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HISTORIAL
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I BATALLONES - CUBA Excmo. Sr.: S.M. el Rey (q. D. g.), y en su, nombre la Reina Regente del reino, ha tenido a bien aprobar el unido cambio de destinos, que da principio con el Capitán D. León Serrano y Echevarría y termina con el Alférez D. José de la Fuente Somoza. Es asimismo la soberana
voluntad de S. M. sean bajas en los destinos a que pertenecían los
Oficiales que de los Departamentos de Cádiz y Ferrol han pasado a
componer el segundo batallón del tercer regimiento, del cual formarán
parte integrante. Los Tenientes que se encuentran
con excedencia voluntaria y residencia, se incorporarán a los destinos
que a cada uno se les señala. De Real orden, comunicada por
el Sr. Ministro de Marina, lo
digo a V.E. para su conocimiento.- Dios guarde a Y. E. muchos años.-Madrid
21
de Marzo de 1895.- El Subsecretario, Zoilo Sánchez Ocaña.- Señores
Capitanes Generales de los Departamentos e Intendencia General. Relación que se cita Capitanes D. León Serrano y Echevarría, Ayudante del
General Sánchez Ocaña. D. Manuel González Gutiérrez, a las órdenes
del General Ruiz Canales. .................................... ------------------ «Excmo. Sr.: Honrado por V.E., al conferirme la comisión, como General de la Infantería de Marina, de facilitar y organizar los batallones del Cuerpo que el Gobierno de S.M., en vista de las excepcionales circunstancias por que atraviesan las islas Filipinas y de Cuba, ha creído conveniente pasen a reforzar los ejércitos que guarnecen aquellas apartadas regiones y defienden con su tradicional bizarría el honor de la bandera española y la integridad del territorio nacional, creo de mi deber poner en el superior conocimiento de V.E., que tanto se interesa siempre por cuanto pueda contribuir al brillo y esplendor de la Marina militar y de sus Institutos, tanto el resultado de mis observaciones al despedir en nombre de V. E. a los que llevan la honrosa misión de continuar nuestra gloriosa historia, como aquellas ideas que en la esfera del Gobierno pudieran traducirse en disposiciones que contribuyeran al mejor resultado del servicio encomendado al Cuerpo de Infantería de Marina. No se ocultará seguramente a V. E. las difíciles circunstancias en que por efecto, sin duda, de la penuria del Tesoro, este organismo se encontraba, pues reducidos sus batallones a la exigua fuerza de 130 hombres, escaso su material, no pudiendo sus unidades tácticas adquirir, por lo que expongo, la instrucción y prácticas indispensables de la vida militar, y con otras circunstancias que fácilmente comprenderá V.E., parecía difícil que al ordenarse por el Gobierno de S.M. la organización de las fuerzas expedicionarias, el resultado haya sido tan rápido y satisfactorio, como me complazco, en recordar a V. E. A los quince días de ordenarse la organización de los mencionados batallones, el segundo del tercero estuvo listo para emprender su marcha a Cuba, y allí se encuentran, Excmo. Sr., 900 soldados de Marina con sus clases correspondientes, cubierto su cuadro de Jefes y Oficiales, equipados, dispuestos de todo lo que necesitar pudieran, y teniendo tal vez a estas horas la envidiable satisfacción de haber demostrado ante el enemigo de la patria, la fe y el entusiasmo que les anima. Al permitirme aconsejar a V. E.
