CAPITULO VI

  6.1. EL GRUPO ESPECIAL

        El primer paso orgánico que reflejó la nueva situación fue la reforma del ministro de marina, Almirante Abárzuza, verdadero intro­ductor del espíritu anfibio en la Infantería de Marina española. Por Decreto de 3 de octubre de 1957 se crea en San Fernando el Grupo Especial, con el Tercio Sur y la Escuela de Aplicación.

  En su exposición de motivos se alegaba como causa de la adop­ción de estas medidas orgánicas el hecho de que desde 194O, fecha de la última regulación: "las armas y sus tácticas sufrieron una gran evo­lución, evolución que ha repercutido últimamente en dicho Cuerpo de una manera intensa...".

  En esta declaración se entrevé no sólo la modernización del mate­rial recibido, sino la influencia norteamericana en cuanto a la necesi­dad de contar con una fuerza anfibia, y la calurosa acogida que por los más ilustrados representantes de la Infantería de Marina había recibido y que se había desarrollado en "gabinete" con el ilusionado fin de devol­ver al Cuerpo una misión de importancia y acorde con los tiempos.

             El intento de este instrumento legal es, como pionero, limitado y tímido, pero fundamental y punto de arranque de la doctrina y realida­des futuras.

  Aunque "sin alterar las funciones peculiares de este Cuerpo", se convierte al Tercio Sur, único que en ese momento dispone de material y armamento moderno, en Unidad Experimental de la Escuela de Aplicación de Infantería de Marina, encargándose además y de modo exclusivo de la instrucción de reclutas.

  Para conseguir la debida coordinación y colaboración entre dos organismos tan dispares como la Escuela y el Tercio, se creaba el Grupo Especial, al mando de un general de brigada. Para completar sus plan­tillas se incorpora una Compañía de Fusiles de cada uno de los Tercios, así como la Compañía de Escaladores del Tercio Norte.

  El grupo pasa a ser "Centro de Estudios y Experiencias donde se vaya creando la Doctrina de actuación y empleo táctico de la Infantería de Marina, proponiendo al Estado Mayor de la Armada las modifica­ciones que la experiencia aconseje incluir en los actuales Reglamentos Tácticos y Técnicos, así como en la organización, armamento y equipo de las Fuerzas de Infantería de Marina".

            Con esto bastaba para que la ini­ciativa de los jóvenes mandos se encauzara de una manera efectiva; de aquí en adelante no habrá marcha atrás, sino que se progresará hasta la realidad actual de nuestra Infantería de Marina.

  Con motivo de las operaciones reales que tuvieron lugar en Ifni y Sahara en 1958 y 1959, una compa­ñía reforzada procedente del Grupo Especial se hizo cargo de la cabeza de playa del Aaiúm y de los destacamentos de Cabo Bajador y La Güera.

En esos mismos años se llevaron a cabo los primeros entrena­mientos de la nueva fuerza anfibia. Los medios anfibios se reducían ini­cialmente a una BDK y una flotilla de 10 LCM, y es en 1961 cuando al ampliar esta flotilla se constituyó la "Agrupación Anfibia", depen­diendo de la Agrupación Naval del Estrecho. En 1965 se crearía el Mando Anfibio.

  En la primavera de 1969 fuerzas del Grupo Especial desembar­can en Guinea Ecuatorial para proteger la evacuación de los súbditos españoles residentes en nuestra antigua provincia africana.

  En el verano de este mismo año se desarrolló la operación "Tabaiba" para asegurar la salida sin riesgo alguno de las últimas fuer­zas españolas en Ifni; con este motivo embarcó en el transporte de ata­que "Castilla" una compañía reforzada de 300 hombres.

  En total, entre 1957 y 1969, se realizaron nada menos que 110 actividades de adiestramiento programadas a nivel del Estado Mayor de la Armada, de las cuales 77 fueron de carácter anfibio.

6.2. EL CUERPO RECUPERA SU MISIÓN ANFIBIA

        Los medios y los criterios para la utilización del Cuerpo irán evo­lucionando, creando nuevas exigencias que aconsejan en 1968 la reor­ganización de su estructura, actualizándose su misión dentro del con­junto de la Armada de acuerdo con los nuevos medios y doctrina sobre operaciones anfibias.

