Mis Comienzos en el Tai Chi Chuan

Una antigua foto de Sifu Tanus haciendo Tai Chi Chuan
 
 
Ser un practicante incansable y un invesigador


Recuerdo que fue en abril de 1989, cuándo, un grupo de alumnos y nuestro sifu, Horacio Di Renzo, compartimos un fin de semana de práctica intensiva en una casa-quinta, en la provincia de Buenos Aires. Allí, además de las prácticas de Kung Fu externo que habitualmente recibía, sifu Horacio nos introdujo al arte del Tai Chi Chuan. Durante esos dias entrené por primera vez los ejercicios respiratorios, los pasos básicos y la primer parte de la forma introductoria de 24 movimientos. En ese momento, recuerdo que pensé: "Que interesante, este arte me será de gran ayuda para seguir entrenándome aún en tiempos en los que, por padecer alguna dolencia, mi cuerpo no soporte el rigor de los entrenamientos del Kung Fu externo.".
Lejos estaba yo de entender que el Tai Chi Chuan, sería para mí, mucho más que un estilo de Kung Fu al que solamente le echaría mano cuando estuviese pasando por una gripe.
Al poco tiempo de empezar a entrenar, me inscribí en unos cursos de Tai Chi Chuan que sifu Horacio dictaba especialmente para sus alumnos de Kung Fu. En ellos, tomábamos una clase especial por mes, en la que aprendíamos los movimientos nuevos. El resto del mes, debíamos entrenar por cuenta propia, aunque podíamos en cualquier momento recibir correcciones o evacuar cuanta duda tuviésemos. De esta manera entrené varios meses hasta completar la Forma de 24 movimientos, y el resto del nivel básico de Tai Chi Chuan que sifu Hoaio enseñaba por aquel entonces, incluyendo la introducción al Tui Shou y varias de las aplicaciones del Tai Chi Chuan a la defensa personal.
Cuanto más tiempo pasaba, más reconocía yo la importancia que podía tener el Tai Chi Chuan en mi evolución como artista marcial completo y comencé a dedicarle más tiempo de mi práctica personal al entrenamiento del Tai Chi Chuan. Sin embargo, fue recién en 1994, cuando empecé a enseñar todo eso que yo había cultivado para mi desarrollo personal, a instáncias de mis alumnos más antiguos de Kung Fu. El círculo se había cerrado. Ahora ellos estaban recorriendo el mísmo camino.
Visto a la perspectiva del tiempo que pasó, no puedo dejar de reconocer la importancia que tiene el Tai Chi Chuan en la evolucion del individuo: relajación, equilibrio, salud, energía, sensibilidad, son condiciones necesarias para ser un artista marcial completo. Y si bien todo esto puede lograrse desde cada estilo, sin dudas el Tai Chi Chuan, nos ayuda a lograr estos objetivos en forma mucho más eficiente.
Además de mis alumnos de Choy Li Fat, tengo en mis clases mucha gente que se interésa exclusivamente en el Tai Chi Chuan. Algunos incluso han lorado el nivel d instructores, dictando clases en sus propios institutos Y me da gran placer ver como todos ellos están lográndo avanzar en el arte. A medida que pasa el tiempo, los noto más relajados, saludables y seguros en sí mismos, y lo más importante de todo, ellos disfrutan muchísimo de las clases.
Claro que durante todos estos años, he atravesado grandes cambios y mejorado mucho. Dejando de lado a instancias de mi maestro la forma de Pekin (24 moimientos) para abrazar el estilo tradicional segun las enseñanzas del gran maestro Chan Kowk Wai, a entrenar un poco de Yang Tai Chi Chuan con algunos otros maestro importantes (Lung Kai Ming y Yeung Yun Choi, de Hong Kong; Yang Jwing Ming de Boston y Lai Han Liang de Canton).
Hoy es un gran placer y honor poder brindar todos estos conocimientos a mis alumnos en la Asociación Kai Men

Av. Congreso 2560 - Capital Federal - Bs.As. - Argentina
Tel: 4783:9592 - Email : info@sifutanus.com.ar
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