fuesen los segundos batallones los que se alistasen para salir, fue con la
idea de que quedasen en los Departamentos las planas mayores y músicas,
pudiendo al mismo tiempo desde aquí atender con la urgencia necesaria a
las necesidades que aquéllos han de sentir durante la guerra. La especial campaña con tanta gloria sostenida por el bizarro ejército de Filipinas, afirmando en la isla de Mindanao la soberanía española, es bien distinta de la que en este momento se sostiene en la gran Antilla. Requiere la primera para el sostenimiento de aquel importante territorio, poblado por razas de distintos idiomas y de distintos orígenes, un numeroso núcleo de fuerza europea que sea el sostén de maestro prestigio militar en el Archipiélago, y muy honroso que por ello quede allí por tiempo indeterminado el segundo batallón del primer regimiento; pero esto mismo reclama que esta unidad sea sustituida en la Península por otra de nueva creación. Las exigencias que la época
impone al Oficial moderno; las necesidades que la vida de campaña exigen
al subalterno; la virilidad y hasta el entusiasmo de la juventud,
confiando al valor y arrogancia de la edad el desempeño de los primeros
escalones de la milicia, hacen, Excmo. Sr., bien notoria la necesidad de
llevar a estas jerarquías del Cuerpo esta savia más que nunca necesaria
en momentos como los presentes y teniendo una oficialidad subalterna y
dignísima; pero que gran parte de ella alcanza edades no las más a propósito
para sus funciones. Siendo, aun en estas mismas condiciones, escaso su número
para llenar cumplidamente el servicio; teniendo la mayoría como próximo
límite de su aspiración militar el retiro que por edad señala la Ley;
castigadas sus naturalezas por las fatigas y desvelos de sus muchos
servicios, todo esto impone, como comprenderá V.E., la necesidad de traer
al Cuerpo nuevos Oficiales, que a más de suplir estas deficiencias,
permitan estén desempeñado todos los cargos de estas jerarquías, en la
justa proporción que el bien del servicio reclama, pues, para no molestar
mucho la atención de V.E., me bastará indicarle que los cuadros de
reclutamiento cuya importancia militar no necesito encarecer
a V. E., carecen de subalternos, como igualmente los primeros
batallones que quedan en los Departamentos, por haber tenido necesidad de
disponer de esos Oficiales para los batallones expedicionarios; y grave
sería que nuevas necesidades del país exigieran la movilización de los
que por el momento no tienen el honor de compartir con los segundos
batallones las vicisitudes de la vida de campaña. Por todo lo expuesto,
reitero a V.E. la necesidad de una próxima convocatoria. Otro de los puntos de no menos importancia que creo de mi deber llamar sobre él la alta atención de V.E., es sobre la conveniencia de que los batallones que en la actualidad guarnecen los Departamentos, tengan en fila la fuerza precisa, tanto para poder llenar el servicio a bordo y en tierra, como para que la instrucción militar de todas sus clases pueda adquiriese y practicarse de modo que responda al fin que siempre se persigue. Con unidades tácticas casi ilusorias nada puede hacerse, Excmo. Sr., y hasta el espíritu militar que constantemente debe presidir todos los actos de los que sirven a la patria bajo las banderas de un batallón, decae cuando éste carece en absoluto de medios donde pueda desarrollarse la iniciativa y entusiasmo de sus Jefes. Y si fuera preciso que
atenciones urgentes como las que han aconsejado al Gobierno de S.M.
movilizar los segundos batallones, exigieran lo mismo de los primeros,
nunca serían las condiciones de éstos, hasta transcurrido mucho tiempo,
las que los segundos tendrían seguramente al haber adquirido en la vida
de campaña la cimentación de todas las virtudes militares que
constantemente han caracterizado a la Infantería de Marina. Estas son por el momento
aquellas observaciones de mayor importancia que me considero obligado a
poner en el superior conocimiento de V.E., y conociendo el interés,
entusiasmo y celo tan acreditado por V.E. en el mejoramiento de todos los
servicios de la Marina, todas cuantas puedan contribuir a tan levantado
fin me permitiré elevarlas a V.E., en la seguridad de que V.E. verá
siempre en mis propósitos, el de auxiliarle desde el cargo que ocupo,
como es mi deber y merece quien tan dignamente ejerce el alto mando de la
Armada por la confianza de S.M.- Dios guarde a V. E. muchos años.- Madrid
19 de Abril de 1895.- Olegario
Castellani.- Excmo. Sr. Ministro de Marina.» ------------------ Excmo. Sr.: S. M. el Rey (q. D.
g.), y en su nombre la Reina Regente del reino, teniendo en cuenta existen
en la campaña de Cuba dos batallones del Cuerpo de Infantería de Marina
y que a primera orden debe emprender la marcha con igual destino otro que
se encuentra ya listo en el Departamento cae Cádiz, ha tenido a bien
disponer pase a la isla de Cuba a las ordenes del General en Jefe, para
que éste lo destine donde las necesidades del servicio lo reclamen, al
Coronel del expresado Cuerpo D. Serafín de la Piñera y Pérez. De Real orden lo digo a V. E.
