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Página de tukram
  
El Klan Verdeklaro
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Esta es la historia del WAAAGH!!! de Tukram Verdeklaro:



UNA HISTORIA SECRETA



 



En el tiempo en que Sigmar venció en la batalla del paso de fuego negro, ocurrió algo extraño en verdad, pero muy veraz debido a la nobleza y condición de Sigmar. Este es un relato oculto hecho después de la batalla por Kurgan Barbahierro:



 



Luego de romper las filas pielesverdes, atravesar sus defensas y masacrar a sus kaudillos, Sigmar y yo nos adentramos a las tierras enemigas y hallamos un asentamiento orco, en donde se encontraban unidades civiles verdosas, que aún intentaban luchar;  a nuestro paso caían como piedras, quedando solo un rastro de muerte y desolación orca, pero de pronto nos topamos a un orco grande en verdad, visiblemente débil y notablemente cansado, de inmediato nos dimos cuenta que no quería entablar lucha, mas bien ahuyentarnos. Entonces Sigmar descendió de su caballo, luego yo lo seguí; caminó hacia la bestia, estaba herida, a medida que se acercaba mi amigo, el orco se tornaba mas violento pero no tenia iniciativas de ataque, Sigmar apretó su martillo, al ver esto el orco se incorporó y dio un grito de guerra pero aun no se lanzaba al ataque, era algo inquietante por que suponía una trampa o algo similar.  Cuando Sigmar estaba a tres metros mas o menos, el orco no contuvo el ataque y sorpresivamente le dio un manotazo que lo hizo volar dos metros, pero aún se mantuvo inmóvil, parado en el mismo lugar, y eso es cosa que un orco en condiciones normales no haría después de tener a su rival caído, ahí yo arremetí contra él, fue increíble lo que paso; sin ninguna clase de arma, sin armadura, solo con sus brazos paro mi ataque tomándome del puño, y sí, también volé unos metros, pero él seguía sin moverse, solo bufia, gorgoreaba, y gritaba. Sigmar se incorporó y nuevamente levanto su martillo pero esta vez con furia, fue avanzado cada vez mas rápido hacia el, hasta lograr una carrera que nadie, ni él mismo podría detener, saltó y lanzo su mas fuerte ataque hacia el cráneo del orco, grande y de una piel ligeramente mas clara que la de un orco normal, pero increíblemente se repitió lo que ocurrió conmigo, aunque aquí hubo una gran diferencia, Sigmar empuñaba a Ghal Maraz, asesto el golpe con toda su fuerza de notable guerrero. La fuerza fue tal que al orco tomar del brazo a Sigmar quebró en dos su extremidad, dejando que el martillo siguiera su fatal recorrido, el orco soltó un alarido no de dolor, se sintió mas bien de lamento y se desplomó.



Sigmar se inclino ante el bruto caído y se quedo inmóvil observándolo, yo me acerque y descubrí en él un rostro de temor, de culpabilidad y presencié algo conmovedor, pero al mismo tiempo dantesco, el cuerpo del orco no era masculino y de el empezó a salir una pequeña figura verde, empapada con sangre y tierra; era un pequeño orco, sin duda diferente a los demás o eso creí ya que era de un  color verde amarillento aunque realmente no sabia si los orcos son así al nacer (aunque ahora se que no), terminó revolcándose y gimiendo en los pies de Sigmar, quien me miro fijo a los ojos y sin pronunciar palabra tomo al pequeño orco, lo envolvió en un estandarte de su raza y como si fuera un paquete delicado lo depositó en una de las alforjas de su caballo y monto en el, dirigió su mirada hacia mi y me dijo: Kurgan cualquier especie tiene derecho de vivir si es instruida y criada adecuadamente para vivir en paz, pero de esto no hablaras si no es conmigo!



Yo que aborrezco a los orcos, pero viendo a un  hombre extremadamente fuerte y sabio, además de ser un gran amigo acepte dar esa “Ayuda” a aquel orco. Solo pensé: ojalá no sea un  problema futuro para nuestro imperio. 



