LA
INFANTERIA DE MARINA. LOS SUBGOBERNADORES.
UN BALANCE QUE HONRA Y ENALTECE No
quedaría completo
este estudio siquiera
en parte si no se dedicara. una especialísima
mención a la fundamental contribución colaboradora
de la Infantería
de Marina en la formación
y desarrollo de Guinea, en donde adquiere
un brillante historial a través
de una feliz participación en varias
etapas. De Infantería de Marina son las primeras
fuerzas militares que llegan
a Fernando Poo
formando parte de la expedición de Chacón
y que en 1859
constituían una pequeña sección de
veinticinco hombres al mando de un oficial, acuartelados
en la urca Niña por carecerse de edificio
acondicionado en tierra. Es
obvio remachar,
pues bastante
se ha aludido ya a ello.
las dificultades y penosas experiencias de toda índole que
esta primera fuerza expedicionaria soportó
en los primeros tiempos. Sin cuarteles,
bases o campamentos, sin créditos ni subvenciones y apenas otros
medios materiales
que los indispensables para supervivir,
han de suplir con entusiasmo y disciplina
esta penuria
de disponibilidades y emprender la tarea encomendada de vigilancia, policía
de los caminos y de las
costas, mantenimiento
del orden y la seguridad de la
colonia, esbozando las reglas de una
incipiente logística que el esfuerzo
y tesón se encargaran mas tarde de consolidar y perfeccionar. Salvo
el breve paréntesis del gobierno
de los brigadieres, en el que las primitivas
fuerzas de Infantería de Marina fueron
reforzadas por una Compañía de ejército
llegada a bordo de la urca Santa María y goleta Caridad,
durante toda la segunda mitad del siglo
XIX y en los primeros años del xx —concretamente
hasta su sustitución
en 1908
por la recién creada Guardia Territorial—
,
las fuerzas de Infantería de Marina, con
sus Jefes, oficiales, suboficiales y tropa
española muy bizarramente completada por soldados africanos,
constituyeron las más importantes fuerzas
coloniales v sobre ellas descansó en no
pocas ocasiones la salvaguarda pacifica de las posesiones de Guinea,
a cuyo progreso y desenvolvimiento en forma tan eficiente cooperaron,
y a pesar de que esta permanente continuidad no quedará interrumpida a
lo largo del tiempo reseñado, varias
fechas destacan Un
nuevo proyecto de ley presupuestaria para Guinea, sometido a las Cortes
por el Ministerio de Estado en 1907,
suprimirá, la Compañía
de infantería de Marina del
Golfo de Guinea, que junto al actual servicio
de policía y el resguardo de aduanas se
habrán de refundir en un nuevo y único
Cuerpo que se titulará "Guardia
Colonial", y cuando este nuevo instituto, con el que se pretende
conseguir una eficaz organización en
cuanto agrupa una mayor proliferación de cometidos, asume los servicios
encomendados a la Infantería de Marina, los efectivos de ésta —datos
para la historia— eran los siguientes:
un Capitán, seis Tenientes,
un sargento
de primera, seis de segunda, ocho cabos,
cuatro cornetas, cincuenta soldados peninsulares y ciento
cincuenta indígenas. La cabecera de la
Compañía radicaba en Santa Isabel, existiendo
solamente en Basilé
en estos últimos años un pequeño
destacamento de aclimatación y convalecencia. El destacamento de
mayor importancia estaba en Bata al mando
de un Teniente, subsistiendo otros de menos cuantía en puntos estratégicos
de los ríos
Benito y Campo, comandados ambos por un
Oficial subalterno, mientras que Elobey
Chico, próximo a ser desalojado de sus
funciones subgubernamentales, un cabo y
veinte soldados se encargaban del buen
mantenimiento del
orden y la tranquilidad en el pequeño islote y zonas limítrofes
encomendadas. Pero
aunque todas las apariencías parezcan
indicar el termino de una misión con el
traspaso de funciones al relevo
colonial no sucede propiamente así. Los primeros Oficiales
del nuevo organismo son
también Oficiales de Infantería de Marina que
solicitaron y obtuvieron autorización para formar
parte de los nuevos cuadros y que aportan
por ello una experiencia Evidentemente
no puede desligarse de la acción marinera
en general la trayectoria de la Infantería
de Marina en la isla de Fernando Poo
o territorios del Muni, pues
parte sustancial
forma de un todo específico,
bajo el denominador común de la subordinación a las consignas patrias.
