seguro de lo que
es pero encuentra en ella una luz brillante y pura. Esas visiones siempre
le han perturbado desde los 6 años de edad, una psicóloga
le dijo a su madre que no eran alucinaciones sino un problema de la vista;
a los 17 años una gitana le dijo que era un don, el poder ver el
Karma de las personas; pero, para él es algo irrelevante.
- Ya que entablamos conversación permíteme invitarte
un trago.- ha sido una invitación casi inconsciente.
- Muy bien- ella acepta con una sonrisa maliciosa.
"Sentinel" se va impregnado de ella: su voz, su perfume,
su mirar cautivador, tan difícil resistirse, y al mismo tiempo trata
de encontrar en ella esos indicios de decaimiento o de consumo de drogas.
- ¿De dónde eres amigo?.
- De aquí y de allá, de todos lados y de ninguna parte.
- Supongo que aquí vives.
- Sí, me estoy hospedando en casa de Madame Leblanc- él
baja la mirada conciente de que acaba de cometer un error más.
- Yo también, quizá allá te he visto.
- Quizá allá fue, bueno, he estado muy a gusto en tu
compañía pero tengo un compromiso ineludible, espero nos
encontremos en otra ocasión; adiós.
- Espera amigo, no me has dicho cómo te llamas.
- Néstor, mi nombre es Néstor.
Sale, se dirige hasta un teléfono público, contacta
a un tal "Primo" para un trabajo especial pues será necesaria
otra "Sombra"; ahora se dirige a la vieja casona meditando en cómo
se ha ido desarrollando su trabajo y es que no ha encontrado algo en la
conducta de la muchacha que le dé indicios de posibles problemas
con drogas ni nada por el estilo.
- Aquí tiene la llave señor, ¡ah!, permítame,
me parece que le dejaron un mensaje, la descripción que me dieron
coincide con usted aunque me dijeron otro nombre - lee aquel papel perfumado,
es recado de Eliza, le ganó a llegar...
- ¡Hola!, ¿cómo te ha ido de Cervantino?- esa voz
lo saca de la lectura que lo absorbía.
- A mí bien, pero creo que a ti no pues estás muy pálida
Alma - la observa extrañado, no hay brillo en sus ojos ni en su
entorno, no, no es cómo el entorno brillante de Eliza, razona para
si: - ¿por qué Alma Leblanc?, ¿por qué estás
en mis sueños cruentos?, esos sueños sangrientos que parecen
ser tan reales trato de encontrar respuesta a las pesadillas que me han
invadido desde que me hospedo en esta casa.
Esa noche cenan juntos "Sentinel" y Eliza en
el comedor de la posada colonial, en respuesta al recado, parecen ser los
únicos jóvenes en el lugar pues toda la demás gente
es mayor.
- Aunque lo niegues tú fuiste quien me ayudó, no sé
porque decir que no eras tú.
- Nada personal.
- Bueno, mejor hablemos de otra cosa si no quieres tocar ese punto.
Comparten vivencias, experiencias culturales en
el festival; encuentran que ambos tienen gustos afines... mas él
no desea intimar mucho, así que temprano la acompaña hasta
su habitación para luego salir al jardín para reflexionar
un poco en todo lo que le está pasando, en este último año:
la pérdida de su mejor amigo al ser asesinado ante sus propios ojos
cuando salían de una discoteca; el haber vengado a su amigo matando
al tipo aquel; la atracción que siente por la chica a quien debe
cuidar; su involucramiento en ese grupo especial llamado "Sombras". Apaga
su cigarro al escuchar pasos acercándose a él, son aquellos
seres extraños que ya ha observado en otras ocasiones, los sigue
hasta la cabaña al final del jardín; espera a que entren
para deslizarse junto a una ventana para observar dentro, son las hermanas
Leblanc tomando vino rojo en copas de cristal, no logra ver quien llena
las copas vacías y hasta le parece verlas volar de la mesa de centro
a la barra de la cantina.
- Ya sólo queda la joven del 27, Eliza; el tiempo apremia hermana.
- Espera al lunes por la noche, recuerda que se va el martes.
- ¿Qué te ocurre Samael?, has estado callado.