 



EL APRENDIZAJE



 



Luego de que la batalla terminó, Sigmar llevó al pequeño a las tierras de los humanos, donde encargo que fuera criado como un humano más. La protesta de la villa fue enorme, y nadie quería asumir la tarea asignada, Sigmar enfurecido, y con un discurso de pacificación entre las razas convenció a una noble mujer para que tomara al pequeño e hiciera lo mejor posible para su crianza. En ese momento la mujer llamada Sara levantó al pequeño en sus brazos y exclamó: te llamaras XEL que significa afortunado de los dioses y se retiró, Sigmar se quedó mirando la mujer mientras pensaba, en lo que estaba haciendo, un experimento peligroso pero así mismo de un gran resultado si terminaba exitoso “PAZ ENTRE RAZAS”.



Xel fue creciendo con el cariño y la dedicación de Sara, recibió educación como un niño humano normal, aprendió a hablar en lengua común, lo que hizo que fuera un orco amable, e inteligente, recibía muchas burlas de sus amigos, no por ser un orco, sino por ser un orco “Albino” como lo llamaba la gente del pueblo, su nobleza solo era comparada con su tamaño, que sobresalía entre todos los niños de la escuela.



Sigmar de vez en cuando lo visitaba y compartía tardes enteras con el, contándole historias de viejas batallas y grandes ejércitos, cuando el preguntaba como había llegado a la villa, Sigmar cambiaba de tema rápidamente, cosa que Xel notaba pero no insistía.



Pronto llegó la juventud de Xel, y Sigmar en persona venía por el para llevarlo de campamento un día o dos, y en este tiempo le enseñaba todo el arte de la batalla, entre juegos le enseño a crear estrategias de combate, fue tanta la devoción que Sigmar puso en Xel, que le enseño a pelear con el mismo Ghal Maraz, Xel llego a apreciar a Sigmar como a un padre, jurando lealtad a el por siempre. Entonces Sigmar le dijo: Tu tendrás que regresar con los tuyos y según sus creencias también lo enfrentarás, deberás vencer y cuando lo hayas hecho y los hordas te sigan intentaremos hacer un pacto de paz entre nuestras razas.



Luego de esto, Sigmar le enseño a Xel todos sus conocimientos acerca del comportamiento y la cultura de los orcos. Xel quedó sorprendido al ver semejante barbarie y maldad, Asintió y prometió hacer su mejor esfuerzo para lograrlo, Sigmar enviaba cada cierto tiempo grandes guerreros de su confianza para que enseñaran a Xel el arte del combate cuerpo a cuerpo, los avances de la ingeniería, estrategias y demás cosas relacionadas con el combate, pero el mismo ya casi no venía, y Xel cada vez estaba más triste.



Llego el tiempo en que nadie volvió a visitar a Xel a la villa, pero él no se atrevía a salir de ella para buscar a su mentor debido a la advertencia que Sigmar le diera: No salgas de esta villa podrías ser confundido con algún orco común y tendrías demasiados problemas para tu vida.



 



DESCUBRIENDO LA FUERZA ORCA



 



Así transcurrió un buen tiempo, y Xel solo añoraba ver a Sigmar.



Un día Xel estaba meditando, sentado en el centro del pueblo, cuando un alboroto comenzó, y los pueblerinos corrieron, a sus casas, de pronto vio a un orco mucho más oscuro que él y del mismo tamaño, que entraba con una mujer prendida de su garra, ella colgaba de una sola pierna y estaba tan ensangrentada que su rostro no se reconocía. Xel al ver esto recordó todo lo que Sigmar le enseñó acerca de los orcos comunes y brutos, de manera que no se asustó, se levantó y fue hacia él. El orco negro en su armadura sintió una gran curiosidad de ver a un orco de su tamaño, de un color bastante claro para cualquier tipo de orco y además vestido de humano. Luego de observarlo por unos segundos soltó una carcajada y le pregunto:



Tu kien ser, de tanto comer mataz te aklaraste?



Y luego volvió a reír, mientras reía otros cinco orcos de menor tamaño salieron del bosque y se pararon tras el orco mas grande, y de igual manera, miraron a Xel y rieron.



Xel solo no observaba a los orcos, también analizaba sus vestiduras, su comportamiento. Después de todo, eran los primeros orcos que veía en su vida. Luego de esto le respondió:



Soy Xel y no, no me he aclarado, mas bien ustedes se han oscurecido al igual que sus conciencias.