       El Decreto 1148/68, de 21 de mayo, sobre "Reorganización de la Infantería de Marina", completado por O.M. de 13 de enero de 1970, devolverá al Cuerpo su originaria misión anfibia.

        La Infantería de Marina se concibe corno un cuerpo formado por tropas especiales, una fuerza que dentro de la Armada tiene corno misión principal llevar a cabo acciones militares en la costa iniciadas en la mar, con arregb a los planes redactados por el mando. Junto a ésta, también tiene otras corno s.on las de contribuir a la defensa y seguridad de las instalaciones navales; formar parte de las dotaciones de los buques y asistir a las autoridades marítimas cuando el ejercicio de sus funciones lo requiera.

  Los aspectos relativos a la guarnición de buques e instalaciones en tierra, así corno el de escolta, honor y protección de autoridades que, como hemos visto, constituyeron su razón de ser durante largo tiempo, especialmente durante el siglo XVIII, no se olvidan y se conservan, pero su importancia disminuye ante el cometido principal, base de la reorganización y adaptación a los tiempos: el desembarco anfibio.

             Se establece que el mando operativo de esta nueva fuerza corresponde al comandante general de la Flota y el orgánico al coman­dante general del Cuerpo. La moderna Infantería de Marina queda constituida por el comandante general, asesorado por una comandancia general, las fuerzas y los centros e instalaciones.

  El cargo de comandante general de la Infantería de Marina recae en un general de división del Cuerpo. Para auxiliarle en sus cometidos cuenta con un Estado Mayor deno­minado Comandancia General. El segundo jefe de la Comandancia General es un general de brigada, ejerciendo funciones similares a las de un jefe de estado mayor, coordinando las actividades de las secciones.

             Para el estudio concreto sobre doctrina y métodos, el Comandante General cuenta con la Junta de Reglas de Infantería de Marina (JURE), dependiente del EMA y con sede en San Fernando.

  Dentro del concepto general del Cuerpo se encuentran las fuerzas de desembarco, las de defensa y seguridad y las unidades integradas en dotaciones de buques.

  Las fuerzas de desembarco son el núcleo fundamental de la Infantería de Marina y están compuestas por unidades tácticas básicas y unidades de apoyo de combate y logística. Lo que hasta entonces se conocía como Grupo Especial, aunque despojado de todos los elemen­tos que no tenían carácter eminentemente operativo, pasa a denomi­narse a partir del 19 de julio de 1969 Tercio de Armada, recuperándo­se así para la fuerza operativa de la flota el tradicional nombre que, como hemos visto, correspondió en su día al que guarneció a la Armada del Mar Océano y que fue sin duda el más militar, el más glorioso y el más español de cuantos sirvieron en armadas y flotas al servicio de España. El Tercio de Armada funde en su escudo el águila bicéfala imperial y el escudo del Tercio de la Armada del Mar Océano (1566_1603) y su heredero, el Tercio Viejo de la Armada Real del Mar Océano (1603-1664), en el lado dere­cho; y el del Tercio Nuevo de la Armada y del Mar Océano y Tercio de Santa Cruz (1682-1707), en el lado izquierdo.

           Las misiones de defensa y seguri­dad las cumplen los Tercios asignados a las correspondientes zonas marítimas, Tercio del N arte, Tercio del Sur y Tercio de Levante, y las Agrupaciones de Madrid y Canarias, además de la Unidad de Seguridad de la Base Naval de Rota.

  La más tradicional de las misio­nes del Cuerpo como dotación de buques la ejerce una sección en el P A. "Príncipe de Asturias".

            En virtud de R.O. 1954/79, de 1979, se organizó la Compañía "Mar Océano" como integrante de la Guardia Real a la que la Infantería de Marina volvía desde que en tiempos de Fernando VII formara parte de la Guardia Real Exterior.

  El artículo 10 del Decreto 1148/68 establece como centros e ins­talaciones de Infantería de Marina la Escuela de Aplicación, el Centro de Instrucción y el Campo de Adiestramiento.

  En 1975 unidades de Infantería de Marina pertenecientes al TEAR embarcan en buques del Grupo Delta de la Flota, y se preparan para desembarcar en el Sahara Occidental, pero la evolución de los acontecimientos hace innecesaria su intervención.

