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HUMOR

   En esta sección encontrarás chistes y situaciones chuscas que se comentan y pasan de generación en generación en el municipio.

Dichos.
   Si está clavado se dice que un clavo saca a otro clavo, pero, ¿qué pasa si está pegado con cola?.

El caldo bueno
   En cierta ocasión, un señor entró a una huerta al escuchar unas voces, encontró a unos muchachos haciendo de comer; ellos lo invitaron, le sirvieron caldo de pollo y hasta doble pieza de carne le dieron.   Después de comer el señor agradeció y se fue a su casa, cuando entró, su esposa le dijo que les habían robado dos gallinas, el señor sólo contestó: "El caldo estaba bueno".

Los inditos en el templo.
    En tiempos de carestía mucha gente acudía a los templos a rezar por el bienestar de la familia y para que hubiera trabajo; dos inditos que pasaban por enfrente de un templo vieron la fila de gente y les llamó la atención, uno de ellos se acerco a un feligrés y le preguntó que hacían en ese lugar, “Venimos a pedir” le contestó la viejita, al oír eso los dos amigos se formaron.  Veían que al pasar cerca de una vasija de barro en una de las paredes la gente metía la mano, la sacaban y se la llevaban al rostro, el indito que iba primero metió la mano y buscó, sacó la mano mojada de agua bendita y le dijo a su amigo en tono indignado:
- Hay que irnos, estos ingratos ya se acabaron la carne y dejaron puro caldo desabrido.

Reconocer el Cadáver.
   Venancio fue a reconocer el cadáver de su mejor amigo.
- Por favor díganos alguna seña en particular para corroborar que sí es su amigo.
- Claro, era mudo.

 

La Contraseña

Cuentan que en tiempos de la revolución, un indígena de la región llegó a una hacienda para llevar su maíz, tocó la puerta y una voz le preguntó: "¿Quien vive?", él como se había encontrado varios revoltosos en el camino contestó: "Pues viva la revolución señor". Le abrieron la puerta, lo golpearon y le quitaron su maíz sin pagarle.

 Un año después, regresó el indígena, tocó, y le preguntaron: "¿Quién vive?", acordándose de lo del otro año contestó: "Pues viva el gobierno señor", salieron los revolucionarios que habían tomado la hacienda, le pegaron y le quitaron su maíz.

   Al siguiente año regresó, tocó, y cuando le preguntaron "Quien vive", enojado contestó: "Miren señores, si me quieren pegar péguenme de una vez pero este año páguenme lo justo por mi maíz".