Los orcos al escucharlo hablar, con un tono muy “humano” solo pudieron reír más fuerte, al terminar sus carcajadas el orco le dijo:



Yo mas bien kreo ke tu ser sirviente de humanoides, no saber pelear y por eso no valer nada entonces morir!!



En ese momento e orco descargó un ataque con su hacha sobre Xel. Para el fue realmente fácil esquivarlo y poniendo un pie en el arma que por la fuerza se clavó en el piso le dijo:



Yo no soy igual a ustedes, váyanse en paz y salvaran sus vidas.



Esto enfureció al orco negro, y con una gran fuerza levantó el hacha diciendo:



Si, tu no zer igual a nosotros por que tu eztar muerto!! 



Y arrojándole el cuerpo de la mujer que tenía en la otra garra se puso en posición de combate.



Xel al recibir con una gran fuerza el cadáver de la mujer de inmediato reconoció su ropaje, ese vestido, ese color, ese aroma entre mezclado de flores y sangre, era Sara, su madre putativa, su pilar en la vida, se fue llenando de algo que nunca había sentido, de una furia animal, de una barbarie sin limite, por poco pierde la razón, sintió la herencia orca, el amor por la batalla el gusto por la sangre. Depositó el cuerpo sin vida de Sara en el suelo, y tomó posición de pelea,



Los otros orcos rieron fuertemente y también se alistaron para la pelea, pero el orco negro les dijo que se apartaran, que él solo podría con este



“Pálido”, (después de todo matar a un orco inteligente y pálido le daría algo mas de reputación ante sus secuaces) y así lo hicieron.



Xel se quedó quieto, mirando, analizando a su enemigo, con la astucia de las enseñanzas de su mentor combinadas con los deseos y la fuerza orca, él esperó por su enemigo.



El orco negro lanzo un grito de guerra que se escuchó a distancia, corrió hacia Xel y abanicó su hacha varias veces, consiguiendo impactarlo en un hombro, Xel cayó de rodillas y entendió de la fuerza que un guerrero orco pone en un combate, mientras tanto el orco negro se volteaba con las manos extendidas hacia sus camaradas que solo reían, Xel se puso de pie. El orco arremetió de nuevo pero esta vez con otra maniobra con su hacha, la hizo girar en con una sola mano, luego la bajo y la tomo con la otra y con esta la subió, cuando ya estaba al alcance el cuerpo de Xel la tomo con sus dos garras y asestó el golpe, pero algo pasó, como si ya esto le hubiese pasado a Xel, como si ya lo hubiese vivido, entendió la maniobra y antes de que el hacha tomara impulso Xel hizo un movimiento extremadamente veloz y tomo de los puños que sostenían el hacha en alto al orco negro, dejándolo sin fuerza, con la guardia completamente abierta y quedando nariz con nariz, Xel le sonrió al orco negro, este sintió miedo, lo que hizo que vacilara en su ataque, Xel aprovecho esto y asestándole un tremendo cabezazo lo hizo retroceder mientras él quedaba con el hacha en sus manos, el orco retrocedió unos metros, sobandose su cabeza y gritando con más rabia que fuerza, le arrebato el hacha a uno de sus seguidores y se puso en guardia, en ese momento Xel recordó uno de los movimientos favoritos de Sigmar, empezó a correr hacia el orco cada vez más rápido, hasta tener una gran velocidad, saltó y abanico el hacha hacia l cabezota del orco negro, este de gran experiencia en batallas intento hacer un bloqueo con su hacha, pero la técnica de Xel en este movimiento era igual a la de Sigmar, y poniendo todo el peso de su cuerpo en el golpe, partió en dos el hacha del orco negro e incrustando la suya en el cráneo de su enemigo. El orco negro no pudo ni siquiera dar un último aliento ya que la cabeza quedó partida en dos partes de manera vertical. Al ver esto, los otros orcos entraron en confusión y salieron huyendo, Xel alcanzó a lanzar su hacha contra uno de ellos, hiriéndolo en un brazo, pero el orco logró huir, Xel quedó solo y en un silencio profundo mientras resoplaba de éxtasis.