para su conocimiento.- Dios guarde a V. E. muchos años.- Madrid 28
de Mayo de 1895.- JOSÉ M. DE BERANGER.-Señores
.... ------------ Verificada otra visita al
primer batallón, cuadro de reclutamiento, he encontrado todo en el mejor
y más excelente estado de servicio, siendo únicamente de lamentar que
sea muy difícil su situación financiera por carecer de los créditos que
los batallones tienen contra la Hacienda, y que ascienden a la respetable
suma de 300.000 pesetas en concepto de consignaciones completas dejadas de
abonar, pertenecientes a los meses de Junio del 88 a igual mes del 90,
otras partidas de presupuestos cerrados y muchos meses que no han cobrado
por completo, dando lugar, como V. E. comprenderá, a que esta situación
sea insostenible, pues se deben cantidades a los contratistas, y a no ser
porque en distintas ocasiones se han facilitado algunos recursos del fondo
de reserva del Departamento, por disposición
de aquella primera autoridad, no se hubiera podido ni aun atender a lo más
perentorio de sobras y rancho. Considero también preciso el aumento de
personal de todas las clases de tropa, pues han quedado tan reducidas, que
no puede montarse ninguna guardia de una manera militar y como dispone la
Ordenanza; se han suprimido todas las guardias que no son absolutamente
indispensables, y las existentes sólo han quedado con plantones; lo mismo
sucede con todos los demás servicios mecánicos é interiores del
cuartel, para poder continuar en el brillante estado de policía ó
higiene, puesto que no puede
abandonarse un edificio de aquellas proporciones y de tantas dependencias.
También para completar de clases el segundo batallón, ha sido necesario
agregar al primero todos los embarcados, resultando que por esta causa y
el destacamento constante de Río de Oro, tienen muchos ausentes, y si han
de cubrir el servicio que antes hacían los dos batallones, es
imprescindible el aumento de un sargento,
tres cabos primeros y dos
cornetas por compañía y completar el número de soldados de este batallón
hasta tener los mismos que se consignan en el nuevo presupuesto, debiendo
tener una banda de treinta muchachos cada regimiento, que puedan
reemplazar, no sólo a éstos, sino también cubrir las vacantes que
natural y desgraciadamente ocurrieran en Cuba. Después de la partida del
batallón me he dedicado a visitar minuciosa y muy detalladamente la
clausurada Academia, con el fin de conseguir su reapertura con los menores
gastos posibles. El material de la misma está tan perfectamente cuidado y
conservado, que es muy suficiente para cuanto los alumnos puedan necesitar
en su más completa instrucción
técnica y militar, pues es el que ha
servido a las últimas promociones; el local es amplio, cómodo é higiénico,
no necesitando hacer ninguna consignación especial para el más perfecto
funcionamiento de dicho Centro de enseñanza; solo con los fondos
efectivos que conserva desde que se cerró
y el abono de las 23.000 pesetas que se le adeudan desde Julio del 85,
basta para que hagan algunas pequeñas reparaciones que necesita el
edificio en general si ha de recibir con decencia a los que ingresen de la
convocatoria próxima; limpieza y pintura de casi todo el material y la
sola adquisición del utensilio para el número de plazas que existan,
vajilla, menajes de cocina y demás que dispone el Reglamento de la misma,
que después serán cargo a los interesados.
Urge, en mi concepto, nombrar el personal de la misma para que en
el corto tiempo que les queda puedan prepararla convenientemente, y de
esta manera, utilizando algunos recursos de brazos y útiles que posee
aquel regimiento, consigan hacer cuanto sea necesario, más económica y
ordenadamente, debiendo en este caso dar amplia autorización y libertad a
los Jefes que tendré, el honor de designar a V. E., pues su celo por una
parte, el entusiasmo por otra y sus cualidades, me hacen esperar un
resultado lisonjero, dentro de los deseos e instrucciones de V. E., que
para todo he tenido constantemente presente. Últimamente, Excelentísimo
Señor, me cabe la satisfacción de no haber tenido nada que reprender; la
mayor de haber aplaudido siempre y no tener que expresar ni la más
insignificante de las quejas: pruebas bien claras del espíritu que
poseen, de la
subordinación que observan y de lo muy satisfecho que he
quedado en mi visita de inspección, del celo, inteligencia, amor al
servicio y pundonoroso comportamiento de todos los Sres. Jefes y
Oficiales, así como de las excelentes condiciones de las clases de tropa;
permitiéndome significar a V. E. sobre todo al digno Brigadier, Excmo.
