- ¡Silencio!, todos de pie. Estamos
aquí para dar curso legal a un caso por demás vergonzoso;
un tal Sentinela será juzgado por delitos que no puedo siquiera
pensar. ¡Comience el juicio!.
- Sentados, tiene la palabra el señor
fiscal.
- Hoy nos hemos reunido para imponer un castigo
ejemplar a esta lacra; acusado de actos ofensivos contra la sociedad y
el gobierno. Pero véanlo, mírenlo bien de pies a cabeza,
él no es normal, no lo es. Debería ir al calabozo.
- ¿Qué delito ha cometido al
bastardo ese?.
- Bien excelencia, se le pidió dibujase
algo en su clase de arte, el tema: Nuestro futuro; y ha dibujado muerte,
en este tiempo de prosperidad eso no es normal. Se le ha sorprendido murmurando
oraciones por los caídos en la guerra, a quienes llama "ovejas sacrificadas";
en una ocasión gritó que pisoteamos la verdad; asegura que
la justicia se pierde en nuestro sistema de democracia, eso no es normal.
Además lo que él
lee es basura no autorizada, ha contaminado su mente con absurdas ideas
liberales; les digo que hay que encerrarlo, está mal, loco, está
justo fuera de este mundo.
- ¡Hey!, ya basta de tanta tontería, hablas mucho,
¿acaso mi palabra no cuenta?.
- Espere a que se le pida que hable.
- Critican todo acerca de mí, piensan que todo es depravación...
- No pronuncie palabras altisonantes.
- ¿De que se espantan hipócritas?, hablan muy bonito
si, usando palabras que ni ustedes entienden.
- ¿Lo ven?, es un lépero.
- Es cierto, mi vocabulario es lépero pero me entiendo y
me hago entender. Es mejor una verdad dicha con eso que llamas insultos
que tus mentiras dichas con eso que llamas dignidad. La justicia se ha
perdido en un sistema podrido.
- ¡No!. Público presente, no
pueden creerle. Obsérvenlo detenidamente, acaso infunde confianza,
no podría creerle ni un niño.
- No, porque los han enajenado.
- Cómo ven, me ha quitado la palabra
de la boca, insolente; no posee pizca de educación; además
vean su vestimenta, ha roto sus pantalones, usa tenis y camisas negras
que insultan; coloca accesorios en su ropa que son ofensivos a la buena
conducta, viste mezclilla y piel.
- ¿Acaso eso es pecado?.
- Señor juez, tengo aquí en
mis pulcras manos diversas grabaciones: casettes, discos y videos, que
son propiedad del acusado, únicamente música basura. En el
lugar en que vive hay pósteres y revistas de bandas extravagantes
con nombres agresivos. Él ha escrito versos y ... ¡oh!, de
sólo pensarlo me asqueo, dice que la guerra no logra la paz, que
los gobiernos son títeres de... el honorable Tío Sam.
- Todos de pie, ¡Dios salve al Tío
Sam!. Pueden sentarse, prosiga.
- Pues, dice que la violencia sólo
engendra violencia, que las tropas del Tío son símbolo de
agresión.
- únicamente expreso lo que veo y oigo, sin prejuicios.
- ¿Tiene testigos el fiscal?.
- Si.
- Llámelos a declarar.
- La fiscalia llama a Hipocrito Pueril Damier,
el más honorable miembro de la alta sociedad.
- Gracias, la sociedad que yo represento tiene
en su contra que:
a) Escucha música insolente que molesta
a la gente decente, atormentándoles e hiriéndoles los oídos.
b) Muy avanzada la noche, camina por la calle
con sus amigos.
c) No se corta el cabello con la regularidad
que la etiqueta demanda.
d) Es un mal ejemplo para los niños
que le siguen.
- ¡Ya basta de estupideces!, tu frustración es que
yo si puedo actuar con libertad y sin pensar en el que dirán. Dios
mío, todo esto apesta.
- ¿Han escuchado eso?, ha nombrado
a Dios sin reverencia alguna.
- Llame a su segundo testigo.
- Con todo respeto llamo al señor Tío
Sam.
- Todos de pie, ¡Dios salve al Tío
Sam!. Pueden sentarse.
- Eso es, muy bien, títeres.
- Yo estar tan indignado con esta lacra que
si pudiera lo mandaría a la silla eléctrica. Esta cosa me
ha dicho que soldados míos en el mundo son una agresión,
que nosotros matar niños en guerrillas, decir que nosotros manipular
naciones americanas.
- Has invadido sin respetar los derechos internacionales.
- Dios nos ha encargado defender la democracia
en este continente y el mundo. Él decir que me entrometo en destinos
ajenos sin limpiar el mío, y que la guerra es mi negocio fundamental.
Ahora escucho como le habla a God como a uno cualquiera.
- ¿Acaso no has blasfemado en su nombre?, pero ahora si estoy
seguro de mi futuro pues estos títeres me condenaran por darte gusto.
- Calla bastardo, ¿quién te
crees que eres?, todo lo que has dicho será usado en tu contra;
ahora señor juez, pido permiso para interrogar al acusado.
- Concedido.
- Contesta, ¿vas a misa, lees la Biblia,
eres católico?.
- Simplemente creyente, creo en Cristo.
- ¿Conoces nuestro sistema, las leyes?.
- El sistema apesta.
- ¿Niegas haber dicho que el gobierno
es corrupto?.
- Lo he dicho y lo seguirán siendo.
- ¿Es verdad que hablas de Satanás
como si hablaras de lo más normal?.
- Verdad es, si hay bien hay mal.
- Eres satanista.
- No, y...
- ¡Mientes!, en tus versos hablas de
él.
- Tan normal de hablar de la luz y la sombra, además, no
le debo nada.
- ¡Ya no soporto escucharlo!, que el
jurado nos dé su veredicto.
- Adelante, escupan su lodo, su amargura de años de falsedad.
- El acusado ha sido encontrado... ¡Culpable!.
So pena de muerte, por ofensas al sistema, a Dios, a la sociedad y al honorable
tío Sam.
- Todos de pie, ¡Dios salve al Tío
Sam!. Pueden sentarse.
- La sentencia *, juez dala sin remordimiento
ni arrepentimiento.
- Sea pues, por ofender al Sistema llévenlo
a la guillotina, por ofender a la sociedad a la horca, por las ofensas
al honorable tío "Sam" la silla eléctrica y por su blasfemia
contra Dios excomúlguenlo; la sentencia se ejecutará de la
siguiente manera: excomunión, silla eléctrica, horca y guillotina.
- ¿Y si llegase a sobrevivir?.
- Se lo devolveremos al honorable tío
"Sam", previa calentada de nuestros honestos judiciales. Y que Dios lo
perdone. Caso cerrado... y justicia para todos.
Fin.
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