Por fin Xel entendió su naturaleza, su sed por la batalla, pero aun así no podía olvidar tantos años de buen trato, así que tomo a Sara en sus brazos, en medio de las miradas atónitas de la gente que salían tímidamente de sus casas se internó en el bosque para sepultarla.



Luego de esto regresó a la villa, tomó del cadáver del orco negro su armadura y su hacha, y sin decir palabra salio del pueblo que lo vio formarse. Todos quedaron inmersos en un silencio de tristeza, no por que Xel partiera, sino por el futuro que le esperaba.



 



LA ENMANCIPACION



 



Xel salió de la villa por la misma senda que tomaron los orcos al huir, pensó que podría ser más segura, al cabo de una hora de recorrido escuchó un sonido muy fuerte, era el sonido de la batalla, de manera cautelosa se acercó y vio a los orcos en combate con humanos, de los que reconoció a un maestro de espadas, sin titubear corrió hacia ellos y de un empujón muy fuerte separó a los orcos, que al verlo sintieron mas pánico que la primera vez, ellos intentaron salir corriendo, pero Xel les gritó: Si corren será lo último que harán, si escuchan podrán vivir.



Los orcos quedaron petrificados mirándolo, en eso los humanos aprovecharon y se lanzaron hacia ellos, Xel de un fuerte manotazo los hizo retroceder, ellos quedaron confundidos, sobretodo su maestro que sintió un aire de traición. Xel se dirigió  a el y le dijo:



Recuerda lo que el maestro Sigmar nos enseño, “Paz entre Razas”.



El veterano guerrero le respondió:



Eso es un sueño, además inalcanzable y ahora menos que Sigmar se ha ido al oeste hace un tiempo y no ha regresado.



Xel entendió por que Sigmar no había regresado más, pero aún con la convicción en el, respondió:



No importa si el maestro no está, nosotros podemos cumplir su deseo.



El humano no se inmutó, mirando sus ropas y con tono más agresivo dijo:



Sueños son sueños, y al parecer tu ya no estas de nuestro lado.



Y al decir esto se abalanzó sobre Xel, que  bloqueo su ataque, y aunque sintió el deseo y el poder de desmembrarlo lo único que hizo fue darle un golpe tan fuerte que voló unos metros cayendo inconsciente, al ver esto los otros orcos sintieron alegría de que un nuevo jefe viniera a rescatarlos y se pusieron de nuevo en guardia, los humanos también lo hicieron, pero Xel les dijo en voz muy fuerte y para todos:



Por hoy se hará el deseo de Sigmar



y se volteó hacia los orcos gritándoles “nosotros nos vamos”, estos se confundieron no sabían que hacer, pero Xel dio un alarido que disipo sus ganas de no entender y caminaron tras el hasta internarse al bosque, los humanos confundidos, pero aliviados por no tener que enfrentarse en un combate a muerte y con su líder caído los dejaron marcharse.



Luego de estar en el bosque Xel les pidió a los orcos que lo llevaran a su campamento, ellos no querían por que el señor de la guerra que se encontraba allí los mataría si llegaban sin su jefe y además con un orco que jamás nadie había visto. Pero Xel de una manera muy agresiva Insistió, amedrentando a los orcos que aceptaron llevarlo



 



 



LA LIBERACION DEL CLAN



 



Al llegar al campamento Xel estaba admirado de ver tantas cosas y seres nuevos, casi lo arrolla un orco montado en un jabalí loco, mientras caminaba veía pequeños seres verdes que con solo mirarlos se escondían en la basura, de huecos en el piso veía entrar y salir figuras parcelas o orcos, pero mas pequeños y con muchos dientes, cuando Xel ya se había adentrado lo suficiente ahora era a el quien miraban con desacierto y confusión. Xel caminó hacia una tienda grande donde se dirigieron los orcos que lo acompañaban en medio de las miradas furtivas de esas criaturas extrañas, que estaban asombradas de ver a un orco de ese tamaño y color.