Sr. D. Adolfo Colombo, por su mayor iniciativa y autoridad, secundada
oportunamente por el Coronel D. Eduardo Calvo. Terminada la revista, he
dispuesto se consigne también en la orden del Cuerpo mi completa
satisfacción, que he participado al Capitán General y que repito a V.E.
en cumplimiento de la comisión con que V. E. me honró en Real Orden de 3
de Junio actual.- Dios Guarde a V.E. muchos años.- Madrid
16 de Junio de 1.895.- Olegario
Castellani.- Excmo. Sr. Ministro de Marina. --------------- Excmo. Sr.: En vista, de la
escasez de fuerza con que cuentan en la actualidad los primeros batallones
de Infantería de Marina destinados en la Península para hacer frente a
las atenciones del servicio de los Departamentos, guarniciones de buques,
relevos de fuerza cumplida de los Apostaderos de la Habana y Filipinas y
poder cubrir las bajas que por diferentes conceptos ocurran en los
batallones del expresado Cuerpo que operan en la isla de Cuba y teniendo
en cuenta existen créditos en el presupuesto en ejercicio para poder
aumentarse la indicada fuerza, S.M. el Rey (q. D. g.) y en su nombre la
Reina Regente del reino, de acuerdo con lo propuesto por la Dirección del
Personal de este Ministerio e informe emitido por la Intendencia General
del mismo, se ha servido disponer que mientras se encuentren los segundos
batallones del referido Cuerpo en la isla de Cuba, se aumenten a cada
primer batallón cuatro sargentos segundos, ocho cabos primeros, ocho
cornetas y 187 soldados, como asimismo que las compañías de Guardias
Arsenales consten del personal que tenían asignado antes de 1º de Julio
próximo pasado, aumentándose por tanto en la actualidad la de Cádiz
con 60 soldados y 40 la de Cartagena y Ferrol, respectivamente. Es
asimismo la soberana voluntad de S.M. que cada compañía de los
expresados primeros batallones tenga siempre tres educandos de cornetas,
para que de esta manera puedan cubrirse mejor las bajas que ocurran de
cornetas, tanto en los batallones que se encuentran en Cuba como en las
fuerzas de los Apostaderos, guarniciones de buques y Departamentos. De Real orden lo digo a V.E.
para su conocimiento y el de esa corporación.- Dios guarde a V.E. muchos
años.- Madrid 17 de Agosto de 1.895.- José M. Beranger.- Sr. Presidente del
Consejo Consultivo de la Marina. ------------------- Excmo. Sr.: S.M. el Rey (q. D. G.), y en su nombre la Reina Regente del reino, se ha servido disponer sean nombrados en cada primer batallón de Infantería de Marina, 60 soldados de los que tienen instruídos, con destino a los segundos batallones de sus respectivos regimientos que se encuentran de operaciones en la isla de Cuba para cubrir las bajas que en los mismos existen, cuya fuerza deberá emprender viaje para dicha isla en el último correo del mes de Octubre próximo, para lo cual la que se nombre en el Departamento de Cartagena será pasaportada con la antelación conveniente para Cádiz, a fin de que unida a la de este Departamento embarquen en el mismo correo. Esta fuerza irá conducida por el Capitán D. Manuel Soler, destinado al segundo batallón del primer regimiento por Real orden de 19 del mes actual, y la perteneciente al Departamento de Ferrol, que deberá embarcar en la Coruña también en el último correo del expresado mes, por el de igual empleo D. Juan Cantalapiedra Rivacoba, destinado al segundo del segundo por igual Real orden. De Real orden lo digo a
V.E.
para su conocimiento y fines correspondientes.- Dios guarde a V.E. muchos
años.- Madrid 25 de Septiembre de
1895.-JOSÉ M. DE BÉRÁNGER.- Sres. Capitanes Generales de los
Departamentos. De Real orden lo digo a V. E.
