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MARTÍN ÁLVAREZ
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En
la memorable Jornada de San Vicente,
quedaron una vez más patentes
las virtudes militares
del Cuerpo, pero entre todos
los héroes
de la Jornada, que -fueron
muchos, destaca el granadero Martín Álvarez,
cuya vida
fue publicada en forma
novelesca por nuestro antecesor don José Arnao. Nacido
nuestro héroe en Montemolín,
Badajoz,
pasa a Sevilla para alistarse como 'soldado,
en caballería (26
de abril de
1970)
y en lo que le dijeron llamarse
"los dragones del viento", que
en realidad era la tercera compañía del
noveno batallón del Cuerpo. Embarca
en el navío Gallardo,
en Cádiz (16
de septiembre de
1792);
pasa con Gravina
a Francia y a principios de
1794
figura en la dotación
del navío San
Carlos, que salía para las Antillas;
vuelve en 1795
con un convoy de dinero, a Cádiz
.
En 26
de enero de 1796
sale para Cartagena en el navío Santa
Ana y pasa
luego a la guarnición
del Príncipe Asturias
y de nuevo en Cartagena pasa
(1
de febrero de 1797)
al San Nicolás de Barí,
mandado por el brigadier don Tomas Geraldino,
cuyo buque navega en conserva del resto de la escuadra a Málaga
a recibir un gran convoy . Llegado
(14
febrero) el combate naval de San Vicente,
le encuentra en su puesto en la toldilla
disparando como granadero contra el navío
inglés Capttain
,
en el que Nelson arbolaba su insignia, y al propio tiempo estaba de
guardia de escolta de la bandera a él confiada. Abordados
por el inglés, toma su sable y arremete contra el oficial que venía en
cabeza a arriar y apoderarse de la bandera, y que resultó ser el
sargento mayor Guillermo Morris; cargo contra él con tal furia que,
después de atravesarlo de parte a parte, queda su sable tan clavado en
el mamparo que no puede desprenderlo. Se le echa el enemigo encima, y
herido de un balazo en la cabeza salta al alcázar, en donde ve a su
comandante tendido en tierra, malherido, y al acercarse a socorrerle,
le dice: "granadero, di a tus compañeros que ninguno' se rinda,
sino después de muerto". Todavía
le quedan bríos a Martín Álvarez para luchar una hora más al lado de
su comandante muerto, y al fin, desangrado, cae exánime. Solo entonces,
y cuando del navío no queda en pie un solo defensor, puede el inglés
arriar la bandera del San Nicolás de Bari. Asombrado
el inglés del valor del granadero, le respeta la vida en unión de
otros prisioneros; le deja en el hospital portugués de Lagos (Algarve,
Portugal), siendo alta el
16
de marzo, en que pasa a su pueblo con licencia para descansar y
reponerse, volviendo a incorporarse a la marina, en la que es ascendido
a cabo con un escudo de distinción en el brazo izquierdo, y una pensión
vitalicia de cuatro escudos al mes. Embarca
después en la Concepción; destinado su buque a Brest (guerra
contra Inglaterra) y en su navío, sufre una caída que le origina una
lesión pulmonar, pasando a curarse al hospital de Brest. en donde muere
el 23
de febrero de 180: a
los treinta y cinco años de edad. En
un interesante artículo, original del culto y prestigioso historiador
militar. general de infantería Bermúdez de Castro, publicado, en el
periódico "Ahora" el día
14
de Julio de 1936,
relata una visita a Gibraltar, en donde, en un fuerte, vio un antiguo cañón,
con esta inscripción:
"14
de febrero de 1797-San Vicente-Ship Captain-Ship San Nicolás-
Martín Álvarez". Interesado
por esta inscripción,
al cabo de cierto tiempo de consultar los ingleses
sus archivos, recibe la siguiente
contestación:
"al
arriar los ingleses
la bandera del San Nicolás,
encuentran a Martín de centinela junto a
la bandera; después de ensartar
al oficial como a una mariposa con un
alfiler, sin poder desprender
el sable del mamparo en
que estaba
clavado, coge su fusil a modo de maza, tumbó a los que
le rodeaban, hizo huir al resto, que
los persigue
a mazazos sube
al alcázar y, ya acribillado de heridas, sucumbe cumpliendo la consigna:
Nadie
osa arriar la bandera hasta que el granadero expira". "Ponen
los ingleses una bala a los pies de
cada muerto y los arrojan al agua, y al llegar a Martín
Álvarez recibe los honores de ser envuelto
en la bandera que tan briosamente había
defendido; forma la tripulación inglesa y da en su honor tres ¡ hurra!." Lector
amigo, elige cualquiera de las dos versiones. Se
publica la Real orden de
12
de diciembre de 1848,
que dispone "que hay.
perpetuamente en la armada un buque del
porte de diez cañones abajo,
que lleve el
nombre, del heroico granadero".
La fragata Dolorcitas fue la
primera a la que se le puso su nombre. Treinta
años después
(4-7-1878),
y perdido totalmente el buque antes
citado, sale otra Real orden disponiendo
que se designe
un buque del porte ya dispuesto para que se
le dé el nombre de Martín Álvarez,
y que en nombre figure constantemente, y
como premio, en la nómina de revista de 1ª
compañía del 1º batallón
del 1°
Regimiento, nombrándole el coronel en la revista de Comisario. Se le da su nombre a un cañonero adquirido en América. La marina honró a este héroe enviando una compañía de guardias marinas de San Fernando con la banda de música, cornetas y tambores, a dar solemnidad a la inauguración del monumento y paseo que con su nombre le dedicó Montemolín (1938).
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