De repente salió un orco supremamente grande de la tienda, con armadura pesada y oscura gritando insultos a media lengua y preguntando en donde se encontraba el guerrero que estaba loco, al dirigir su mirada hacia el se callo y lo analizó de arriba hacia abajo después de esto le dijo:



“Tu ser extraño en verdad, según estas nenas, kreer que tu ser el kafre legendario, pero yo no”



Xel no tenía idea de lo que estaba hablando ese orco grande y tosco, pero respondió:



Yo solo soy Xel, y quisiera que habláramos de la posibilidad de vivir en paz con los humanos



El orco como era de esperarse lo miro fijamente y soltó una carcajada, que fue seguida por todo el campamento.



El orco aun riendo le respondió:



Yo soy grimgaz y ahora saber que no eres el kafre, el venir a comandar la horda contra los humanos, no a jugar con ellos.



Inmediatamente ordenó a unos orcos que lo apresaran mientras entraba de nuevo a su tienda, cosa que no pudo terminar de hacer ya que uno de los orcos que había mandad cayó en la entrada interrumpiéndole el paso.



Enojado se volteó y vio como Xel despachaba a otro orco con un fuerte golpe en la cabeza.



Ya serio le dijo a Xel:



Tu poder comandar una de mis unidades hacia la guerra, tener lo que necesito.



Pero Xel respondió



Ya lo dije, no quiero pelear contra nadie. Solo deseo que tengamos una vida en paz.



El orco enfurecido gritó “entonces tu morir” y se abalanzó hacia Xel, él intento parar su ataque, pero el jefe orco estaba muy experimentado en estas situaciones y logro golpearlo haciéndolo retroceder con un fuerte dolor en su cabeza, Xel comenzó a sangrar, el Grimgaz había logrado impactar con  el mango de su hacha a Xel causándole una herida grande, pero se sorprendió ya que no era su intención golpearlo, deseaba romperle el cráneo y Xel había logrado desviar su ataque. Todos los espectadores enmudecieron y vieron con admiración al orco recién llegado, nunca nadie había podido parar un ataque de Grimgaz, después de todo por eso era el jefe. Xel se incorporó, emitió un grito de guerra y se puso en guardia, Grimgaz se enfureció aun más, se sintió retado por un desconocido, y no quería quedar mal ante sus seguidores, retomo el ataque, Xel entendió que no podría intentar parar ataques ahora la lucha era a muerte.



Sonaron las hachas de los dos brutos entrelazándose en fuertes choques, cada uno recurría a sus mejores técnicas, pero no lograban herirse entre sí, todas las criaturas que observaban están en silencio, hasta los jabalís dejar de bufar, Grimgaz se detuvo para analizar a su oponente, Xel solo recordaba todas las técnicas que había aprendido de los humanos y como combinarlas con lo que estaba viendo, entonces Grimgaz emprendió una carrera contra Xel, este ya conocía de memoria ese movimiento y se adelanto en carrera también para no permitirle tomar la suficiente fuerza, fue un choque  que tronó por todo el campo, ambos cayeron de espalda pero se levantaron rápidamente, Grimgaz comprendió que Xel no era un rival normal, y se enfureció hasta la locura, los demás orcos empezaban a mostrar cierta simpatía hacia Xel, no podía permitir que su superioridad fuera cuestionada, entretanto Xel  aprovechó ese momento de duda de su enemigo, corrió hacia Grimgaz con el hacha en alto, Grimgaz que conocía esa maniobra a la perfección esperó, ya sabía como detenerla y contraatacar con un fatal golpe, se sintió muy confiado, pero Xel hizo algo que no esperaba, arrojó su hacha contra Grimgaz con toda su fuerza, protegiéndose con su hacha desvió el arma, pero Xel tenía una sorpresa, en su carrera mientras le arrancaba el hacha a otro orco de la mano giro en el aire como en el lanzamiento de una bala, aprovechando todo su impulso y su fuerza soltó el hacha hacia Grimgaz, partiendo en dos su casco en incrustándose en la cara del jefe orco, este callo pesadamente al suelo, hubo un silencio corto por que algunos orcos que no simpatizaban con Grimgaz gritaron de alegría, pero de repente un chamán orco apareció y viendo a Grimgaz muerto, le dijo a Xel:



Ahora quien nos guiara a la batalla, acaso serás tu?