Sin embargo,
la participación directa de estas fuerzas en
memorables ocasiones y su contribución
esencial a la colonización de Río Muni, incorporado realmente a España
tras los acuerdos
de París, obliga en justicia a la
dedicación de capítulo aparte,
al menos en cuanto se refiere
a las etapas definidas de primeros de
siglo, en
que la labor encomendada a la Infantería de Marina es
sencillamente agobiante. Que
no es escaso mérito
la delimitación perfilada
y progresiva, palmo a palmo, pero sin retroceso,
de un territorio en su mayoría
hostil, virgen
y mal predispuesto
bacía los españoles por sus antiguos e injustificados
ocupantes . Dos Sargentos de Infantería de Marina de los puestos del continente De
la oficialidad
presente en Guinea en los momentos de la
liquidación de la Compañía
de Infantería
de Marina pasaron
a la Guardia
Colonial, al amparo de la Real Orden del
Ministerio de Estado de 2 de
enero
de 1908,que los facultaba,
para ello, los Tenientes
Arisi de Lucas, Carlos
Roca y Jiménez Montero, mientras que los Oficiales
del mismo empleo
Rodríguez Canosa,
Casares Sanchez
y Gómez Imaz
embarcaron con el resto de
las tropas
para Cádiz. Con respecto
del personal
indigena. explorada su voluntad
para integrarse
en la Guardia Colonial, la mayoría
optó por el pase a dicho
Cuerpo. Según
las estadísticas,
el campo de internamiento
de fuerzas
combatientes alemanas
en Fernando Poo Ileso
a contar con
un efectivo de 17.000 personas, y aunque su,
instalación parecía en principio que
plantearía graves problemas, no fue
asi por la
admirable labor
de organización desplegada por el
Gobernador Barrera. La expedición de
Infantería
de Marina, que como fuerzan
expedicionarias
procedentes
en la mayor parte
de la guarnición de Larache
llegó a Fernando Poo,
estaba. formada de esta manera: un
Comandante, tres Capitanes,
cuatro Tenientes,
tres médicos, seis
sargentos, siete
practicantes, doce cabos,
tres cornetas, un tambor, ciento veintinueve soldados,
un caballo y un mulo. El Comandante
de estas fuerzas fue
don Manuel Jiménez
-Pidal, que
encabeza sus escritos como «Comandante
de Infantería de Marina
destinado en comisión en esta
colonia para el mando de las Imperiales y
Reales Tropas coloniales
procedentes del protectorado alemán
del Cameroun internado
en estos territorios». Los Oficiales
•de esto,
última estancia
de la. Infantería de-
Marina como fuerzas terrestres
fueron los señores
Bustillo y Pery,
Fernández de
Teruel y Terán,
Ezcay Maestre,
Benigno Comunión, Oliva, Torre,
Falcón y Soria. El teniente Jacquetot, uno de los Oficiales de infanteria de marina mas destacados en las tareas de limitacion Como
en tiempos anteriores, en que los misioneros
baptistas propalaron toda clase de rumores
contra la colonización
española, creando un estado
de recelo cuando no
de franca hostilidad por parte indigena
los franceses no quisieron ser menos
en cuanto a
la prevención y predisposición
de los nativos
de! interior del Muni contra la acción española. El
problema del enmarcamíento fronterizo
continental fué siempre el punte espinoso
en la cuestión de límites hispano-franceses,
ya que el corte geográfico
por medio de paralelos y meridianos no ha resuelto jamás de un modo
terminante el litigio. Con anterioridad a
la ocupación efectiva del territorio muniense
frecuenten incidentes surgían
con los franceses por la necesidad
de solucionar la cuestión de la frontera
por el sur, motivada por
el corte de un mismo paralelo
del rio Utamboni en dos puntos antagónicos
próximos al
río Metombe, reclamados
por Francia como propios. Para el hallazgo de
una solución viable, el Teniente de Navio don Fernando
Carranza, al frente de una comisión mixta,
en la que los efectivos militares eran
infantes de Marina, con grandes trabajos,
sinsabores y naturales dificultades contorneó el perímetro total del
territorio, atravesando suelos jamás
pisados por el europeo y dando a conocer en un importantísimo
informe (convertido'
después en
documentado y ameno folleto) el estado de la cuestión y las insoslayables
y problemáticas situaciones
por las que habría
de pasarse. La
"Compañía de Infantería
de Marina del Golfo de Guinea",
en los momentos
en que .se trazaban
los últimos detalles para la entrega y aceptación de Río Muni,
y a la que estaba encomendada la guarnición
de las islas, era mandada por el Capitán don José Jorquera,
veterano de las campañas de Cuba y Filipinas, y sus oficiales eran los
Tenientes don Adolfo del Corral, don Alejandro Jacquetot, don Luis Martí,
