***21 FEBRERO 2004*** Ciertas exequias enterradas en Turkía (Fco. Javier Agulló Canda. Hno. del Cabo 1º Vicente Agulló Canda)
El pasado día 14 de Febrero llegué a casa después de llevar toda la semana dedicada a mis estudios y me encontré a mi madre sentada en la cocina llorando. Me fijé en que al lado suya había un sobre proveniente del ministerio de defensa. Me acordé en ese momento de el "ínclito de Trillo y de sus Aldáteres". Esta vez era una carta procedente de uno de sus aldáteres, nada más y nada menos que Jiménez Ugarte. La carta venía como a desmentir o corroborar la existencia de exequias enterradas en Turkía, noticia que ya llevaba unos días en la prensa.
Gracias!!, gracias por estar tanto con nosotros señor Jiménez Ugarte. Yo no sé y me gustaría que tuviera usted la decencia de decirme porque tienen que esperar a que la prensa se entere de las cosas para luego tener, POR OBLIGACION, que decirnoslo a nosotros.¿Cuanto y qué nos faltará por saber?,estoy seguro que aún siendo en realidad como ustedes no se cansan de afirmar: (a pesar de no haber concluído la investigación) error humano, tripulación sin gota de alcohol, etc.Aún en el caso de que fuera así es evidente que ustedes han cometido injusticias gravísimas y demostrables en el posaccidente.
Sólo me gustaría decirle, señor Jiménez Ugarte, que por favor si existen más datos que crea usted de provecho para las familias que nos lo haga saber ya. No hace falta que salga primero en la prensa como ocurrió con el accidente en sí. Le facilito mi número de teléfono personal por si cree usted que tiene algo que decirnos a los familiares(606676723). Le garantizo que puede usted llamarme y conversar conmigo, yo no estoy ni salido de tono ni manipulado por el dolor ni politizado ni le pienso insultar.Yo sólo quiero saber todo lo que ustedes saben sobre mi hermano, como murió, donde están sus restos, porqué murió y cuáles son los responsables de su muerte (aunque usted se encuentre entre ellos).
***18 FEBRERO 2004*** Tragedia anunciada y avisada (ANTONIA MARQUEZ ANGUITA. Amiga de Badajoz )
Este país sigue adormecido a base de escuchar doctrinas de un Gobierno que ocurra lo que ocurra no asume responsabilidades; de un Gobierno que apoya una guerra en contra de la opinión ciudadana, con argumentos hoy invalidados y sin darnos explicaciones; un Gobierno que lleva a sus espaldas la muerte de 62 militares, de no sé cuántos civiles enviados a esa guerra injusta y desproporcionada; de un Gobierno que ataca a los cineastas y a la libertad de expresión utilizando las víctimas de ETA; de un Gobierno que no condena otras como las padecidas por menores a manos de curas, políticos o de quienes ellos piensen que no son rentables; de un Gobierno que ha pasado de la mayor tragedia de nuestras costas y playas; de un Gobierno que tiene al país en las más altas cotas de inseguridad ciudadana a causa de una escandalosa reducción de plantilla de esos cuerpos de vigilancia.
Todo esto lo estamos padeciendo en otras ciudades y lo ocurrido en la barriada de Suerte Saavedra era una tragedia anunciada, y no es justo matar al mensajero. Los pocos números que actualmente cubren nuestros barrios son trabajadores que están bajo unas órdenes y si les mandan a la avenida Ricardo Carapeto a poner multas, (según la estadística se lleva la palma en estas cuestiones) en vez de vigilar otras cosas, pues no tendrán más remedio que hacer lo que otros disponen. Esperemos que sea la última tragedia que ocurra de tan graves consecuencias, ya que las carreras de coches, los conductores sin carné, las velocidades inadecuadas son habituales en determinados barrios de nuestra ciudad y de eso no son ajenos quienes llevan años vendiendo un producto que la mayoría de nosotros no consume
***13 FEBRERO 2004*** El Yak-42 y las FAS (Javier Jiménez-Ugarte. Secretario general de Política de Defensa)
No quiero polemizar con todo el contenido de la carta de Carlos Perla Muedra El error humano del Yak-42, aparecida en EL PAÍS del 23 de enero, y que he vuelto a ver publicada en El País Semanal del pasado día 8 de febrero. Responde, sin duda, a las propias convicciones personales del firmante.
Sin embargo, y en defensa de este ministerio, tengo que rechazar frases tan injustas como la que dirige a la "cúpula militar", que define como "lobos disfrazados con piel de cordero".
También quiero expresar mi desacuerdo con su acusación no sólo de "falsedad", sino de "perversidad" a este departamento, y reiterar, una vez más, que en los centenares de militares, y algunos civiles como yo, que estamos dedicados a esta trágica cuestión no ha habido nada más que el firme propósito de apoyar a los familiares de las víctimas y de conocer la verdad de lo sucedido.
Por último, y aunque sea sólo con carácter personal, estoy convencido de que el comandante médico Felipe Perla Muedra (q. e. p. d.), con la clarividencia que da el más allá, comparte mucho más este juicio positivo mío sobre sus compañeros militares que los negros pensamientos del general Escobar, antes de su ejecución, citados en la carta de su hermano Carlos.