Xel solo respondió:



Yo no quiero más guerras, y quien quiera me puede seguir, formaremos un clan donde no haya que preocuparse por morir en cualquier momento, y toda clase de ser será recibida en paz



 El chaman riéndose y con voz ofuscada le dijo:



 Los pielesverdes no saben vivir en paz nuestro destino es la guerra, maldito serás y todos lo que a ti te sigan y tu clan será identificado por donde vaya, el color de tu piel será su señal.



Después de decir esto, lanzó un hechizo y se fue montado en un jabalí.



Xel gritó y su voz resonó en todo el campamento diciendo: “me voy y quien quiera seguirme será bienvenido”, comenzó a caminar saliendo del campamento, hubo mucho titubeo y duda entre los otros pieles verdes, pero tomando su equipo, un gran número se le unió y marcharon a través del bosque.



 



EL INICIO DEL CLAN



 



Xel guió a su nueva gente hacía tierras tranquilas, encontró un lugar especial entre el monte grimfang y la montaña jorobaza donde levantaron inicialmente un campamento, luego se convirtió en villa y ahora es un fortín orco, como el tiempo pasó y solamente se veían entre ellos no notaron que el color de la piel de los demás orcos y goblins que siguieron a Xel se fue aclarando, solo  fue cuando de una cueva salieron unos goblins nocturnos montados en garrapatos que lo notaron, Xel los capturó y convenció de que se unieran a su clan, ellos a medias aceptaron, como no si eso les garantizaba seguridad.



Mientras pasó el tiempo Xel enseño a los demás pieles verdes el arte de la guerra que Sigmar le enseño, y los otros le dieron la instrucción de la batalla orca, complementándose así y formando un clan excepcionalmente fuerte para la batalla, aunque no la desearan era mejor estar preparado.



Mucho después empezaron a recibir ataques de diferentes razas, pero por su fuerza y destreza siempre salían victoriosos, inclusive hubo una batalla contra un grupo de demonios que dejó muy pocas bajas. Cada vez era mas común que razas extrañas pasaran por sus tierras terminando en combates, a Xel no le agradaba esta idea, entonces un día dijo a su pueblo:



Solo hay una manera de lograr paz en esta tierra, y es hacer una alianza, hoy parto a el oeste a buscar a mi maestro y sabio amigo Sigmar y con el lograremos nuestro objetivo  



Cuando montó su jabalí, y al alejarse de su clan fue que notó lo grande que era y lo bien que se llevaban sus pieles verdes, de manera que se alejó tranquilo y nunca mas se supo de el.



 



NATURALEZA DE LOS PIELES VERDES



 



Es la época del emperador Karl Franz, el klan de Xel ahora se hace llamar el Klan VerdeKlaro de Xel, y mucho de su creador se ha perdido, de hecho hasta el color de sus integrantes se ha obscurecido, hay peleas por poder, mucho de la naturaleza salvaje ha salido a flote, el amor por la guerra ha ganado espacio, todo parecía que iba de mal en peor, pero un día luego de la última derrota con los humanos nació un niño de piel clara, y fue llamado Tukram, a medida que crecía irradiaba la misma fuerza e imponencia de Xel, tanto así que los chamanes dicen que es su reencarnación, ahora es la esperanza de los verdeklaro, es tanta la devoción hacia Tukram que los pielesverdes se han vuelto un poco mas pálidos de nuevo y la fe renació en el que ellos llaman la encarnación de Xel Kebr?orcos.



Tukram ya contaba con los diez años cuando un día y de repente una excursión humana entró en el asentamiento orco, cuando los ejércitos libraban una batalla contra los Skavens, encontrándolos sin mucha protección y arrasaron con la aldea tomando prisioneros a los mas altos cabecillas orcos que encontraron, fue capturado el chaman, el jefe de los jinetes de jabalí, y por poco el chaman goblin nocturno quien despareció en la entrada de su gruta antes de que los humanos pudieran seguirlo, pero por último y con gran sorpresa a Tukram.



Fueron conducidos a la fortaleza del imperio donde como esclavos los hicieron trabajar en los más fuertes trabajos, maltratados pasaban el tiempo recogiendo o destrozando grandes y pesadas rocas, la único motivación de los orcos era que estaban al lado de Tukram que según ellos era la salvación del Klan.