- Siento el calor de un cuerpo cerca.
- No te preocupes, estamos solos.
"Sentinel" regresa pasmado, cerca de la fuente
alguien lo detiene.
-¿Estás bien?.
-Sí "Primo", únicamente dedícate a cuidarla a ella,
me preocupa, sigue vigilándola.
-Despreocúpate, vete a dormir.
-Nos vemos luego.
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Sentinel pasa enfrente del cuarto N° 6,
escucha esas voces otra vez en su cabeza, mas ahora le hablan en tono amable,
algo que no se puede explicar.
- Mejor vete de esta casa.
- Váyanse.
- Toma a Eliza antes de la medianoche y abandonen esta casa.
- El hechizo caerá sobre ella.
- Perderán sus almas si se quedan.
- Quedarán prisioneras como nosotras.
- Sólo tú puedes escucharnos.
- Bajo el control de ellas vivirán.
Sentinel sigue de largo hasta su habitación, trata
de convencerse de que aquello no es posible; cae dormido pronto... Eliza
lee una revista sentada en su cama, tocan a su puerta, es Alma Leblanc.
- ¡Hola Alma!.
- Eliza, ¿qué opinas de mi delineador?.
Ella se sorprende de la pregunta, ve a los
ojos muertos de Alma y va perdiendo su voluntad... mientras tanto "Sentinel"
habla entre sueños, suda abundantemente.
- Sé que sólo soy una sombra, camina segura que
yo iré detrás, moriría por salvarte; eres luz, yo
oscuridad, en este corto tiempo he llegado a quererte Eliza, estoy aquí
para protegerte. No sé qué puedo hacer, esto lo siento por
primera vez, nunca creí que el amor me tocara, me oculté
de él en la oscuridad.
Su voz se va perdiendo entre ecos sonoros de almas que
se le aparecen en su sueño...
- Sálvala ahora, ve y rompe el encanto.
- Ella posee un alma muy fuerte pero hasta hoy ha permanecido
pasivo su poder real.
- Si las hermanas prueban su sangre esta noche será demasiado
tarde para nosotras y para ti, no dejes que ocurra.
- Será prisionera en este suplicio eterno con nosotras.
- ¿Por qué yo?, ¿por qué no actúan
ustedes?.
- Porque estamos subyugadas por su maligno poder, necesitamos de un
ser con un karma especial para exteriorizar nuestro Ken.
- No entiendo.
- Créenos "Sentinel", no dudes, para ya este horror.
- Tú puedes lograrlo, ella es el medio para que nosotras te
ayudemos.
- Las hermanas Leblanc no saben que ustedes las pueden derrotar.
- Eliza ha venido al Festival desde hace 5 años sin faltar y
siempre se ha hospedado en esta posada invitada por Lourdes...
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"Sentinel" despierta exaltado, sale del cuarto rumbo a la cabaña, encuentra a "Primo" desmayado en el jardín, ve a Eliza entrar a la cabaña seguida por las dos hermanas; él corre, abre la puerta violentamente y ahí están ellas... Lourdes traza signos en el aire dejándolo inmóvil en el acto, el invisible poder del mal; Alma toma la diestra de Eliza.
- Aquí traigo la daga, comencemos la oración - él
sólo escucha, sus piernas son como rocas.
- Ahora tu espíritu será nuestro.
- ¡Paren!, ¿qué harán con ella?, esto es
tan absurdo como ambiguo.
- Vamos Néstor no seas tonto, tu alma es obscura al igual que
la nuestra, tú dices que la muerte es tu compañera y has
de saber que no caeremos en ella mientras la maldad exista bajo la luna
llena - Eliza permanece dormida en un hechizo sin parecer estar viva, Néstor
siente dolor al verla. Alma lo observa y añade: - Cada año
debemos celebrar este rito durante 18 días para tomar la mitad de
la sangre de las jóvenes que se hospedan aquí, pues la inmortalidad
es la grandeza de la existencia; viviremos mientras quede sangre joven
en el mundo, y ¿tú?, ¿por qué arriesgar tu
vida por ella?, una más entre muchas, hay más doncellas que
conquistar...
