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La provincia de Soria cuenta con uno rico patrimonio ganadero poco conocido. En esta tierra se han originado numerosas razas de animales domésticos. Las diferentes culturas que se han sucedido han seleccionado sus animales, para conseguir en cada caso las máximas adaptaciones.

Tras décadas de olvido y abandono y tras un periodo de intensificación ganadera que ha permitido incrementar las producciones a precios baratos pero con consecuencias nefastas desde el punto de vista ambiental e incluso higiénico-sanitario, la Política Agraria Europea, el ganadero y el consumidor valoran los sistemas de explotación propios de estas razas y su recuperación.

Asimismo, se reivindica la conservación de las razas autóctonas como un patrimonio cultural diferenciador, orgullo de nuestros ganaderos que nos conecta directamente con nuestra propia historia.
Lo que ha venido sucediendo con estas razas domésticas es que su progresiva desaparición no ha acarreado generalmente la perdida de la especie, por lo que aparentemente parece que no debería existir ningún motivo para alarmarse. Nuestra provincia dispone de numerosa razas propias, pero una buena parte de este patrimonio se encuentra seriamente amenazado y otra parte ya ha desaparecido para siempre. Las ayudas destinadas para su conservación son insuficientes. Igualmente, no existen prácticamente programas de selección y conservación que garanticen su viabilidad.


Cabras salvajes durante el Paleolítico (Museo Numantinino de Soria)



La raza moncaina, también denominada localmente Orita, tal y como indica su nombre se distribuye en torno a la serranía del Moncayo. Su población se ha visto considerablemente reducida, los últimos ejemplares se localizan en torno de Ágreda, Ólvega, Borobia y Beratón.


Cabras Moncainas en Monteagudo de las Vicarias


Tradicionalmente la totalidad del censo de esta raza se ha incluido dentro de la denominada raza del Guadarrama a pesar de ocupar una área geográfica claramente diferenciada.
Estas cabras fueron muy apreciadas por la vistosidad de su capa y por su combinación de rusticidad y producción de leche.




La cabra Serrana Blanca es una de las razas caprinas que más ha visto descender su censos en Castilla y León, siendo su único enclave la comarca soriana del Alto Jalón. Su forma primitiva sería la Capra Prisca de Ademetz, que en el pasado penetraría en el interior peninsular a través de las costas mediterráneas.


Cabras de Raza Serrana Blanca en la localidad de Iruecha

En la provincia de Soria esta raza caprina tradicionalmente fue explotada por su doble aptitud. Para tal fin se constituían los concejos de los pueblos estableciendo el nombre del Dulero o persona responsable de sacar a pastar el ganado en adra. Todas las familias de los pueblos disponían de un numero variable de estas cabras. Al llegar la tarde constituían un gran atajo que podían alcanzar varios cientos de cabezas, en espera para iniciar la Dula. Los sementales de esta raza fueron de tenencia comunal y al llegar el otoño debían cubrir a la totalidad del rebaño. De la leche de cabra blanca, rica en proteínas, se obtiene un queso fresco de corta maduración pero inmejorables cualidades organolépticas. A finales de los años 70, coincidiendo con el éxodo rural desaparecen las últimas dulas y con ellas la mayor parte de la cabaña caprina del Alto Jalón. Del mismo modo los rebaños de ovejas también descienden en númer pero al mismo tiempo incrementaron su número medio de ejemplares, en este momento la Cabra blanca empieza a ser utilizada para el amamantamiento de corderos huérfanos o de madres secas.








La oveja Roya es la raza más escasa y menos conocida de todas las que conforman el panorama ovino provincial. En Soria sus principales efectivos se localizan en la mitad meridional de la Soria tributaria del Ebro. Toma esta denominación debido a que su lana adquiere una tonalidad rojiza característica en contacto con factores externos como son la lluvia o las radiaciones solares.

La raza Roya es un ovino entrefino, descendiente del antiguo Ovis aries ligeriensis, de perfil convexo, el cual se originó en la Europa Central, descendiendo por Francia y atravesando los Pirineos, probablemente coincidiendo con la invasiones celtas de la Península Ibérica.


Ovejas de Raza Roya Bilbilitana en la localidad de Montuenga de Soria

En 1985 Forcada Miranda, responsable del estudio etnológico y productivo de la raza, constató la existencia de dos núcleos de gran pureza racial, el primero localizado al sur del Valle del Jalón, en la confluencia de las provincias de Soria, Zaragoza y Guadalajara. El segundo núcleo estaría localizado en torno al río Manubles, comprendiendo localidades como Deza.