don José Rodríguez Pita, don Gregorio
Granados, don Patricio Montojo y don
Emilio Martínez Cardenal y el Alférez
don Rafael Granados, último de los
supervivientes de aquellos cuadros, fallecido hace poco
tiempo, y que en aquella ocasión contaba
apenas diecisiete años de edad. Otros Jefes
y oficiales desfilaban por aquellas
avanzadas tropicales de primeros de siglo. Los apellidos Díaz Montero,
Albarra-cín, Delgado Criado, Martel,
De la Rosa, González, Raposo, Qnintián,
Cañas, Castro Navarro, Montes Soriano, Del
Castillo, Bugallo, García
de Paredes, Casares Blanco, Arizi de
Lucas, Carlos Roca, Martín Valdivieso, Rodríguez Canosa, Martínez Franchesi,
Gómez Imaz, Aubarede,
Gálvez, Colombo,
Arenzana, etc., van asociados brillantemente
a esta presencia efectiva española que sigue cumpliendo su deber a despecho
de criticas o animadversiones. Por
aquellas gestiones que la Historia ha juzgado
al paso de los tiempos de muy distinta manera, pero que valieron nada
menos que la creación de un marquesado, el cañonero General
Concha, de estación en Fernando Poo,
trasladaba a Bata, un día
de julio de primeros de siglo, al Teniente
de Infantería de Marina Jacquetot, Alférez
Granados y Médico segundo de la Ar Momentos
más tarde
ambas formaciones rompían
filas, y España quedaba nuevamente en
posesión de un territorio que por derecho propio le correspondía y al
que iba a dedicar sus mejores afanes y desvelos al paso de los
tiempos. Dos días después las tropas
francesas embarcaban en el buque Albatros
y el cañonero Concha retornaba a Santa Isabel al Teniente
Jacquetot y diez soldados,
quedando el joven alférez Granados de primer Subgobernador
interino y jefe del destacamento compuesto por cuarenta soldados nativos
de Infantería de
Marina, e] médico de la Armada y un
practicante, basta 1a llegada del Subgobernador
efectivo, Teniente de Navío Narciso
Diez. A la Infantería de Marina —no
puede discutírsele—
le cabe, pues, el legitimo orgullo de haber recibido, mantenido y
conservado, en nombre y representación de
España, la provincia ecuatorial más benjamina
de la Patria. Y
con la entrega
material del
territorio del Muni puede decirse
que comienza otra entrega total de amplia
dedicación y esfuerzo por parte de las tropas que integran los destacamentos
continentales, la mayor parte de ellos de nueva creación y dotados
únicamente con muy precarios medios. La
Infantería de Marina se encuentra
en el territorio que acaba de ocupar, y
del que los franceses
han usufructuado durante tanto tiempo, con que no han dejado la menor
huella de civilización, exceptuando —si
civilización Como
consecuencias de este estado de cosas la
tarea fue ardua
v las expediciones
de penetración e incluso las operaciones
de pacificación, porque en varios puntos del interior la hostilidad
tardó mucho tiempo en vencerle,
se sucedieron sin que ni obstáculos ni
contratiempos hicieran la menor mella en
el ánimo de los emprendedores oficiales
que la dirigían. De entre ellas destaca la que en
1903 salió desde Bata al Utonde
al mando del Capitán de Infantería de
Marina, Subgobernador
de Bata, acompañado de los Oficiales
Quinta, Díaz Sorra
y Rodríguez,
con el objeto de someter a las tribus del
rey pamuc Bokubon,
que azotaban implacablemente
los poblados costeros de bengas, combes y bacupos,
con rápidas incursiones. La expedición
se adentra hasta donde el terreno lo permite, llegando a los lí-mite de
Alum en plena
zona montañosa. La misión
termina con el más feliz resultado por la extraordinaria
y enérgica habilidad desplegada por el
Capitán Colombo, entre vítores a España
y bailes populares. Con acuerdos ratificados por el jefe indígena
regresan a Bata a través de riscos y montañas
inexploradas, recibiendo la felicitación del Gobernador
Ibarra. Los pamúes
Nsamangón, subditos
del rey Bokubon, quedaron muy
impresionados ante unas frases muy gráficas
del Subgobernador Colombo:
"Los españoles son como el elefante,
que anda majestuoso y sin molestias ni preocupaciones
por los obstáculos que
se le presentan; pero cuando alguno le molesta a él, arremete y lo
pisotea hasta dar fin al desgraciado que
tuvo tal atrevimiento". Todavía
los años siguientes menudearon las operaciones
de limpieza v restablecimiento de orden en
los más levantiscos poblados pamúes, labor ésta realizada con
paciencia y tacto por los disciplinados cuadros de Infantería de Marina
del Golfo de Guinea, que llegó a familiarizarse de tal modo con el
nativo que bien pronto un nutrido voluntariado
pamúe solicitó su alistamiento en filas.