***8 FEBRERO 2004*** Un mínimo de dignidad (Fernando Fortun Esquifino .Soldado de ASPFOR V)
Hasta ahora, cuando me preguntaban cuáles eran mis sentimientos con respecto a la polémica levantada tras el accidente del Yak 42 contestaba con un lacónico: "estoy decepcionado". Ahora acabo de enterarme que mi capitán, mi cuñado o cualquiera de los otros 60 compañeros, algunos amigos, y casi todos conocidos durante los diez días que duró el relevo, pueden haber sido enterrados lejos de su patria. En estos momentos no sólo estoy decepcionado sino harto de tener un ministro tan incapaz de ocupar el cargo con un mínimo de dignidad.
***25 ENERO 2004*** Los médicos del Yak-42 (Rosario Benítez Maudes.Viuda del comandante José Fernández)
Ante lo dicho por el secretario general de Política de Defensa (señor Ugarte) en una entrevista, en la que respondía que a los 10 días del siniestro todavía quedaban restos humanos en la zona, pero que eso no impidió las identificaciones, no me queda más que expresar mi indignación ante el trato que recibieron nuestros familiares fallecidos en el accidente, y el intento de tomarnos el pelo día a día con informaciones que no se corresponden a la verdad.
Si los familiares teníamos dudas sobre a quién habíamos enterrado, el señor Ugarte las ha acrecentado. Además, entre los médicos que se desplazaron al lugar de la tragedia no había ningún forense, porque en el Ejército no existe esa especialidad, según ha reconocido él mismo.
Entre las titulaciones que poseen dichos médicos, está el título de médico de vuelo del jefe del equipo, que se obtiene después de un cursillo de una duración aproximada de tres meses (de temas de fisiología), la especialidad de medicina aeroespacial de otro médico (en la que se estudian los efectos que produce en las personas el medio aeronáutico y espacial). Los dos anatomopatólogos que les acompañaron están actualmente estudiando un curso de Antropología Forense en Madrid, me imagino que para poder afrontar con más seguridad un caso similar.
Dichos médicos serán excelentes en sus especialidades, pero no se les puede considerar forenses ni especialistas en necroidentificación, y menos aún capacitados para reconocer con garantías a 62 personas en un tiempo récord de 36 horas sin haber realizado pruebas de ADN ni placas dentales. (En otros casos similares tardaron semanas.)
Por si alguien no lo sabe, en este accidente había, según la televisión y la prensa turca, más de 30 calcinados (el gobernador turco de Macka dijo que iba a ser imposible reconocerlos). Tampoco se siguieron los protocolos de autopsias que se llevan a cabo en catástrofes aéreas: operaciones de recogida de personas y objetos realizadas por un equipo de especialistas, reportaje fotográfico y de vídeo del lugar del accidente antes de levantar los cadáveres; por supuesto, una foto de cada fallecido, que es lo que se realiza en cualquier autopsia, etcétera.
Después de lo expuesto anteriormente, pregunto a los médicos: ¿cómo accedisteis a ir en esas condiciones, sin posibilidad de realizar una correcta identificación de muchos de ellos? Eran vuestros compañeros, ¿tan poco os importaban ellos y sus familias? ¿ Podéis conciliar el sueño?Sólo me queda preguntar: ¿qué o a quién hemos enterrado?
***23 ENERO 2004*** El error humano del Yak-42 (Carlos Perla Muedra.Hermano del comandante médico Felipe Perla)
A medida que va pasando el tiempo aparece el error humano del piloto como la causa final más probable del error en el rumbo que le dirigió a las montañas. Un error humano, los médicos lo conocemos bien, no está exento de responsabilidad no sólo del médico, sino también de la institución sanitaria para la que trabajamos, responsable de disponer de todos los medios suficientes para garantizar la salud y adecuada atención que evite errores. Pero los familiares no esperábamos tanto deshonor y deshonra por parte de un Gobierno de lobos disfrazados con piel de cordero y de su cúpula militar. Un ministro de Defensa que asegura que el avión viajaba en perfectas condiciones técnicas falta a la verdad cuando él mismo entregó al Parlamento el documento de la revisión del avión 48 horas antes, "todo OK", incluida la revisión de la caja negra, estropeada desde semanas antes. Un documento evidentemente falso elaborado por una compañía de piratas aéreos, por una tripulación cansada con exceso de horas de vuelo y probablemente ebria, en los que el Gobierno confió la seguridad de mi hermano.
Pero esto no es suficiente para dimitir y crear una comisión de investigación parlamentaria. Una cúpula militar que miente y falta al honor de sus compañeros fallecidos cuando niega haber tenido conocimiento "verbal o escrito" de denuncias previas que afectaban a la seguridad de los vuelos, puesto que el jefe del Estado Mayor para la Defensa, además de las 14 quejas ya denunciadas, tuvo conocimiento de las graves deficiencias del vuelo de regreso anterior al siniestrado, que traía a la primera parte del contingente de ayuda humanitaria, ASPOR IV, en Kabul y de militares destinados en Manás como parte de la alianza con EE UU en la Operación Libertad Duradera, no humanitaria, sino en misión de apoyo de la guerra.
"Nunca podía esperar tanta falsedad y, sobre todo, la agravante de perversidad", dijo el general Escobar antes de su ejecución. Una frase que hoy firmaría mi hermano.
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