En las noches y en los ratos libres, el chaman enseñaba a Tukram algo de magia, y Trinuk el Orco que comandaba las huestes de jabalís daba a Tukram clases para montar y luchar, Tukram practicaba en las noches con los caballos, aunque estos quedaban muy casados gracias a su peso. Tukram fue aprendiendo las técnicas de ambos orcos a medida que el tiempo pasaba y debido a las labores se hacía más fuerte.



Ya Tukram contaba con los 19 años, y un día festivo de los humanos hubo una cabalgata en la que los herreruelos hacían gala de sus aptitudes en la monta de corceles muy bien adornados, en el momento el hijo de un conde cabalgaba con su novia al lado cuando de repente el caballo de la mujer se asustó y salió despavorido y sin control, de nada sirvió el esfuerzo de los nobles para atajar al caballo que salió en una carrera incontrolable y mortal, ya que si encontrara enfrente a alguien, sería pisado por el corcel. Toda la gente se apartaba al paso del caballo pero nadie podía hacer nada, dirigiéndose a un abismo, en la ruta del animal se encontraba Tukram, quien estaba desprevenido por que no le gustaban los asuntos de los humanos. De un momento a otro los capataces corrieron de un lado a otro dejando a Tukram en frente del caballo, éste sin titubear y tratando de salvar su comenzó a correr hacia atrás mientras se apartaba hacia la derecha, observando que si permití que la cabalgata continuara, uno de sus queridos caballos moriría, entonces decidió correr a la par del caballo, ayudándose de las mismas ancas del animal y de un ágil salto para un orco de su tamaño, Tukram aterrizó en el lomo del caballo dándole un fuerte golpe a la muchacha que sorprendida por tener a una bestia de es tamaño pegada tras el perdió el sentido, para Tukram no fue difícil detener al caballo, claro que con el peso sorpresivo el solo lo iba a hacer, todos enmudecieron pensando que Tukram lo había hecho por salvar a la joven, sin dar un agradecimiento, el novio de esta tomo a la joven y se marchó, cosa que Tukram ni siquiera notó por que estaba tratando do calmar al caballo.



 



 



UN CAMBIO DE SUERTE



 



En un debate en la cúpula militar de los humanos, se discutía acerca de la importancia de implementar y mejorar los laboratorios de los ingenieros, allí se encontraba el hijo del noble a quien Tukram salvara a su novia días atrás, hablaban de todo referente a la construcción y las pruebas de nuevo armamento que últimamente habían causado mas bajas que un encuentro con orcos. Estaban mirando con que maquinaria podrían levantar unas vigas y armar polvorines cuando el joven noble pensando en dar una retribución a Tukram por el salvamento de su novia reduciendo su trabajo propuso que fuera el orco quien hiciera el trabajo, argumentando que estaba acostumbrado a llevar cargas mas pesadas y además que si tenía la fineza de montar un caballo como no podría llenar unos barriles con pólvora, los demás humanos pensaron en los pros y contras, decidiendo que así se haría, eso también les reducía trabajo de crear maquinas par levantar vigas.



Así un DIA llego el capataz llamo a Tukram diciéndole que se iba a librar por un tiempo de sus latigazos, pero que pronto volvería y que el lo esperaría con ansias, el chaman le sonrió a Tukram le dio un consejo; hazte amigo de los humanos, eso haría Xel y le dijo adiós, sabía que era el comienzo de la prosperidad del Klan.



Tukram llegó a la escuela de ingeniería donde trabajó con un ritmo que sorprendía a los humanos, tanto que les causaba admiración a los científicos de aquella escuela. Luego de un tiempo los trabajos finalizaron, pero por su aparente docilidad, los científicos pidieron que Tukram no abandonara la escuela ya que les podría ser de ayuda levantando cajas de balas de cañón y cosas similares, esto fue aceptado.



De esta forma Tukram aprendió la magia de la pólvora y la estrategia militar, dándose a querer por los humanos, pero algo pasaba en su interior, estos piel rosada tampoco le eran del todo desagradables



 



 



 



LA RETOMA DEL PODER



 



Para Tukram fue mas fácil la vida desde que llego a la escuela de ingeniería, inclusive el joven noble le dio algunas clases de monta en caballo y técnica de espada, tomándole algo de aprecio al orco, siempre lo llevó a campo abierto con el fin de que recordara su naturaleza, eso si muy bien encadenado, un orco del tamaño y fuerza de Tukram no podía ser menospreciado y dejado sin la menor seguridad.



