30 de Abril del 2002


La vaquera del rock cabalga ajena a las modas

Mª Carmen Torrente

La norteamericana Sheryl Crow admite que el proceso de elaboración de C’mon, C’mon, su cuarto álbum de estudio, fue laborioso. Tanto le costó volver al estudio, que decidió rodearse de amigos. ¿Su temor? No encajar con la moda impuesta por las radios.

Reclinada en su sillón de un hotel madrileño, junto a una terraza, tan sólo le falta tener su caballo atado a un poste, esperándola para iniciar la cabalgadura con su cuarto álbum de estudio, C’mon, C’mon (en principio iba a titularse Songs from the Waiting Room, dado que comenzó grabándolo en un estudio que tiene en el salón de su casa).

Y es que, aparte del surf, es una gran amante de los caballos. “Me encanta montar. De hecho, estoy a punto de comprar dos caballos de carrera jubilados”, reconoce, luciendo a su vez unos ajustados tejanos y un chaleco a lo western.


Ha sido un disco difícil, ¿por qué te ha costado tanto?
Comencé el disco en mi casa, donde monté un estudio en el salón, pero nunca quería volver a ella, porque identificaba mi casa con trabajar. Entonces, lo trasladé todo a Nueva York y a Los Ángeles.

El proceso fue bastante laborioso. Tardamos en ponerlo en marcha. Tras tocar Sheryl Crow and friends: live (1999) en Central Park, me tomé seis meses de descanso, luego empecé a componer para este disco, más año y medio que tardé en grabarlo....

¿Todos son temas nuevos?
Todos, excepto uno, Abilene, que grabé para el disco anterior, y a mi hermano pequeño le encantaba. La remezclamos y aquí está.

¿Cuál fue la inspiración?
Empecé, antes de componer, con la idea de versionar clásicos de rock con los que había crecido, como Steve Miller o Fletwood Mac. He estado de gira mucho tiempo y la música ha cambiado mucho, por lo que no sabía dónde iba a encajar yo. Cuando acabé el disco, pensé que nunca lo pondrían en la radio.

¿Cómo has evolucionado desde tu primer disco? Sigue habiendo guitarra acústica y electrónica.
Me motiva ver que voy evolucionando. La tecnología siempre te da más posibilidades de producción, pero he evolucionado más como compositora e intérprete.

¿Temática del disco?
Hay varios temas recurrentes. Por un lado, un sentimiento muy prevalente antes del 11 de septiembre de que faltaban héroes, ganas de aventura, sensación de libertad… De ahí salió lo de Steve McQueen, uno de los últimos representantes de este tipo de sensaciones. Otro tema es el hacerse mayor, la sensación de pérdida.

¿Qué te queda por hacer?
Escribir una partitura completa de una banda sonora y espero producir a otros artistas el próximo año.

¿El hecho de tener éxito y haber recibido ocho Grammy’s hace que te sientas por encima del bien y del mal?
Como la fama no me llegó hasta los 28 años, ya tenía una identidad bastante clara; además, nunca pierdo la cabeza. Mi interés es llegar a ser buen músico, y ser respetada. Lo que más me ha costado asumir es la parte del espectáculo.

Empezaste a componer canciones con 13 años. ¿Cuándo supiste que te dedicarías a esto? ¿No estudiaste en la universidad?
Estudié la carrera de piano clásico en la universidad, y luego di clases en colegios durante dos años. Luego fui a Los Ángeles para ver si alguien podía producir mis canciones.

¿Qué artistas escuchas?
Bryan Adams, Gorillaz y Elton John.

¿Qué recuerdas de la época de corista con Michael Jackson?
Por entonces no había salido prácticamente de Estados Unidos. Fui a Japón, Australia… Fue una gira muy larga y nunca llegué a conocer personalmente a Michael Jackson.

¿Cómo te sentías haciendo coros a gente que no tenía nada que ver contigo?
Era mucho peor trabajar de camarera.


Si bien Sheryl Crow dice que, tras comprobar cuántos colegas participaban en su último disco, C’mon, C’mon, tenía miedo de que alguien pudiera pensar que estaba capitalizando sus amistades, “necesitaba apoyo emocional”.

A su llamada no han querido faltar Don Henley (a quien concoce desde hace 14 años), Emmylou Harris, Dixie Chick Natalie Maines, Liz Phair, Lenny Kravitz o Doyle Bramhall III. “Como me estaba costando tanto volver al estudio y me apetecía seguir de vacaciones, quise estar más arropada. Con Lenny (colabora en You're An Original) tengo una relación muy buena (durante un tiempo fueron más que amigos)”.

Algunas colaboraciones surgieron de la forma más tonta, como la de Liz Phair en Soak Up The Sun. “Cuando estaba grabando en el estudio, alguien no paraba de hacer ruidos jugando al baloncesto. Salí y era ella”. Por su parte, ella ha colaborado en el último disco de Kid Rock, Cocky.