Los destacamentos coordinan ordenadamente sus operaciones, y el territorio
recién incorporado, empieza a adquirir la
peculiar Así,
cuando llega la hora del relevo, la
Infantería de Marina puede presentar la
irrebatible realidad de unos
cuadros experimentados, formados en la más
estricta disciplina, y una organización coordinada
de sus avanzadillas y destacamentos
básicamente provechosa
para el planteamiento logístico
de! futuro. El estudio de una distribución
de las fuerzas en distritos militares se
debe al Teniente del Cuerpo don Maximiliano -Rodríguez
Canosa, siendo visto con agrado y posteriormente
aceptado el proyecto de organización
con felicitación expresa del
Gobernador Ibarra. El mapa militar de los
territorios de Guinea queda dibujado de la
siguiente manera:
1) Distrito militar de
Fernando Poo,
donde radica la jefatura cié las fuerzas
en Santa Isabel y compuestos por los destacamentos
de Santa Isabel y Basilé
y todos los comprendidos o que en el futuro se establezcan dentro de la
isla. 2) Distrito militar de Bata, al
mando de un primer Teniente y constituido por destacamentos
en Bata, Río Campo, Punta M'Bonda y Rio Benito;
v 3) Distrito militar de Calatrava-Elobey
de mayor magnitud por corresponder a zona más colonizada, integrado por
el destacamento de Calatrava
y sus anexos de N'Gandc, Punta Dickie,
N'Dote, Aye, Bangani,
Coriseo y Asobla
y todos aquellos que hubieran de
establecerse dentro de aquella propia
jurisdicción. Para el mejor orden
interno, el Capitán jefe del Servicio
revistaría semestralmente
los destacamentos y los Comandantes cíe los distrito;-,
militares de Bata y Elobey tendrían que
hacerlo cada tres meses con respecto a
todos los destacamentos de su jurisdicción- Ninguna
otra mejor prueba que resuma,
defina y refleje el alcance y contenido del
cumplimiento de una misión que la transcripción integra del
último y emotivo oficio que el jefe
de las fuerzas de Infantería de
Marina dirige al Gobernador general en
los momentos del relevo, y que reza asi: "Compañia
de Infantería
de Marina en el Golfo de Guinea: Comandancia. Excmo.
Sr.—Cumpliendo la disposición contenida
en la Real Orden del Ministerio
de Marina del 31 de marzo último,
y al embarcar para España el personal de la compañía que accidentalmente
me he honrado mandando, cúmpleme expresar
a V. E. el profundo sentimiento con que salimos de estas
posesiones.—Encomendada a estas fuerzas,
durante largo tiempo, la representación
armada de nuestra Patria y enorgullecidos por ello, nada
más natural que el dolor
en cesar en tan noble desempeño, puesto
que la satisfacción del exacto
cumplimiento del deber hace olvidar sacrificios
v abnegaciones
pasadas..—En V. E..
primera autoridad de la colonia, vemos la representación
de ella y como a tal dirijo la despedida respetuosísima
y llena de leal adhesión que interpreto
en nombre de mis subordinados.—Dios
guarde a V. E. muchos años.—Santa
Isabel, 24 de junio de 19....—El
jefe de las fuerzas, Maximiliano
Rodríguez.—Excmo. Sr.
Gobernador general de Guinea."
Noble clausura
así de una eficaz y generosa entrega animosamente
mantenida en el tiempo y el esfuerzo
y que tan alto pone el nombre de la Infantería de Marina en capítulo
de feliz recordación. Trazado
de antemano el recorrido temático de esta
obra y en el deseo
de seguirlo con la mayor fidelidad, su
misma sistematización ha exigido en ocasiones
pasar por alto el obligado y debido
recuerdo a la fundamental contribución de
los subgobernadores —y con ellos
secretarios generales, Capitanes de puerto
y demás numerosos funcionarios
de la ancha familia marinera—, a este
buen quehacer del
impulso- constructivo de la Guinea española.
