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HÉROES DE CAVITE Y SANTIAGO DE CUBA RAMA Y CANCELA
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San Fernando.-
Viernes 31 de enero de 1896 AÑO VIII. NÚM
2177
LA INFANTERÍA DE MARINA
EN
LA ISLA DE CUBA Copiamos
lo siguiente de El Vigilante Español, periódico que se publica
en Holguin.
ACTA
Señores. al hacerme cargo
de este tercer distrito en 24 de agosto, uno de mis primeros cuidados
fue atender a la conservación de la vía férrea que enlaza a Gibara-Holguin,
convencido de su utilidad para el movimiento de tropas y el transporte
de los productos de la zona de cultivo de esta feraz comarca, hasta
ahora garantido, por resultar infructuosas las tentativas del enemigo,
pues no se han interrumpido
ni un sólo día las comunicaciones ferroviarias. “
El haber atravesado Piedra Picada fuerzas enemigas en 5 de junio y
encontrarse cerca de este punto la obra más importante de la vía que
consiste en el puente de Aguas-Claras, me hicieron encomendar al capitán
de Ingenieros militares D. Ramiro Ortiz Zarate, el estudio de la
construcción de un fuerte que protegiendo el puente sirviese de defensa
y abrigo al soldado. “Hecho
el estudio, presentado el plano, y aprobado el proyecto, faltábame
medios para llevarlo a cabo; pero conocedor de los elementos que dispone
y de la reputación que goza el Diputado Cortes Excmo. Sr. D. Javier
Longoria, dirigirme a él y dicho Sr., secundado por los dignísimos que
forman la directiva de la empresa del ferrocarril de Gibara a Holguin,
se debe el fuerte fabricado con los materiales facilitados gratuitamente
por dicha empresa, dando con ello público testimonio de su patriótico
desinterés. A tan noble desprendimiento y eficaz cooperación consigo
un voto de gracias. “Dieron
comienzo a mediados del mes de septiembre; las dirigía el primer
teniente de ingenieros D. José Espejo, levantándolos a término con no
menos celo e inteligencia el Capitán de dicho cuerpo D. Diego Belando
Santisteban. “No
aceptando el Excmo. Sr. Gral. en jefe, por su natural modestia, llevase
el fuerte su nombre, indicó se le diese el del soldado que más se
hubiese distinguido en este distrito. “Procedí
a un detenido estudio y analizando hechos, hallé, que aquí en este
sitio, no ha mucho, escribieron con su sangre y sellaron dos valientes
con su vida una gloriosa y brillante página digna de conmemorares.
“Dos héroes si, dos héroes,
no por desconocidos menos dignos de admiración y recuerdo, dieron aquí
su vida; y la sangre por ellos derramada al cubrir de gloria la bandera
del segundo de Marina a que prestaron juramento, da prueba del valor,
abnegación y desinterés con que el soldado español da su vida por la
Patria.
Ya conocéis el hecho, más
nos conviene recordarlo para que sirva a los vivos de ejemplo y de
ofrenda a los muertos.
El 5 del último mes de
junio un puñado de soldados del citado batallón, que distribuidos por
parejas custodiaban por este sitio la vía férrea, fueron de improviso
atacados por una partida enemiga fuerte de 2000 hombres al mando de
Maceo y Rabí. Los soldados José
Rama y Antonio Cancela Romero se batieron heroicamente, sosteniendose
como centinelas en el puesto que se les confiaba y en el que se les
encontró acribillados de heridas de bala y machete; demostrando el número
de casquillos desparramados a su lado que conocedores de su deber sabían
morir matando. Señores, sobre los muros de este fuerte bien pudiera
colocarse una inscripción a semejanza de la que se leía en la tumba de
las Termópilas “¡Viajero!¡detente y descubrete!- la
tierra que pisas es sagrada.”
Sea de hoy para siempre
conocido este fuerte con el nombre Rama-Cancela: nombre de los
dos héroes que pertenecieron a un cuerpo cuya historia es tan antigua
como brillante; y que siempre comparte con sus compañeros del Ejército
las glorias y las fatigas de nuestras campañas: sea este un monumento
levantado a su memoria y un baluarte más de la integridad de la Patria,
que si hoy se ve combatida por ingratos hijos, posee en cambio otros
como los Sres. Longoira y Beola siempre propicios a todo noble intento,
coadyuvando a la empresa de pacificación nuestro veterano General en
Jefe que personifica y representa las glorias de la Patria.
El Comandante Militar de la
plaza de Holguin, Sr. Coronel de Infantería de Marina D. Serafín de la
Peña, contestó:
“ Excmo. Sr., Dignísima
Junta, Señores jefes, oficiales y tropa ¿Que corazón español no late
de entusiasmo ante la solemnidad de este acto? La emoción me embarga y
mal me deja expresar lo que deseo y lo que debo decir como Jefe que
represento aquí a la Infantería de Marina al honrarse hoy la memoria
de dos soldados de este cuerpo.
“ Esta respetable Junta,
a quien me dirijo, se aprestó a solicitarlos y recogerlos y a ella
debieron tener en auras elocuente manifestación de duelo y cristiana
sepultura.
Los nombres que en vida
llevaron a la posteridad pasan enaltecidos por la voluntad de nuestro
ilustre General en Jefe y de nuestro entusiasta general de distrito,
almas privilegiadas y generosas que propició siempre a cuanto puede
glorificar al soldado español, tanto honor han tributado a estos mártires
del deber, que bastó para llenar sus tumbas y para enaltecer a todos
sus compañeros.
Acción tan filantrópica y
distinción tan señalada, publicarlas debo, al publicar también mi
gratitud profunda en nombre de la Marina, del cuerpo y de las familias
de Rama y Cancela.
“Este fuerte, bendecido
con tanta solemnidad y erigido por iniciativa de un prestigioso Gral.,
por el patriótico desinterés de una valiosa empresa y por la
inteligencia del ilustrado cuerpo de ingenieros; en este fuerte,
cimentado en la tierra que dos héroes regaron con su sangre, desde
ahora tremolará bandera de la Patria inmortalizando los nombres de
Rama-Cancela al igual que en un buque de la Armada ondea siempre el
pabellón español, perpetuando la memoria del soldado Martín Álvarez,
último y heroico defensor del navío San Nicolás.
“Soldados: al regresar
hoy a la Historia de nuestro valor y disciplina una página tan
gloriosa, unid nuestras voces a los de nuestros admiradores y resuenen
potentes nuestros gritos de ¡viva España!¡Viva el General en Jefe!¡Viva
el general Echagüe!¡Viva la empresa de esta línea férrea!
El Sr. Longoria, con
marcada emoción, pide al Sr. Comandante, General se envíe a las madres
de los Soldados Rama y Cancela, copia certificada del acta de la
inauguración, expresa el deseo de que se le autorice una inscripción pública
a favor de dichas familias y pone a disposición del Coronel de Infantería
de Marina Sr. Pineda, la cantidad de cien pesos para cada una de
aquellas desconsoladas madres.
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