INFANTERÍA DE MARINA

CAMPAÑAS HÉROES DOCUMENTOS FOTOS ARMAS
 OP.ANFIBIAS HECHOS BIBLIOGRAFÍA UNIDADES INFANTES
ANÉCDOTAS UNIFORMES HISTORIA EFFEMERIDES ARMAMENTO

            ANTECEDENTES

Tercios españoles. En tiempos de Carlos I de España y V de Alemania, cuando se precisaban soldados para ciertas empresas arriesgadas en la mar, se utilizaban los de tierra y se les habituaba a vivir y a luchar en el nuevo medio, es decir, se hacía lo que siglos después se llamo "marinear al soldado". Tal es el origen de la Infantería de Marina.

La voz "tercio" data del tiempo de los Reyes Católicos; su denominación no aparece muy clara: unos la atribuyen a la de "legión tercia" romana; otros, al de tercera parte del antiguo cuadro de picas que se formaba en la batalla como masa de choque (6000 hombres); otros, a la repartición por terceras partes de sus hombres (un tercio de arcabuceros, otro de piqueros y otro de escudados),y según Olesa Muñido, al mantenimiento de un cuerpo de tropas en Italia, distribuido por terceras partes entre Nápoles, Sicilia y Lombardía, cada una de las cuales era un tercio del conjunto; su carácter era esencialmente móvil, no fijo, expedicionario, no creado para guarnecer ni "presidiar", aunque andando el tiempo las nuevas dotaciones de galeras se hacían con guarnición de tercios. Se distinguía también entre la fuerza embarcada, de transporte, y la que anda en ella, su guarnición.

Tenia el tercio unos 3.000 hombres al mando del maestre de campo, con su plana mayor y una compañía (la del maestre) e incluso, una galera, llamada Gobierno; contaba con su gobernador, que le sustituía; el sargento mayor que atendía a la instrucción, disciplina y buen gobierno de las unidades; el tambor mayor o tambor general, que, además de especiales funciones, llevaba la instrucción de pífanos y tambores; furriel mayor, médico, cirujano, capellán, etc. Constaba de tres coronelías, al mando cada una de su respectivo coronel (con unos 1.000 hombres), de cuatro compañías (250 hombres), con un cierto número de escuadrillas o escuadras (25 hombres). El maestre de campo mandaba además, como antes decimos, una compañía, la del maestre: el coronel mandaba también una compañía, la compañía coronela, y cada compañía tenía su alférez, el mejor soldado, el sargento que cuidaba de la instrucción y policía de la compañía; y la cuadrilla o escuadra era mandada por un cabo, voz sinónima de mando, jefe, capitán, cabeza, caudillo.

Tanto el número de banderas o compañías como el de soldados de las unidades no era fijo; dependía de diversas circunstancias; el conde de Clonard afirma que el tercio se formo de la agrupación de tres coronelías y de un número variable de compañías, que oscilaba entre 12 y 20. A principios del siglo XVI. la voz" coronelía" desaparece embebida en el tercio.

A los antedichos tercios de Nápoles, Sicilia y Lombardía se les une después el de Milán y se les llamaba tercios antiguos, grandes o viejos; a los que sucedieron los "tercios nuevos" o simplemente "tercios", creados de 1565 en adelante, tercios que se conocían con el nombre del maestre de campo que los mandaba, costumbre que subsistió al suceder a estas unidades los regimientos, hasta que en 1707 se dispone por real orden que las unidades tengan nombre fijo, independiente de quien las manda. Muchos de los tercios embarcaban solo de transporte para ser llevados al lugar en donde se iban a emplear, y su carácter era terrestre; pero otras unidades fueron creadas para ser utilizadas para formar parte de la guarnición de la nave, y estar además aptas para la lucha en el mar, es decir, su carácter era esencialmente marítimo, naval, y estaban adscritas a una determinada armada, ya de una manera accidental, ya con carácter de permanencia; así, pues, en este siglo XVI que estudiamos, las fuerzas militares que guarnecían las galeras, naos, navíos y buques de análogo porte, se llamaban "tercios de la armada", y en ellas militan infantes, tan aptos para las empresas guerreras en tierra, como para las de mar.

Los tercios estaban integrados por unidades de rodeleros, armados con espada y rodela o escudo, por lo que también se llamaban rodelados o escudados, unidades de piqueros, armados de pica (lanza larga), unidades de arcabuceros, a las que más tarde se unen las de mosqueteros (nace el mosquete en 1524 y se generaliza veinticinco años después.  Esta voz fue resucitada en 1886 y más tarde en 1940, en cuya fecha se adoptan los mismos nombres que los tercios navales , cuya misión era hacer la matrícula de mar, y que en 1807 había el tercio naval del norte, en Ferrol; el de poniente, en San Fernando, y el de Levante, en Cartagena; estas voces, aunque de tradición marinera, no lo son en el Cuerpo.

Se llamaba capitán de galera o capitán de mar al que la mandaba; si en ella iba fuerza de categoría de oficial, se ordenó por Felipe II "que los oficiales de las galeras miren a los de la armada como a sus capitanes naturales cuando se trata de servicios de mar" recobrando en tierra su independencia, pero en el siglo XVII al embarcar una compañía en la galera aparecen el capitán de mar y el de guerra, con lo que se suscitan roces y reclamaciones; para evitarlos, entre otras soluciones, se formaron los "capitanes de mar y guerra" ; el Jefe que así lo era llevaba consigo el mando del buque y el de su guarnición.

En cuanto a guarniciones, la de un bajel del porte de 1.000 toneladas era de 260 plazas de infantería, o sea, de una compañía de mar y guerra y otra de los tercios de marina, pues la táctica naval exigía una fuerza muy numerosa a bordo, superior a la de marinería. De las 100 plazas de un galeón, 20 eran artilleros con un condestable y solía haber una compañía de 125 infantes, inclusos su capitán, alférez, sargento, pífano y tambores. Alojaba el capitán en la cámara, la mitad para él y la otra mitad para el capitán de mar, pero si en un galeón embarcaba algún general o almirante alojaba bajo el alcázar, y si alojaban varios capitanes de infantería, iban en la cámara, con el de mar.

Al capitán de guerra, que era el de infantería, se le prohibía dejar en ningún caso su galeón para pasar al de su enemigo, "pero si por algún balazo irremediable ya no ve el fondo del suyo pasará al del enemigo, procurando hacerse de él, señor".

“¡Granadero, di a tus compañeros que ninguno se rinda, sino después de muerto!”.

zuazo88@hotmail.com

webmaster: Manuel Mª Alfonso Maya