- Tu alma es fuerte, lo siento- interviene Lourdes- en cada latido
de tu corazón se escucha la amargura, ¿cierto?, únetenos
y serás inmortal en este mundo de almas débiles.
- Dicen amar la eternidad mientras veneran la muerte, no lo entiendo,
yo he caído en el limbo y he vuelto vivo, sé de la vida y
la muerte por igual, ahora salvaré a Eliza o moriré en el
intento.
- Muere pues - la voz de Lourdes suene seca, es la maldad reinando
bajo la luna llena, el mal riñendo contra el astro rey, el hechizo
de las hermanas Leblanc.
En el cuarto N° 6 las almas siguen desesperadas contemplando
el ritual de las hermanas.
- Debemos ayudarlos.
- Por siglos hemos intentado liberarnos ya.
- Pero, siente la energía, ellas están débiles,
esa chica llamada Eliza tiene espíritu lo suficiente puro para recibir
nuestro Ken.
- Sí, si logramos despertarla quizás juntos logremos
derrotar a las hermanas.
- Sólo si salen de la cabaña lejos de la protección
de Samael, y eso si el signo de la cruz nos respalda... - han sido voces
en el cuarto 6.
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Alma ríe lista a probar sangre mientras "Sentinel"
observa temiendo lo peor, de pronto la puerta se abre violentamente, un
disparo rompe el aire, Lourdes se desvanece herida en el pecho. "Primo"
entra, la oración interrumpida, ya "Sentinel" se puede mover.
- ¡Llévatela, rápido!- "Primo" toma a Eliza y sale
de la cabaña.
- ¡Estúpidos!, nosotras no podemos morir así- infiere
Alma al levantar a su hermana, lleva la ira impregnada en el rostro brillando
siniestramente -necesitaremos su sangre para sanarte; te subestime Néstor,
para ti la muerte - un resplandor sigue a la amenaza, él es arrojado
a través de la ventana quedando conmocionado.
- Míralo, sangra- dice ansiosa Lourdes al pasar junto a él.
- Su sangre no sirve, mucho alcohol- interviene Alma luego de probar
el líquido vital, se dirigen tras la joven, "Primo" se detiene junto
a la fuente al verlas venir, les apunta decidido a todo.
- Pobre estúpido, morirás por tu propia arma - mientras
Alma alza la mirada al cielo la pistola se mueve sola en la mano del asombrado
"Sombra". El sonido del disparo hace reaccionar a "Sentinel", siente en
si la muerte del amigo.
- Míralo hermana, aquí viene otra vez - el viento arrecia,
la calma se pierde; ellas no notan el rocío que moja el rostro de
Eliza, los hermosos ojos cafés muestran vida otra vez al penetrar
en ellos ciertos destellos.
- Detente ya, nada nos detendrá para matarla - sentencia Alma.
- No te preocupes, estamos dentro, guiaremos nuestro Ken contra su
maldad - son las voces que ha escuchado en sueños, él
no sabe que es un Ken pero eso es lo que menos importa ahora; es como el
poder ver el aura de las personas sin saber que es eso que llaman
karma.
La luna brilla ya, la mitad de la mítica cruz
iluminada proyectando su sombra desde la basílica sobre la vieja
casona.
- ¡Hagan almas lo que tengan que hacer!- él grita, las
hermanas se toman de la mano.
- Tenemos el poder de Samael de nuestro lado, nuestra magia eliminará
a Eliza, ¡oh!, ya siento el sabor de su cálida sangre- un
resplandor rojo se forma delante de ellas.
- Quizá estemos perdidas - murmuran las almas dentro de Eliza-
pero intentemos algo, hagamos un Ken en forma de cruz; vamos Eliza, levanta
tu diestra.
- La chica obedece como narcotizada, levanta su mano derecha
hacia las hermanas mostrando la palma.
- ¿Qué hace?, mátala hermana, siento algo en ella
que... ¡oh!, estoy tan débil - un as de luz roja surge hacia
Eliza y de ella emana una luz blanca contra las hermanas; ambos Ken coalicionan
dejándose oír el grito de una mujer en el jardín,
de donde ningún ruido escapa a causa de la magia.