  6.3. EL PLAN E-01 (A)/IM.

             Los formidables cambios experimentados en el panorama estratégico desde 1987 en adelante vuelven a obligar a poner al día los viejos marcos.

            El 13 de febrero de 1996 se aprobaba por el Jefe del Estado Mayor de la Armada el plan E­01 (A)/IM, destinado a ser la guía para la nor­mativa orgánica operativa del Cuerpo, con una dedicación, casi total, a la guerra anfibia.

  El Cuerpo mantiene sus tradicionales misiones y queda estructurado en tres compo­nentes: la Comandancia General, la Fuerza y el Apoyo a la Fuerza.

  El Comandante General de Infantería de Marina cuenta para auxiliarle en el desempeño de sus cometidos con una Comandancia General, cuya estructura cubre la totalidad de las funcio­nes adjudicadas a dicha Autoridad.                        '

             La Fuerza queda articulada en: la Fuerza de Infantería de Marina para la Flota, que es su núcleo fundamental, y se compone de las uni­dades de combate en tierra, de operaciones especiales, de control y coor­dinación de medios aéreos y de movimiento buque-costa; las Unidades de Infantería de Marina para las Zonas Marítimas (Tercios y Agrupaciones) son tropas equipadas para misiones de seguri­dad en las Zonas Marítimas e instalaciones navales y dependen operativamente de los Almirantes de dichas Zonas; las Unidades de Infantería de Marina para dotaciones de buques, y las Unidades de Infantería de Marina de la Guardia Real.

  La Fuerza de Infantería de Marina para la Flota proporciona a la Flota la capacidad de combate en tierra necesaria para proyectar el poder naval sobre tierra, llevan a cabo la misión prin­cipal del Cuerpo y forman, por tanto, el componente Fuerza de Desembarco de las Fuerzas Anfibias de la Flota. El plan contempla que el Tercio de Armada (TEAR), núcleo principal de estas fuerzas, adapte su organización a la estructura de una Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) y una Unidad de Base. La Instrucción de AJEMA 001/96, de 2 de febrero, establecería un nuevo cambio al establecer que "El Tercio de Armada, manteniendo su dependencia orgánica del COM­GEIM, pasará a depender a efectos operativos, disciplinarios y de gestión económico-administrativa del Almirante de la Flota".

El Apoyo a la Fuerza es competencia de las autoridades navales de Apoyo Logístico, de Personal y de Asuntos Económicos. Los centros de instrucción, adiestramiento e instalaciones de apoyo (Escuela de Infantería de Marina, Escuela de Formación y Perfeccionamiento de Tropa de Infantería de Marina y Campo de Adiestramiento Sierra del Retín) quedan configurados dentro de este Apoyo a la Fuerza, junto con otras organizaciones como la Sección de Personal de Infantería de Marina, integrada en la Dirección de Gestión de Personal; la Sección de Armas y Sistemas de Infantería de Marina (SASIM), integrada en la Dirección de Construcciones de la Jefatura de Apoyo Logístico, y los Grupos Permanentes de Infantería de Marina, integrados en los arsenales.

  La Junta de Reglas (actualmente Junta Táctica de Infantería de Marina, JUTIM) continúa con su cometido de desarrollar la doctrina en todo lo concerniente a Infantería de Marina, para lo que, cuando sea necesario, coordinará sus trabajos con otras juntas de la Armada.

  A partir de 1990 se suceden las operaciones en el campo de las llamadas "Operaciones de Mantenimiento de la Paz" en las que los ofi­ciales del Cuerpo toman parte activamente (Centroamérica, El Salvador, Angola, Mozambique, ex-Yugoslavia, Guatemala).

  En cuanto a la participación de fuerzas de Infantería de Marina en las misiones de Paz, ésta se inicia con el despliegue de un Batallón en 1996 en Bosnia-Herzegovina.

  El futuro que se le presenta a nues­tra Infantería de Marina, con su cre­ciente participación en Operaciones de Paz y en organismos internacionales de defensa y seguridad (Fuerza Anfibia Hispano- Italiana, OTAN, VEO, etc.), . es, a partir de este momento, brillante y prometedor, entre otras cosas porque se trata de una fuerza extremadamente bien adapta­da a las necesidades del momento internacional.