En día estaban practicando enfrentamientos con vara, al joven le gustaba hacerlo con Tukram ya que esta mole de músculos representaba un reto grande,  cuando de repente hicieron presencia unos guerreros Skavens. La batalla no se hizo esperar, el muchacho con su espada estaba despachando a dos hombres rata mientras tanto Tukram observo que los humanos estaban distraídos, pensó en huir y lo pudo haber hecho, pero algo dentro de el lo hizo regresar y con las cadenas que amarraban sus brazos comenzó a pelear al lado del joven, quien quedó sorprendido pero satisfecho, Tukram aplastaba a estos pequeños seres, y por ultimo como si estuviera poseído por una zeta zombreroloco, comenzó a girar y con su cadena derribó una gran cantidad de Skavens haciéndolos huir. Terminada la batalla, el humano le preguntó a Tukram el por que había ayudado en lugar de huir, Tukram le respondió que el fundador de su Klan un orco inmenso en poder y sabiduría solo buscaba la paz entre las razas, y el creía firmemente en sus ideas. El noble miró fijamente a Tukram le quito las cadenas y le dijo que era libre, pero Tukram respondió:



No me puedo ir sin mis amigos, puedes liberarlos también?



El joven sorprendido de ver esa lealtad en un orco, le explicó que no era posible, que el solo hecho de dejarlo ir le representaba un problema muy grande a el como para andar liberando otros dos orcos.



Tukram respondió:



Entonces no tengo mas remedio que regresar por ellos, lo haré de noche para no causar una guerra



Y se alejo corriendo por el bosque hasta desaparecer.



 



EL RENACIMIENTO DEL KLAN



 



Tukram con los pocos recuerdos que le quedaban encontró el camino de regreso a su aldea, caminó por varios días hasta que encontró el arrollo que pasaba por su pueblo, lo siguió, sabía que al bajar la colina negra, encontraría su destino. Siguió hasta el atardecer. En el pueblo luego de esos nueve años de mala fortuna, el atardecer traía un nuevo ritual, los nuevos chamanes hacían cantos para que gorko y morko les sonrieran,  el sol comenzaba a esconderse detrás de la colina negra, la sorpresa mas grande la recibió el hijo del chaman cautivo, quien observando como caía la tarde tras esa colina fue dejando ver una silueta que caminaba hacia ellos. Grito al chaman y todos voltearon a mirar, mientras el sol caía comenzó a aclararse la silueta de un orco grandísimo que caminaba hacia ellos, la silueta comenzó desde la cabeza hasta el torso y luego las piernas. Cuando el sol se oculto Tukram llegaba a casa, atónitos al ver el color de su piel lo reconocieron y comenzaron a gritar de jubiló, gorko y morko los habían escuchado.



Toda la noche fue de fiesta y celebración, dando gracias a los dioses hermanos, pero Tukram solo pensaba en rescatar a sus amigos. La mañana llegó y de inmediato Tukram alistó las pocas tropas que había, y viendo esto dijo:



Necesitamos entrenar para recuperar a nuestro chaman y al mas veterano pero excelente guerrero del fortín humano



 Los orcos se miraron entre sí y pensaron que Tukram estaba loco, quien entraría a un fortín por dos orcos viejos, nadie!



Tukram se dio cuenta del descontento, y empezó a recordarles las enseñanzas del gran Xel, mientras esto sucedía a los orcos les pareció que era el mismo Xel quien hablaba y se llenaron de fuerza, dando gritos de batalla dijeron VAMOS!!, pero Tukram solo respondió:



Si, pero primero hay que entrenarnos y multiplicar nuestro número.



Los orcos callaron y al ver que Tukram no estaba tan loco rieron y volvieron a gritar.



Tukram enseñó a sus orcos el arte de la guerra humana, las estrategias, las construcciones, y su forma de pelear; haciendo del Klan Verdeklaro los orcos mejor preparados para el kombate que se haya visto antes. Y en estos momentos están incrementando su número para su gran batalla contra el fortín humano.



 

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