Pero omitir no es olvidar, y aun a punto
de rendir la última singladura, ¿cómo dejar en el tintero
siquiera la breve y telegráfica noticia
de quienes por derecho propio son merecedores de una mayor amplitud
informativa? Desde que en 1858 se creó oficialmente
el primer subgobierno de Elolcy Chico,
ampliado después en 1901 con la aparición
de otro nuevo subgobierno en Bata y el emplazamiento
temporal de otro en Cogo, hasta que el proceso
integrador de la
Ley de 30 de julio de 1960 convirtiera el
único subgobierno existente y titulado
"de la Guinea continental española", la investidura marinera
del cargo ha sido continuada e incesante, dando paso a una labor
tanto más fecunda cuanto más abnegada, y en la que la estrecha
colaboración con el mando superior de las
posesiones, las sustituciones, los interinazgos
y las comisiones de responsabilidad y altura le han otorgado
un rango inconfundible. Pasaron
por el subgobierno de Elobey figuras
como las de los Tenientes de
Navio Navarro Cañizares,
infatigable mantenedor de una campaña de atracción
de voluntades
bubis hacia España,
coronada con éxito a través
de emprendedoras caminatas a los pueblos más lejanos e inaccesibles
predicando con el ejemplo del más
encendido patriotismo y tenacidad. O como la
de Dionisio Shelly, queridísimo
de todos los indígenas, hacia cuyo
mejoramiento de condiciones sociales dedicó incansables
energías que termi El
27 de mayo de 1858 don Carlos Chacón y Michelena,
Capitán de Fragata con el primer nombramiento
en propiedad y con efectividad inmediata de Gobernador general de Guinea,
toma posesión de su
destino. El 5 de marzo de 1964, don Francisco
Núñez Rodríguez,
Vicealmirante de la Armada, continuador
inteligente y eficaz de la acertada política hispana en las tierras
del Africa ecuatorial, clausura una gestión
de larga permanencia y memorables
remembranzas.
Pocos meses después, la nueva estructura
económico-administrativa de Guinea ecuatorial, dará paso al
nombramiento de un Comisario general en la
persona del ilustre General Latorre
Alcubierre, que hoy ejerce el mando y representa a la autoridad
patria del trópico español. Cuando este libro se publica, el Comisario
General es
el Excmo. Sr.
D. Víctor Suances
Díaz del Río;
Coronel de artillería
de arraigadisimo prestigio en la Guinea
Ecuatorial en la que prestó
servicios durante largo tiempo de su vida, como oficia] de la
Guardia Colonial y Administrador
Territorial en diversas y difíciles
etapas; Subgobernador
de la Guinea continental española y
Gobernador Civil de la provincia de Río Muni;
Comisario General adjunto y Comihano
General de la Guinea Ecuatorial en la
actualidad. Toda una vida de dedicación v
acierto consagrada al buen servir de la
Guinea y de España. El autor juzga
imprescindible esta llamada, ya que estima de obligada
justicia el considerar
a don Víctor Suances —de apellidos,
por otra parte, tan entroncados
a la Marina— como infatigable adelantado
de la colonización española y gobernante
sin tacha de los entrañables territorios
de este trópico. También
el actual Comisario General adjunto, Excmo.
Sr. D. Rafael Galbe
Pueyo, Magistrado y Oficial Jurídico
de la Escala de Complemento de la
Armada, vistió el glorioso uniforme de
marinero español durante la Se ha jalonado así una época de dignidad y de grandeza. Se han coronado, siempre en animosa ascensión, las cotas de un objetivo inalterable. ¡ Gloria y honor a los hombres que supieron alcanzarlo! El
balance no puede ser más
favorable y enaltecedor.
En ciento cinco años de mandato efectivo
e ininterrumpido gubernamental, de los treinta y cuatro Gobernadores generales
que ostentaron tal titularidad,
veinticuatro pertenecían a Cuerpos de la
Armada; veintiocho jefes
y Oficiales de Marina interinaron igualmente el cargo,
y aproximadamente veinte fueron
sub-gobernadores propietarios de los establecimientos
de Elobey, Bata y Cogo.
Diez jefes de Estación Naval actuaron
con plena independencia funcional durante los diez
años del
gobierno militar de los brigadieres,
e incontables
marinos de mayor o menor categoría,
graduación o rango dejaron el granito de arena de su cooperación y de
su esfuerzo
—¡y cuantos de ellos la vida además!—
en esta afanosa y humilde servidumbre creadora y forjadora del signo
de una hispanidad inamovible e
insobornable.
Bibliografía:
JOSE CERVERA PERY Capitán Auditor de la Armada LA MARINA ESPAÑOLA EN GUINEA ECUATORIAL
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