para su conocimiento.- Dios guarde a V. E. muchos años.- Madrid 28
de Mayo de 1895.- JOSÉ M. DE BERANGER.-Señores
.... ------------ Verificada otra visita al
primer batallón, cuadro de reclutamiento, he encontrado todo en el mejor
y más excelente estado de servicio, siendo únicamente de lamentar que
sea muy difícil su situación financiera por carecer de los créditos que
los batallones tienen contra la Hacienda, y que ascienden a la respetable
suma de 300.000 pesetas en concepto de consignaciones completas dejadas de
abonar, pertenecientes a los meses de Junio del 88 a igual mes del 90,
otras partidas de presupuestos cerrados y muchos meses que no han cobrado
por completo, dando lugar, como V. E. comprenderá, a que esta situación
sea insostenible, pues se deben cantidades a los contratistas, y a no ser
porque en distintas ocasiones se han facilitado algunos recursos del fondo
de reserva del Departamento, por disposición
de aquella primera autoridad, no se hubiera podido ni aun atender a lo más
perentorio de sobras y rancho. Considero también preciso el aumento de
personal de todas las clases de tropa, pues han quedado tan reducidas, que
no puede montarse ninguna guardia de una manera militar y como dispone la
Ordenanza; se han suprimido todas las guardias que no son absolutamente
indispensables, y las existentes sólo han quedado con plantones; lo mismo
sucede con todos los demás servicios mecánicos é interiores del
cuartel, para poder continuar en el brillante estado de policía ó
higiene, puesto que no puede
abandonarse un edificio de aquellas proporciones y de tantas dependencias.
También para completar de clases el segundo batallón, ha sido necesario
agregar al primero todos los embarcados, resultando que por esta causa y
el destacamento constante de Río de Oro, tienen muchos ausentes, y si han
de cubrir el servicio que antes hacían los dos batallones, es
imprescindible el aumento de un sargento,
tres cabos primeros y dos
cornetas por compañía y completar el número de soldados de este batallón
hasta tener los mismos que se consignan en el nuevo presupuesto, debiendo
tener una banda de treinta muchachos cada regimiento, que puedan
reemplazar, no sólo a éstos, sino también cubrir las vacantes que
natural y desgraciadamente ocurrieran en Cuba. Después de la partida del
batallón me he dedicado a visitar minuciosa y muy detalladamente la
clausurada Academia, con el fin de conseguir su reapertura con los menores
gastos posibles. El material de la misma está tan perfectamente cuidado y
conservado, que es muy suficiente para cuanto los alumnos puedan necesitar
en su más completa instrucción
técnica y militar, pues es el que ha
servido a las últimas promociones; el local es amplio, cómodo é higiénico,
no necesitando hacer ninguna consignación especial para el más perfecto
funcionamiento de dicho Centro de enseñanza; solo con los fondos
efectivos que conserva desde que se cerró
y el abono de las 23.000 pesetas que se le adeudan desde Julio del 85,
basta para que hagan algunas pequeñas reparaciones que necesita el
edificio en general si ha de recibir con decencia a los que ingresen de la
convocatoria próxima; limpieza y pintura de casi todo el material y la
sola adquisición del utensilio para el número de plazas que existan,
vajilla, menajes de cocina y demás que dispone el Reglamento de la misma,
que después serán cargo a los interesados.
Urge, en mi concepto, nombrar el personal de la misma para que en
el corto tiempo que les queda puedan prepararla convenientemente, y de
esta manera, utilizando algunos recursos de brazos y útiles que posee
aquel regimiento, consigan hacer cuanto sea necesario, más económica y
ordenadamente, debiendo en este caso dar amplia autorización y libertad a
los Jefes que tendré, el honor de designar a V. E., pues su celo por una
parte, el entusiasmo por otra y sus cualidades, me hacen esperar un
resultado lisonjero, dentro de los deseos e instrucciones de V. E., que
para todo he tenido constantemente presente. Últimamente, Excelentísimo
Señor, me cabe la satisfacción de no haber tenido nada que reprender; la
mayor de haber aplaudido siempre y no tener que expresar ni la más
insignificante de las quejas: pruebas bien claras del espíritu que
poseen, de la
subordinación que observan y de lo muy satisfecho que he
quedado en mi visita de inspección, del celo, inteligencia, amor al
servicio y pundonoroso comportamiento de todos los Sres. Jefes y
Oficiales, así como de las excelentes condiciones de las clases de tropa;
permitiéndome significar a V. E. sobre todo al digno Brigadier, Excmo.
