Preámbulo El
origen de lo que hoy llamamos armamento menor o armas de fuego portátiles,
fue una consecuencia de la aparición del cañón de artillería. No
escapó a la inquietud del hombre de armas la posibilidad de adoptar un
arma portátil personal para armar a los ejércitos. El proceso duró un
par de siglos. Si lento resultó el proceso para el cañón, más lento
resultó el progreso para el arma de mano, muy de acuerdo con la
celeridad de la época entre los siglos XIV y XV, y a su estado cultural
y técnico. Hasta
el siglo XVI todavía casi se prefería el arco y las Recordemos
que la pólvora fue dada a conocer en Europa por los árabes en el siglo
XII, quienes al parecer la perfeccionaron agregando al carbón y al
salitre algo de azufre, a fin de hacerla más viva (inflamable); los
alquimistas se dedicaron a su estudio y mejoraron sus cualidades ideando
lo que se llamó la "ceba", consistente en pólvora muy fina
(en pequeña cantidad) para inducir la combustión de la carga de
"proyección". Moros
y cristianos se dedicaron por igual al empleo de las Una
causa del retardo en su progreso fueron los oponentes a las nuevas
armas, quienes encontraban poco noble batirse a distancia (200 a 300
metros) y ser muerto por una bala anónima, según decían, era una
oposición pasiva y de orden moral. Referencias
cronológicas Al
promediar el siglo XIV aparecen en varios países las actividades en
torno a la fabricación de armas de fuego "portátiles",
aunque realmente resultaban muy pesadas para transporte personal (no
menos de 15 kilogramos) y de resultados inciertos; pero a partir del
siglo XV ya se pueden indicar algunos adelantos:) Año
1404. Se da a conocer la culebrina de mano (nombre derivado de la
culebrina de artillería, año 1830), que era lo bastante ligera como
para que un hombre fuera capaz de transportarla en el campo de batalla;
pero en realidad resultaba aún demasiado Año
1411. Los suizos tenían cuatro mil hombres equipados con Año
1414. La infantería de la ciudad de Arras empleaba también estas
culebrinas. Año
1476. En el sitio de Morat, en una agrupación de 31 mil Año
1578. Entre las armas usadas por la infantería de Padua Las
primitivas armas de fuego consistían en un delgado tubo de metal (cañón),
en el que una vez colocada la carga de pólvora se taponeaba em el lado
correspondiente a la culata. A guisa de proyectil lanzaban piedras más
o menos esféricas, o trozos de metal. En
realidad, era sólo la primera descarga la que servía para causar
mortandad o dispersión de los combatientes. La
evolucion de las armas primitivas
Las
culebrinas tuvieron en uso todo el siglo XV y a comienzos del XVI. En la
batalla o sitio de Morat, ya citado, los sitiados contaban con 10 mil
hombres armados de un tipo de culebrina. También figuran estas armas en
la entrada de Carlos VIII en Florencia, en 1494, y en la conquista de Génova
en 1507. La
culebrina de mano era de uso complicado, el que resultaba Las
armas ya mejoradas que aparecieron en el siglo XVI, como las bombardas,
se afirmaban en el suelo para preparar el disparo y estaban provistas de
una pequeña barra de madera que se apoyaba en los hombros para
aplicarles el fuego con la mano izquierda. Algunas eran de calibre
mayor, diseñadas para proyectiles más pesados destinados a abrir
brechas en las murallas o parapetos. En general, en cada formación o
agrupación figuraba
cierto número de culebrinas o bombardas. Las otras armas de tipo
"cañón de mano" eran más manuales, conducidas por dos
hombres, y disparaban balas de hierro El
cañón de mano ya no era de dos piezas (recámara y cañón) sino que
constituía una sola pieza. Se le daba fuego mediante una mecha larga
para dar tiempo a la puntería. Estas
armas tenían sus variantes según el país. Medían entre Otros
nombres tales como culebrina, sacre, falconete, serpertín y
"octavo de culebrina", identifican variedades nacionales de
tales armas de fuego. Después
de mejorada la culebrina, apareció en el escenario A
pesar de todo todavía estas armas eran imperfectas e incómodas y
debido a la mala calidad de su material de fabricación, a menudo ocurrían
accidentes. En España apareció la primera espingarda en el segundo
tercio del siglo XVI, y con su empleo corriente durante las campañas se
fue logrando mayor perfección. En
realidad, quedaban aún problemas técnicos que
la época no Las
guerras de Italia, que tanta gloria dieron al ejército español,
contribuyeron a la vez a mejorar su equipamiento. Un jefe de gran
prestigio como lo fue Gonzalo Fernández de Córdoba, con
profesionalismo y sagacidad observó que el arma italiana era más
eficaz que la espingarda, dados su mayor alcance y rapidez de fuego. Esto
lo llevó a ordenar una completa indagación, a raíz de la cual encargó
a armeros italianos fabricar la mejor arma que pudieran lograr,
obteniendo como resultado de ello la "scoppeta". La
scoppeta dio paso al mosquete y al arcabuz. El mosquete Había
arcabuces de diferentes dimensiones, que eran empleados El
mosquete, aunque algo más pequeño, era todavía pesado. La La
pistola era de cañón más corto y de menor calibre y podía ser
disparada con el brazo extendido, siendo especialmente adoptada por los
alemanes. A partir de entonces todos los esfuerzos se concentraron en
modificar estas armnas, especialmente sus sistemas de fuego, llegando a
ser usados diferentes tipos de mecanismos o llaves. Como nueva forma de
encender la carga en la recámara se ensayó la chispa, producida por el
choque de una pieza de metal sobre El
Duque de Alba, en su celebrada campaña de Flandes (1558) Gustavo
Adolfo, rey de Suecia (1611-1632), fue el primero de los tácticos de su
época y modernizó el armamento de entonces. Proveyó a sus tropas de
mosquetes ligeros, acortando el cañón del arma y suprimiendo la
horquilla de apoyo usada para la puntería y disparo. También
simplificó la carga adaptándola a un cartucho para contener la carga y
la bala en el mosquete; así consiguió rapidez de fuego. Entre
1630 y 1670, aunque sin poder precisar fecha, apareció el fusil. Su
principal adelanto era la llave de fuego y su mérito más destacado su
largo alcance: 450 metros contra 200 logrados por el mosquete. Esta arma
ya era bastante práctica y se impuso en los ejércitos. También fueron
conocidos entonces el trabuco, arma semejante al fusil, pero de cañón
más corto y de ánima cónica. Se produjo una polémica sobre cual
convenía más, si el trabuco o el mosquete, existiendo partidarios de
uno y otro. La evidencia nos indica que prevalecieron los innovadores. Hasta
aquí llegamos con este breve relato de lo que podría ser la primera
etapa del desarrollo del arma portátil. Aparecido el fusil vinieron
luego nuevos modelos, de los que derivaría el rifle y se iniciaría la
fabricación de armas de caza. Más adelante, con la Revolución
Industrial, el proceso evolutivo del armamento menor corría a parejas
con la aceleración del progreso tecnológico, hasta llegar a las
ametralladoras y otras armas automáticas de gran
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