Antes de iniciar el desarrollo de esta raza conviene puntualizar que tradicionalmente se ha venido utilizando el término CHURRO para designar todas aquellas lanas que no proceden del tronco merino y por extensión sucedió lo mismo con todos aquellas razas que no eran merinas.

Ovejas de Raza Churra en la localidad de Alcozar

La raza churra es considerada por el Catalogo oficial de razas españolas una raza de fomento, con mas de 1,7 millones de ejemplares. Se distribuye a lo largo de la RIBERA del Duero Castellano y Leonesa. En Soria su área de distribución es muy reducida abarcando una pequeña franja en el poniente provincial, siendo Alcubilla de Avellaneda una de las localidades más significativas.
Esta raza se caracteriza por su doble aptitud para la producción de leche y carne. Las explotaciones modernas generalmente orientan su producción a la obtención de leche, para elaborar queso, obteniendo como subproducto un cordero que se sacrifica a los pocos días de su nacimiento y que es comercializado bajo la denominación de Lechal. Las explotaciones orientadas a la producción de carne conservarían por tanto ejemplares mas fieles al patrón de la raza.




La raza Ojalada, haciendo honor a su nombre presenta ojales negros entorno a sus ojos, también tiene tonalidades negras en las orejas y hocico. Esta oveja desciende del primitivo Ovis aries ibericus. Actualmente ocuparía las zonas más pobres y agrestes del interior. Se trata de la raza menos amenazada de todas las que conforman el panorama ovino soriano, ya que cuenta con un programa de selección dirigido por la Diputación provincial de Soria, concretamente en el campo agropecuario de San Esteban de Gormaz.

Ovejas de Raza Ojalada en la localidad de Modamio

Ocupa las serranías del Sistema Central de Guadalajara y Soria, abarcando localidades de la ribera del Duero. En nuestra provincia confinaría por el este con la oveja Roya, por el norte con la Merina y por el oeste con la Churra. Tradicionalemnte en la literatura zootécnica esta raza se ha englobado conjuntamente con la oveja Ojinegra de Teruel, de hecho no presenta diferencias significativas con la raza turolense, ambas son difíciles de diferenciar.




La raza merina va estrechamente asociada a la trashumancia. Es otra de las razas que define íntimamente el modo de ser que desde la antigüedad ha caracterizada el temperamento soriano: sobriedad y productividad. El origen de esta raza es incierto pero habría que buscarlo en el Ovis aries turdetanus, posiblemente propia de las dehesas de Turdetania y desde la antigüedad parejo a un sistema de aprovechamiento de pastizales invernales y estivales.

Ovejas Merinas en la localidad de Oncala

Son varias las teorías que intentan explicar el origen de este sistema tan original. El impulso definitivo de esta raza coincide con el protagonismo que alcanza Castilla, fundándose el Honrado Concejo de la Mesta. En este periodo Soria conocerá una de las épocas mas gloriosas de su historia, alcanzando una prosperidad y riqueza sin precedentes en muchas zonas de la provincia. En 1828, Manuel del Río, ganadero de Carrascosa afirma, acerca de la antigüedad de los Sorianos en el pastorío:

Se ha dicho en otra parte que los Sorianos son más antiguos que los Montañeses en el pastorío de ganado trashumante, razón por la que un ganadero de Soria tiene el privilegio de sentarse a la derecha del Señor Presidente en las Juntas del Honrado Concejo de la Mesta: á ellos deben los Montañeses la colocación de los ganados trashumantes en su país, el arreglo de los puertos, el método y orden que gobierna las Cabañas leonesas; y en fin, cuanto en esta clase de destino disfrutan; porque aunque en el día este muy decaída en esta parte la sierra de Soria, no se le puede negar que fue el origen de la ganadería, trasferida esta después a las otras sierras de Cuenca, Segovia y León; así es que hasta ha poco tiempo todos los Mayorales eran de tierra de Soria. Los Sorianos fueron los primeros que poblaron con sus ganados las dehesas de Extremadura, pero en el día las disfrutan los Montañeses; la causa de esto es sin duda que la merinas pasaron á ganaderos de tierra llana y á grandes propietarios, que dirigidos por los mismos Sorianos se aprovecharon del campo hermoso de las montañas, ganando estas lo que han perdido aquellos

En 1827, Alfonso VII disuelve la Mesta y se inicia en Castilla el ocaso de esta raza ganadera, coincidiendo con el cese del monopolio de la lana. La cabaña merina deja de trashumar progresivamente y su área natural se fragmenta y se disuelve con otras razas. En la provincia de Soria, coincidiendo con la zona de pastos estivales se establece una población en Tierras Altas.