Sr. D. Adolfo Colombo, por su mayor iniciativa y autoridad, secundada
oportunamente por el Coronel D. Eduardo Calvo. Terminada la revista, he
dispuesto se consigne también en la orden del Cuerpo mi completa
satisfacción, que he participado al Capitán General y que repito a V.E.
en cumplimiento de la comisión con que V. E. me honró en Real Orden de 3
de Junio actual.- Dios Guarde a V.E. muchos años.- Madrid
16 de Junio de 1.895.- Olegario
Castellani.- Excmo. Sr. Ministro de Marina. --------------- Excmo. Sr.: En vista, de la
escasez de fuerza con que cuentan en la actualidad los primeros batallones
de Infantería de Marina destinados en la Península para hacer frente a
las atenciones del servicio de los Departamentos, guarniciones de buques,
relevos de fuerza cumplida de los Apostaderos de la Habana y Filipinas y
poder cubrir las bajas que por diferentes conceptos ocurran en los
batallones del expresado Cuerpo que operan en la isla de Cuba y teniendo
en cuenta existen créditos en el presupuesto en ejercicio para poder
aumentarse la indicada fuerza, S.M. el Rey (q. D. g.) y en su nombre la
Reina Regente del reino, de acuerdo con lo propuesto por la Dirección del
Personal de este Ministerio e informe emitido por la Intendencia General
del mismo, se ha servido disponer que mientras se encuentren los segundos
batallones del referido Cuerpo en la isla de Cuba, se aumenten a cada
primer batallón cuatro sargentos segundos, ocho cabos primeros, ocho
cornetas y 187 soldados, como asimismo que las compañías de Guardias
Arsenales consten del personal que tenían asignado antes de 1º de Julio
próximo pasado, aumentándose por tanto en la actualidad la de Cádiz
con 60 soldados y 40 la de Cartagena y Ferrol, respectivamente. Es
asimismo la soberana voluntad de S.M. que cada compañía de los
expresados primeros batallones tenga siempre tres educandos de cornetas,
para que de esta manera puedan cubrirse mejor las bajas que ocurran de
cornetas, tanto en los batallones que se encuentran en Cuba como en las
fuerzas de los Apostaderos, guarniciones de buques y Departamentos. De Real orden lo digo a V.E.
para su conocimiento y el de esa corporación.- Dios guarde a V.E. muchos
años.- Madrid 17 de Agosto de 1.895.- José M. Beranger.- Sr. Presidente del
Consejo Consultivo de la Marina. ------------------- Excmo. Sr.: S.M. el Rey (q. D. G.), y en su nombre la Reina Regente del reino, se ha servido disponer sean nombrados en cada primer batallón de Infantería de Marina, 60 soldados de los que tienen instruídos, con destino a los segundos batallones de sus respectivos regimientos que se encuentran de operaciones en la isla de Cuba para cubrir las bajas que en los mismos existen, cuya fuerza deberá emprender viaje para dicha isla en el último correo del mes de Octubre próximo, para lo cual la que se nombre en el Departamento de Cartagena será pasaportada con la antelación conveniente para Cádiz, a fin de que unida a la de este Departamento embarquen en el mismo correo. Esta fuerza irá conducida por el Capitán D. Manuel Soler, destinado al segundo batallón del primer regimiento por Real orden de 19 del mes actual, y la perteneciente al Departamento de Ferrol, que deberá embarcar en la Coruña también en el último correo del expresado mes, por el de igual empleo D. Juan Cantalapiedra Rivacoba, destinado al segundo del segundo por igual Real orden. De Real orden lo digo a
V.E.
para su conocimiento y fines correspondientes.- Dios guarde a V.E. muchos
años.- Madrid 25 de Septiembre de
1895.-JOSÉ M. DE BÉRÁNGER.- Sres. Capitanes Generales de los
Departamentos.
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