INFANTERÍA DE MARINA 

GUERRA ANFIBIA 1808-1814

Desembarco en la zona gaditana. Sus”alas”

  La fortaleza marítima gaditana (se llama así por estar apoyada y sostenida por el mar) tiene una gran bahía y caños, y esa clase de terreno está surcado por lanchas cañoneras, obuseras y de fuerza. Abundan los golpes de mano anfibios en todos los recovecos contra puestos fortificados de los franceses. También hay choque de fuerzas sutiles cuando los invasores consiguen meter las suyas en la bahía... Y la guerra en los «caños» es un género de guerra anfibia muy particular.

  La «fortaleza gaditana», cabeza y corazón de la España libre, tiene terrenos por ambos lados de su costa en los que igualmente abunda la guerra anfibia, acosando de revés a los franceses que atacan a Cádiz (1810-1812). Son los terrenos de Huelva y del campo de Gibraltar, en los que los nuestros efectúan pequeños desembarcos, a veces de cierta envergadura, que mantienen en tensión a los enemigos. La zona de levante de todo el conjunto es de contacto con el campo de Gibraltar y con la serranía de Ronda, donde se baten con gran flexibilidad las «partidas».

En 1811 tiene lugar un gran movimiento envolvente por mar, que lleva a la batalla que se llamó de Chiclana (que no es sino una subsidiaria de la grande: la de Cádiz). Se trata de tomar a los atacantes de la capital, a sus líneas, por la espalda.

  Salen de Cádiz fuerzas españolas e inglesas, embarcadas las primeras en transportes ligeros, las segundas en buques de guerra, y desembarcan los españoles en Tarifa y los ingleses y portugueses en Algeciras, y marchando después por tierra atacan a los franceses en sus líneas ante la Isla de León (San Fernando) y Cádiz. La fuerza principal anglo-portuguesa ha de mantener a los franceses, que a su vez hacen un movimiento envolventen por Chiclana y por Campano. A pesar de esta bella maniobra estratégica, no se levanta el sitio. Durante la acción antes esbozada (al atacar de frente nuestra línea a la francesa) hay acciones anfibias, una de ellas el tendido de un puente que a costa de grandes esfuerzos se mantiene en poder de los nuestros (en Sancti Petri, en lo que fue almadraba). Un puente proyectado por un capitán de navio. Durante toda la batalla abunda la actividad anfibia (siempre lo es en las posiciones avanzadas), con los hombres metidos en el fango. El que proyectó el defender Cádiz con esas posiciones avanzadas (ello fue un éxito) fue un general de Marina, don Antonio de Escaño, miembro de la regencia; el único de esa regencia que fue alabado por S. M. Las Cortes pasaron a mandar soberanas.

  BIBLIOGRAFÍA: Revista general de Marina. MARVAL