La luna brilla ya, la mítica cruz iluminada
proyectando su sombra sobre la posada, el signo de la cruz, el poder de
la fe. Silencio bajo la sombra, una mujer yace sin vida sobre el césped,
Alma llora con verdadero dolor en el corazón.
- -¿Por qué Néstor?, ¿por qué no
comprendes?, amamos la vida y por ello debemos ser eternas; ya no la podrás
defender, mírate, recibiste el poder del fuego en ti para protegerla
y ahora te desangraras hasta morir, cada poro es una herida- él
no habla permanece de pie entre Alma y Eliza con los brazos abiertos- con
la sangre de ella reviviré a mi hermana - una daga en la mano de
Alma.
- Almas prisioneras hagan algo por favor.
- Ellas han intentado por siglos derrotarnos sin lograrlo.
- Eliza está muy débil, puede morir.
- Tomen lo poco de vida que resta en mí.
- ¿Sabes lo que ocurrirá?.
- Estoy consciente.
- Demasiado tarde, la mataré- Alma lanza el estoque, él
lo recibe en sí, el frío acero atraviesa su corazón,
"Sentinel" sujeta su mano con fuerza; tras él el Ken de luz blanca
aparece de nuevo, Alma cae sin vida.
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VIII. Adiós (Te veré en la Eternidad)
Martes por la mañana, Eliza empaca pues partirá
ya... paga en la recepción, entrega las llaves; en la puerta alguien
la espera.
- Adiós amigo, espero nos veamos el próximo año;
despídeme de Alma, no la encontré en su cabaña.
- Claro, por aquí estaré el año venidero.
- ¿Sabes?, tuve un extraño sueño, tú y
Alma aparecieron en él.
- Me siento halagado por ello, mira, ya llegó tu taxi, es el
momento del adiós - sus manos se estrechan, ella siente la diestra
de él tan fría, no cálida como antes; le besa en la
mejilla.
- Nos veremos amigo.
- Nos veremos en la eternidad y quizá no nos recordemos - dice
mientras regresa a su habitación, cuarto 13.
- Lo hecho, hecho está.
- Bien Sentinel, es tiempo ya, siempre hay precio que pagar.
- Estoy listo, nunca te olvidaré Eliza, mi espíritu estará
contigo.
En la habitación 6 también se escuchan
voces:
- ¿Por qué debemos morir?.
- ¿Por qué no nos das nueva vida?.
- Su misión del mal ha terminado en este mundo pues cuando estaba
apunto de conseguir el alma de la mujer despertaron el amor en el alma
de un ser lleno de amargura, y eso no lo acepta la maldad.
- Te hemos conseguido muchas almas, te conseguiremos más.
- Todas ellas han sido liberadas y ahora habitan el Edén, mis
otros sirvientes en el mundo seguirán con la misión que interrumpieron
ustedes, ahora vayan al averno que les espera.
NOTA ROJA:
MASACRE EN LA POSADA DE MADAME LeBlanc.
Guanajuato, 22 de Octubre de 1996. (APP, Notimex, IFE, CREA)
Un joven se suicidó anoche en la posada de Madame
Leblanc, se trataba de un joven de 27 años de edad quien se disparó
en la cabeza con un arma .38 especial. El cadáver fue encontrado
junto a la fuente del jardín. Al inspeccionar el lugar fueron encontrados
dos cuerpos más en una cabaña al fondo de la posada, eran
Lourdes y Alma Leblanc, propietarias del lugar. Ambos cadáveres
presentaban marcas de quemaduras a la altura del corazón en forma
de cruz, los cuerpos carecían de sangre. En la misma casona fue
encontrado un joven en el cuarto # 13, no llevaba identificación
consigo pero el recepcionista declaró que el joven se registró
con el nombre de Néstor De Lucia. La policía no se explica
que le causó la muerte pues presenta una herida de arma blanca en
el corazón y múltiples excoriaciones en todo el cuerpo. Así
mismo el Festival Cervantino tiene una atracción más: el
cuarto # 6 está completamente calcinado; pero no se sabe como inició
ni como se extinguió el fuego. Además,
la habitación # 27 se encuentra totalmente cubierta por rosas carmesí,
un misterio más en Guanajuato, ciudad de minas, templos y
mitos.